17 de abril de 2015

DOCUMENTOS PARA 
EL  V FORO  PALABRA Y ACCIÓN
GRUPO PRESIDENCIALISMO Y PARTICIPACIÓN

¿ESTAMOS PREPARADOS PARA EL POST-ACUERDO?
CARLOS MEDINA GALLEGO
Docente – Investigador
Universidad Nacional de Colombia
Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Paz- CPSPP

                                                                        Un fenómeno de psicología colectiva convoca a una reflexión sobre el estado anímico de la sociedad colombiana en relación con la paz del país. Nunca había avanzado un proceso con las FARC-EP, la organización insurgente más grande de todas las que han existido en la historia de la nación, tanto y tan metódicamente como lo ha hecho este proceso de La Habana, que ha ido superando dificultades, desconfianzas, inseguridades e incertidumbres para mostrar importantes resultados en materia de acuerdos políticos sobre una agenda que se ha enriquecido en la discusión.
No obstante, en ocasiones,  da la impresión que a la mayoría de los colombianos le da lo mismo vivir en paz que en guerra. Ninguna motivación despierta en el espíritu colectivo las posibilidades de vida digna que se pueden abrir en un escenario de no confrontación, precedido de importantes transformaciones democráticas, ajustes institucionales y nuevas perspectivas sociales. 

El contagio de la multitud en las marchas y concentraciones populares despierta los estados anímicos de paz, que se disuelven en el escepticismo del universo de lo individual y en las relaciones intersubjetivas por lo general cargadas de desconfianza, inseguridades e incertidumbres. Parece que la paz careciera de contenido real, de atributos de persuasión colectiva, de su necesidad;  una paz  que aparece vacía de significado colectivo, de beneficio, de utilidad social o política.

Tal vez, la razón por la cual ocurre esto es que la guerra solo la ha padecido la población en el campo, la provincia, los sectores sociales rurales y campesinos. La guerra ha estado lejos de las ciudades, de sus habitantes, que saben de ella en la versión de los medios de comunicación en la comodidad de sus salas y habitaciones, sin sentir la crudeza de su tragedia. 

No es extraño que, de manera elemental pero contundente, amplios sectores de la población piense que en la agenda de conversaciones de La Habana, lo acordado, no tiene nada que ver conlas ciudades, con lo urbano, que en su esencia es una agenda campesina, y que debe serlo así, porque es allí donde se ha desarrollado la guerra, de donde han salido las víctimas, donde se ha producido el desplazamiento forzado, el despojo, el desarraigo, las masacres, el reclutamiento forzado, los genocidios. 

En esa perspectiva, se dice que lo que llega a la ciudad son sus consecuencias, sus víctimas, las secuelas de la guerra cargadas de necesidades y reclamo de derechos. Pero esto, no es absolutamente cierto, porque también las ciudades han tenido sus particulares padecimientos en materia de acciones de guerra.  
La ciudad tiene otros padecimientos, otras angustias,  otros dolores, sus clases populares tiene otras agendas, al igual que sus clases medias.  Les da lo mismo vivir en paz que en guerra, porque ni lo uno ni lo otro lo sienten tanto como la pobreza, el desempleo, el hambre, la ausencia de derechos, la inseguridad, la incertidumbre de porvenir que les ofrece el modelo económico. En las ciudades habita la incredulidad y la desesperanza, y no hay un lugar para pensar en la paz colectivamente como derecho síntesis, y se mira con curiosidad pero no es razón de sus entusiasmos. Se piensa desde el pesimismo colectivo y pueden tener razón cuando afirma que con la paz no va a cambiar nada…

Todo cambio esta precedido de una voluntad explícita de compromiso de transformación y eso no se ve. Los actos de gobierno, la agenda legislativa y la política de seguridad van en contravía de los acuerdos. La oferta de país al capital se construye sobre la entrega de los recursos estratégicos de la nación en las cumbres internacionales que se acompañan de mesas de mercado empresarial. 

No hay agenda macroeconómica para ofrecer a la población un futuro de posibilidades económicas que garanticen certezas esenciales de bienestar. La pobreza y el desempleo se reducen en las estadísticas oficiales pero crece en la realidad de los hogares; no cualquier cosa es trabajo, no cualquier forma de vida deja de ser pobreza. La indigencia se consolida con el salario mínimo y las nuevas formas de esclavitud laboral. La informalidad ocupa el 70% de la población económicamente productiva y hay una creciente ocupación generada por la delincuencia y crimen organizado.

Un panorama desesperanzador muestra la actitud de los empresarios en materia de mejoramiento de las condiciones de trabajo, salario y seguridad social. La equidad no se puede construir sin un compromiso social superior de los sectores económicos y empresariales, y una mayor redistribución social de la riqueza resultante del trabajo humano. El paro forzado no construye posibilidades para lo humano y conflictua lo social.
¿Cuál es el aporte real que deben hacer los sectores económicos a la consolidación de la paz? No pueden pensarse solo desde sus intereses particulares de acumulación de riqueza sobre un universo de pobreza generalizada y tampoco puede reducirse a aportes voluntarios a unfondo de paz porque eso no resuelve nada. Su aporte debe estar dirigido a generar empleo digno y bien remunerado, unido a unas condiciones de mejoramiento estratégico de calidad de vida de las familias trabajadoras.

La mayor urgencia que tiene la paz es empleo digno y es desde allí que se construye la equidad en materia de derechos. No pueden ser los trabajadores, los campesinos, las comunidades étnicas, las mujeres, las poblaciones y los territorios los que tienen que hacer los grandes sacrificios para que la paz se consolide y beneficie con ella a los empresarios del campo y la ciudad, y al capital trasnacional. Ese modelo de paz no resuelve nada, es un modelo construido sobre una oferta de seguridades al capital y de incertidumbres a las poblaciones y territorios. Es un modelo de paz para los empresarios que se olvida de la gente. Es un modelo de paz para que el conflicto social y político se mantenga vivo, pero domesticado.

 No creo que exista nadie que piense que los conflictos se van a acabar y que lo que se ha denominado “Postconflicto” es la finalización de los mismos en un país de leche y mermelada, como lo hubiese definido Zuleta.  Por el contrario, la finalización del conflicto armado tiene como consecuencia lógica el renacimiento de los conflictos sociales, económicos, políticos,  culturales, étnicos y de toda clase. Y eso demanda preparación para resolverlos, no para reprimirlos, sino para resolverlos. No se puede seguir atropellando a las poblaciones, como única forma de enfrentar su legítimo derecho a la organización, a la movilización y a la protesta. 

No se puede seguir asesinando a los dirigentes sociales y políticos, a los liderazgos de las poblaciones en los territorios, porque lo que va salir de allí es una nueva guerra. Desde ahora, el gobierno tiene que reconocer y proteger los liderazgos y las dirigencias sociales y políticas. Debe apropiar sus agendas de derechos, retomar sus pliegos de reivindicaciones y darles trámite de solución efectiva. El Gobierno debe hacer cese de hostilidades contra la protesta legítima y crear una instancia de alto nivel para resolver desde un nuevo e incluyente enfoque institucional los problemas de la gente. 

No hay un solo lugar, al que uno vaya como conferencista a hacer pedagogía de paz, en donde no le reclamen por el comportamiento del Gobierno, las acciones paramilitares y la represión oficial de la Fuerza Pública, en donde no hagan público su odio por la forma que opera el Esmad. No se puede hacer pedagogía de paz desde el atropello y la muerte. Decidir un cese a las hostilidades y diseñar una nueva y democrática estrategia de tratamiento de los conflictos sociales hacen parte de la preparación para los post-acuerdos.

La cultura de la globalización ha  destruido al  movimiento social y político, ha fragmentado la agenda social en miles de pequeñas y particulares agendas, ha generado agudos proceso de despolitización y desideologización, no hay pretensión ni de transformaciones estructurales, ni de revoluciones, ni de utopías que desarrollar…, desaparecieron los metarrelatos, todo comienza a pensarse como pequeño en la búsqueda de significativos cambios en el espacio local. Las poblaciones y los territorios adquieren sentido, pero las formas de organización se precarizan. Hay dispersión, fraccionamiento, separación, la unidad se hace más horizonte que realidad. 

Solo se sostienen viejas estructuras cargadas de vicios y liderazgos descompuestos y burocratizados. Igual que en las estructuras de dominación las crisis no generan cambios, sino ajustes y recomposiciones para seguir en lo mismo.  Se ven las movilizaciones, pero no crecen, no se fortalecen, no se transforman, no se subvierten, se encojen… No han surgido nuevos y vigorosos liderazgos y dirigencias capaces de modernizarse, de subvertirse, de colocarse en un nuevo horizonte de sentido político, pocos trabajan en esa dirección y quienes lo hacen reciben todo tipo de calificativos.

¿Por qué si la razón la tenemos nosotros, el poder lo tienen ellos?, ¿Por qué si la necesidad la tenemos nosotros, la riqueza la tienen ellos?, ¿Por qué si el hambre la tenemos nosotros, la comida la tienen ellos?... esto preguntaba con insistencia, en algún lugar que ahora no recuerdo, un líder popular del que he olvidado su cara y su nombre. No tengo la respuesta, pero considero que en gran medida eso obedece a la falta de organización, de unidad y de construcción de una unidad de propósito que coloque al centro la dignificación de la condición humana.

De nada sirven los acuerdos que se puedan alcanzar en la mesa de conversaciones si detrás de ellos no se construye un movimiento social y político vigoroso, que sea el doliente de los mismos y los defienda. No es suficiente ni una Asamblea Nacional Constituyente, ni una nueva Constitución Política, si detrás de ellas no hay una sociedad civil fuerte, capaz de construir los escenarios sociales y políticos de movilización para defender esos acuerdos y hacerlos efectivos, a través de leyes, planes, programas, proyectos, políticas públicas transformaciones reales… Y eso por ahora no existe.

Tal vez, no existe un momento más difícil, como el actual, para el impulso de un proyecto ético y político de la sociedad civil que se exprese como la suma de la voluntad diversa en torno a un único y fundamental propósito político: Construir una sociedad en paz, con democracia y justicia social, con el agravante que tampoco se está trabajando en ese camino.

Nada de lo que existe hoy es suficiente, ni lo particular ni su sumatoria. Es necesario refundar la política, transformar sus prácticas y construir organización política… un gran Frente Democrático en el que quepamos todos sin diferenciaciones mezquinas, capaz de convertirse en auténtica alternativa de poder. No son los viejos partidos, ni sus prácticas las que van a transformar esta realidad. 

Lo que está pasando, en el mundo de la resistencia global, es que los movimientos sociales han emprendido ellos mismos una lucha política y se han sumado con los partidos y sectores de la población para generar nuevas fuerzas sociales, tomando distancia de descompuestos liderazgos y arraigadas prácticas dogmáticas y sectarias. No hay que desideologizar la lucha social y política, sino, desectarizarla y desdogmatizarla.

Hay que simplificar las agendas y plataformas, y llenarlas más del contenido y las necesidades de la gente, de sus derechos y reivindicaciones. Nadie dijo nunca que la REVOLUCION en mayúscula, que ha costado tantas vidas, se reducía a conseguir que el ser humano tuviera garantizada la vida, la comida, la vivienda, la salud, la educación, el trabajo, la recreación, el derecho a participar en la decisión de los asuntos que competen al interés común, y los Estados, independencia y soberanía. Eso era todo el cuento de la lucha de clases que se construyó sobre la disputa de la propiedad.

Nunca habíamos estado tan cerca de lograr acuerdos para terminar la guerra y estar en condiciones tan difíciles para enfrentar los retos que se derivan de los mismos. Se requiere de un Estado fuerte, pero no porque ejerce la fuerza y la represión, porque eso solo lo hacen los Estados débiles, sino, porque se construye en legitimidades y reconocimientos sociales, porque cumple el papel natural de servir a la sociedad y no de servirse de ella, porque es incluyente, reconoce y respeta la diferencia y se preocupa por garantizar los derechos de los ciudadanos. 

Se requiere una sociedad civil fuerte capaz de confrontar el Estado cuando este no cumple con sus obligaciones y responsabilidades constitucionales y humanas, de cuestionarse a si misma y de erigirse en autoridad frente a todo tipo de acción que envilezca y degrade las posibilidades de los humano, y ni lo uno ni lo otro existe.
Un esfuerzo mayor hay  que comenzar a hacer para que lo que salga de la Habana y de estos cincuenta años largos de guerra y sacrificio no se dilapiden y nos conduzca a otros cien años de soledad.


16 de abril de 2015

V FORO PALABRA Y ACCIÓN
PAZ SUBALTERNA  Y POSGUERRA DEMOCRÁTICA EN COLOMBIA

Auditorio Camilo Torres, Derecho y  C. Política, Universidad Nacional,                
                                      Mayo 5-6, 2-5pm.
                    “Conmemoración 20 años  de Ciencia Política”

"Instrúyanse, porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia. Agítense, porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo. Organícense, porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza. 
Antonio Gramsci."

                                                                      El grupo de investigación Presidencialismo y Participación abre la convocatoria a personas interesadas en participar en calidad de ponentes en el  V Foro Palabra y Acción. El foro tendrá como eje temático  central: La paz  de los grupos y clases subalternas, los eventuales escenarios de posguerra y la apertura de una disputa política incluyente en el marco de una guerra de posiciones democrática.

 Esperamos que las ponencias  ofrezcan interpretaciones, interpelaciones, experiencias,  análisis y reflexiones en general que versen sobre los Ejes problema que proponemos como grupo de investigación a la comunidad universitaria, la intelectualidad y la ciudadanía interesada en la Historia presente y la Acción de los Subalternos como protagonistas de la otra paz. 

Se reciben ponencias que no excedan 10 cuartillas de contenido,  cuyos expositores disponen para leerlas un tiempo máximo de 15 minutos. Estas pueden ir acompañadas de presentaciones en otros recursos visuales, sonoros o audiovisuales. 

Ejes  Problema: 

La propuesta de análisis que les plantea el grupo de investigación PRESIDENCIALISMO Y PARTICIPACIÓN, de cara a las negociaciones en la Habana, y a los escenarios  de discusión que avanzan en las posible mesas de negociación del gobierno con  el ELN y con el EPL, tiene dos categorías que configuran la estructura teórico-analítica que orientará el trabajo en las dos sesiones del foro.

 El V Foro es un ejercicio intelectual y político, preparatorio y complementario del X Seminario Internacional Antonio Gramsci a desarrollarse durante la primera semana de Octubre. 

La primera categoría es Subalternidad, referida  a la subjetivación política y a la condición de subordinación experimentada, resistida y combatida por quiénes Antonio Gramsci denominó Grupos y Clases Subalternas. Esta en el polo  opuesto de la dominación  hegemónica responden a la iniciativa de las clases dirigentes, manteniendo como un rasgo constante  la relación dialéctica entre rebelión y  sumisión. 

La segunda categoría que se postula para este cuadro analítico es la Guerra de posiciones democrática, la cual aprehende a la vez que caracteriza el desarrollo estratégico actual de la pugna política, que luego de una década reemplaza de la guerra de movimientos como estrategia política de guerra por vías armadas.

Se orienta en la disputa de la dirección política, intelectual y moral de las multitudes plurales en la reconfiguración y recomposición integral del estado creado en 1991, y cuyo escenario fundamental en  la nueva  sociedad civil que emerge en medio de la guerra.

INFORMACIÓN, INSCRIPCIÓN Y CORRESPONDENCIA: 

Oficina 301, Bloque C, Módulo 4, Edificio Camilo Torres, Universidad Nacional, Bogotá, Colombia.
Telefax: 316500 ext. 10968,  

Email: presid.y.partic@gmail.com, 

seminario.internacional.gramsci.blogspot.com


MIRADOR UNIVERSITARIO

LA CIUDAD FUTURA

HOY ASAMBLEA TRIESTAMENTAL PARA DECIDIR Y OBRAR

                                                  Ya van tres días mal contados, en que el Comité Pro-Mejora Salarial cita a la "nueva dirección" de la Nacho, y al gobierno nacional que la secunda para que resuelva, para que honre lo pactado en la mesa de septiembre de 2013. No puede ser con balbuceos que se responda una vez más, o con quites, como si se tratara de un mediocre partido de fútbol, como los que se juegan en la cercana cancha de El Campín, cuyos terrenos como los de la Nacho, que cada vez se angostan más, fueron donados por el liberal Nemesio Camacho, hace casi un siglo.

El vocero de los trabajadores, Juan Carlos Arango habló por los medios, y respondieron los profesores Bula y Hernández, como si no hubiera nada qué resolver, que todo ya quedó satisfecho. Sí es así, hoy con pliego en mano, esperamos a las dos partes del conflicto, en el auditorio para que local y nacionalmente despejemos las dudas. Si la rectoría no puede, pasamos al CSU, lo que quiere decir al Mineducación, y de ahí, al presidente, quien lo preside. Pero, sin tapujos ni aplazamientos, después de 1año y medio de padecimientos.

La perla de la corona

Hoy está claro también que el IPARM, el colegio de la Universidad Nacional está en la mira, y recibe un trato de "pariente pobre", cuando se ha dicho y especulado sobre el trato que han de recibir los niños en Colombia, que es preferencial en materia de derechos, como lo dice la Constitución desde 1991. Pero, el rector y sus conmilitones parece que no los tienen más en cuenta en sus cálculos presupuestales. Así que el profesorado paró y los jóvenes y sus padres acompañan ese predicamento, que requiere solución inmediata.

Entre tanto han progresado los bloqueos y las carpas, y parece que los posgrados, que son los que más pagan, en este tiempo de privatizaciones y auto-sostenimiento siguen en clase, mientras los "baldados" de siempre, los posgrados hacen "el gasto" de la solidaridad, según lecturas prejuiciosas. Así que la hora es para resolver el conflicto con transparencia y justicia, en los términos, cuando menos, del orden existente, sin más dilaciones.

Porque si hay una gotera en la casa más preciada, no es posible esperar a que se chitié la pared o el muro, para después lamentar su caída, y los daños que ocasiona en la humanidad de sus habitantes. No más manoseos, ni aplazamientos.

Una vocería eficaz 

Así las cosas, la triestamentaria, que tendrá a Mario Hernández como una de las voces más autorizadas, por sus resultados en la consulta junto a los trabajadores, los estudiantes, y egresados, quienes han de orientar la deliberación con participación de la contra-parte directiva, para que salgamos hoy con una solución a este embrollo. 

Y pasemos a resolver los otros pendientes que no pueden esperar a milagros, clientelismo ilustrado, un dádivas con cuenta-gotas. No estamos en el cuento del asistecialismo, sino en demanda de democracia efectiva y garantía de los derechos, conforme a lo que consta en la Constitución, que no nos sirve de ruana para escampar, sino para actualizarla sin miramientos ni cuentos de "Pacho Cuca".


11 de abril de 2015

PÁGINAS PARA LA HISTORIA DE LOS SUBALTERNOS

DESPUÉS DEL 9  DE ABRIL

Ni pío esta vez

                                                 Ni una palabra escucho esta vez, de un escenario y una iniciativa polémica que lideraba la hija de Jorge Eliécer, Gloria Gaitán. La acusaron de diferentes formas: de no arrancar y culminar aquel proyecto, e igual se conocieron las acciones judiciales contra ella, así como su defensa y absolución según lo dijo.

Sin embargo, el resultado hasta hoy no es otro que la postración, el enterramiento visible de esa obra convertida hoy en escombrera y parqueadero para mayor vergüenza histórica de esta nación desmemoriada.

El Centro Nacional de Memoria no puede ser tan "desmemoriado". Mucho menos con respecto a la historia viva de la Facultad de Derecho y Ciencia Política, porque además de Gonzalo, uno de sus exalumnos, hoy tenemos a los distinguidos profesores Alejo Vargas, y Carlos Medina en cabeza del Centro de Pensamiento,  desempeñándose en funciones de investigación, el primero, en la Vicedecanatura puede interceder por esta otra "causa perdida".

Se pasó otra oportunidad

                                                      El 9 de abril  debía ser, y no lo fue, la oportunidad no solo para recuperar los vagones que se deshacían ante nuestros ojos en una de las casas reconstruidas, y donde funcionan un conjunto de oficinas de extensión, librería, Unijus, consultorio jurídico.

Se trata de recuperar el espacio construido al frente, que iba a ser la sede del centro de estudios históricos y memoria de las luchas sociales, que ahora parece quedar condenado definitivamente al olvido, y a la refrescante presencia del verdor de hierbas y malezas, ratones y otros animales que son los testigos mudos de otro desatino hundido en la desidia y el abandono irresponsable e insultante.

La Otra Paz

                                                El museo de las luchas sociales es un recuerdo que desafía, pero que no empaña la jornada por la otra paz, la paz de los subalternos.  Ni víctimas ni victimarios, sino ejercicio democrático pleno, recuperación y reinvención de lo común,  son antes y ahora la consigna para otra paz, la de los subalternos que permita transitar la posguerra de posiciones democrática.

Así lo recordamos en la ya lejana marcha del 4 de febrero de 2008. Caminamos a contra-corriente de otra movilización, esa sí, convocada por el ex Älvaro Uribe, y sus conmilitones, y los partidarios de entonces, que eran millones en actitud beligerante.

Aquellos reclamaban victoria para la seguridad democrática, y muerte y condena a los subalternos insurgentes, las Farc-ep. Esto es, reclamaban en las calles la continuidad de la guerra entre colombianos, para sacrificar a más, y más riqueza social, en el bestial altar de la guerra.

¿Hasta cuándo?

Fue en otro febrero, el 7 del año 1948, en la garganta de Jorge E. Gaitán, con su Oración que reclamó por la paz de Colombia, más allá de los partidos, invocando al país nacional, que no político, que hoy, encabezan los gobernantes de turno, quienes acompañarán a los marchantes saliendo del monumento a los caídos.

                                            Hoy requerimos las voces de tod@s, y la acción autónoma de los de abajo, y que se rinda cuenta de lo que pasará, definitivamente, con el espacio casi perdido del área aledaña a la Casa Gaitán, que pareciera dormir "el sueño de los justos," bajo el centinelato cómplice de la Universidad Nacional de Colombia.

9 de abril de 2015

La memoria de los subalternos

EN LA CALLE, OTRO  9  DE ABRIL

Miguel Angel Herrera Zgaib, Grupo Presidencialismo y participación, UNal, Bogotá.


Un 9 de abril más

                                        Todo parece indicar que en las calles de Colombia estarán presentes empleados públicos de todos los niveles, grupos, partidos, personalidades, la Marcha Patriótica, el PDA, el Congreso de los Pueblos,  movimientos de muy diferente procedencia y filiación política e ideológica. 

Igual, resulta evidente que uno de los sectores que no le "jalará" al asunto será el Centro Democrático, y su senador/comandante , Álvaro Uribe, como tampoco estará por esos lares, Fernando Vallejo, para quien estas manifestaciones son una farsa.

Es posible que también concurra gente de los sectores populares, de los grupos y clases subalternas, atraídos por las jornadas que la alcaldía distrital de Bogotá ha preparado en la semana de la paz, que tiene como punto de confluencia este otro 9 de abril, para desterrar, en cierto modo, de la memoria, la tragedia que enlutó y transformó a la Capital , y varias ciudades y pueblos de Colombia, hasta el 14 de abril de aquel año de 1948, como se recordó en  El Cadáver Insepulto, la novela documento escrita por Arturo Alape.

Reconstruyendo la Memoria.

"La violencia no comenzó el 9 de abril de 1948, sino que fue el producto de violencias acumuladas." Gonzalo Sánchez

                                      Gonzalo Sánchez, abogado, filósofo e historiador, criado y formado en la Universidad Nacional, y, en particular, en Derecho y Ciencias Humanas, donde fuera monitor de Chantal Mouffe, de su clase de filosofía; y cultor de Louis Althusser en la década de los 60/70, ejerce el liderazgo investigativo e intelectual en la iniciativa de construir el Museo de la Memoria.

En predios ubicados en la Calle 26, en confluencia con la Avenida de las Américas, en una superficie de 14,178,81 metros cuadrados, de los que habrá construídos 10.798 m2. En ese lugar se juntarán hoy, Gonzalo, Gustavo, y Juampa, para colocar la primera piedra.

Pero, Gonzalo y nuestra Facultad parecen haber perdido la memoria, de una iniciativa que hace algo más de 40 años consistía en construir el Museo de las luchas sociales, o algo así, que incluía un ciclorama que abarcaba representaciones, fotos, y demás, que ahora sobrevive arruinándose su construcción al pie del monumento que es la casa de Jorge E. Gaitán, y que está bajo el cuidado de la Universidad y de la Facultad de Derecho y Ciencia Política.

Ni pío esta vez

                                                 Ni una palabra escucho esta vez, de un escenario y una iniciativa polémica que lideraba la hija de Jorge Eliécer, Gloria Gaitán, a quien se acusó de diferentes formas de no arrancar y culminar aquel proyecto, e igual se conocieron las acciones judiciales contra ella, su defensa, y el resultado hasta hoy, la postración, el enterramiento visible de esa obra convertida, en un cierto modo, en escombrera y parqueadero.

El Centro Nacional de Memoria no puede ser "desmemoriado", y mucho menos con respecto a la historia viva de la Facultad de Derecho y Ciencia Política, cuando además de Gonzalo, hoy, tenemos a los distinguidos profesores Alejo Vargas, y Carlos Medina encabezando el Centro de Pensamiento, y desempeñándose en funciones de investigación, el primero, en la vicedecanatura.

Hoy debía ser, y no lo fue, la oportunidad no solo para recuperar los vagones que se deshacían ante nuestros ojos en una de las casas reconstruidas, y donde funcionan un conjunto de oficinas de extensión, librería, Unijus, consultorio jurídico. 

Se trata de recuperar el espacio construido al frente, que iba a ser la sede del centro de estudios históricos y memoria de las luchas sociales, que ahora parece quedar condenado definitivamente al olvido, y a la refrescante presencia del verdor de hierbas y malezas, ratones y otros animales que son los testigos mudos de otro desatino hundido en la desidia y el abandono irresponsable e insultante. 

El museo de las luchas sociales es un recuerdo que desafía, pero que no empaña la jornada por la otra paz, la paz de los subalternos.  Ni víctimas ni victimarios, sino ejercicio democrático pleno, recuperación y reinvención de lo común, como lo recordamos en la ya lejana marcha del 4 de febrero de 2008, cuando caminamos a contra-corriente de otra movilización, esa sí, convocada por el ex Älvaro Uribe, y sus conmilitones, y los partidarios de entonces.

Aquellos reclamaban victoria para la seguridad democrática, y muerte y condena a las Farc-ep. Esto es, reclamaban en las calles la continuidad de la guerra entre colombianos, para sacrificar a más, y más riqueza social, en el bestial altar de la guerra.

Fue en otro febrero, el 7. en la garganta de Jorge E. Gaitán, con su Oración que reclamó por la paz de Colombia, más allá de los partidos, invocando al país nacional, que no político, que hoy, encabezan los gobernantes de turno, quienes acompañarán a los marchantes saliendo del monumento a los caídos. 

Hoy requerimos las voces de todos, y la acción autónoma de los de abajo, y que se rinda cuenta de lo que pasará, definitivamente, con el espacio casi perdido del área aledaña a la Casa Gaitán que pareciera dormir "el sueño de los justos". ¿Hasta cuándo?

7 de abril de 2015

A PROPÓSITO DEL 9 DE ABRIL

UNA TERCERA VOZ
"LA INFAMIA QUE AQUÍ LLAMAN PAZ"
                                       Fernando Vallejo

                                                  Esta fue una de las aseveraciones que coleccionó y presentó en su discurso el literato y gramático Fernando Vallejo, colombo/mexicano en su publicitada diatriba pronunciada en el auditorio repleto del teatro Jorge E. Gaitán, en uno de los ejercicios inaugurales del Festival que la alcaldía de Bogotá dedica a la paz, y que tendrá como acto central a la movilización en la que estarán caminando juntos después del 8 de marzo, tanto el alcalde saliente como el presidente de Colombia.

Al acudir al Diccionario de la Lengua Española, para cumplir en parte con la pasión que por la gramática tiene Fernando Vallejo, a quien debieron pagar en dólares, no en pesos, porque esta moneda va en caída libre, como él mismo  lo advirtió, infamia es definida como descrédito, deshonra, maldad, vileza en cualquier línea. 

Más aún, en el mismo libro se incluye un significado singular, purgar la infamia, que resulta corresponder a la conducta del cómplice de un delito, cuya declaración inculpatoria contra su compañero es validada bajo tortura.
De otra parte, infame, del latín infamis es quien carece de honra, crédito o estimación. Por referencia, la expresión nos conduce a Roma antigua, pero nos  pone, igualmente, en tiempo medioeval, el de las órdenes de caballería y la sociedad cortesana. Lo cual rima bien con la sociedad de privilegios, claustros y colegiaturas que quiere seguir siendo Colombia.

Bajo este tinglado, Fernando, el mal hablado, pero de decir correcto, se honra con ser parte de la orden de los letrados, o en términos de Gramsci, se siente cómodo en la categoría de los intelectuales tradicionales, dispuesto a la contemplación de lo existente, pero tan pesimista como para considerar, como cualquier conservador que se estime, que esto no puede cambiar. 

A no ser que el espectáculo de ayer, que es un éxito en twitter, algunos lo interpreten como su lanzamiento a la liza política, o la publicidad de una tercería que no se identifica con dos liderazgos, el de Santos y el de Uribe, porque su expresión indica que la paz no puede confundirse con la infamia. 

De sus intervenciones anteriores a ésta de ayer 6 de abril, en particular, me refiero a una en Hora 20, en Caracol, durante el año 2008, está claro que esta paz infame resultó de la derrota que las Farc-ep le propinaron al ex presidente Uribe y al cuerpo de generales que lo acompañaron desde los escritorios en Bogotá. Como Fernando lo repitió más de una vez.

Si lo que él ha dicho, y en mucho se parece, por una parte al difunto cubano, Reinaldo Arenas, y de otra, a José María Vargas Vila, que él parece no apreciar, queda, urge, otro rumbo a la paz de Colombia. 

En esta tienen que caber, en primer lugar, los animales no sacrificados por funcionarios como Mockus, y en este sentido más cercanos a Petrus, protector de los toros de lidia; en segundo lugar, la naturaleza en sus especies vegetales y el ambiente que las circunda, aunque no se sabe que Fernando sea cultor del vegetarianismo; y por último, que la paz la haga el común de la gente, de la cual también hacen parte los Alexis, que se encomiendan a la Virgen y a la madrecita, mientras asesinan a diestra y siniestra, en "La virgen de los sicarios".

Pero, quizás, Vallejo de esto hablará luego, y nos comentará también si le pagó, y cuánto la administración del exguerrillero Gustavo Petro, que con el concurso de Idartes le dieron un vuelco a la presente celebración de unas jornadas de paz, que tienen que darle cabida a sus críticos más acérrimos, y sus argumentos. 

Por lo que aquí sigue faltando una invitación a otro antioqueño, ese sí, ignorante, como lo calificó Vallejo, para que agite su zurriago verbal y proclame también sus "verdades" en público, el senador Insignia del Centro Democrático. Así completamos el cuadrilátero de detractores y defensores de la presente negociación de paz.   

5 de abril de 2015

PROYECTO HISTORIA DE LOS SUBALTERNOS EN COLOMBIA

SERIE DOCUMENTOS: EL CO GOBIERNO EN LA NACHO, 1971-1972.

En el libro "Recuerdos Dispersos (2004)", el exrector de la Nacional, Fernando Sánchez Torres, quien autorizó la entrada de la Policía a la Ciudad Blanca en 1984, veinte años después, recuerda su participación en la primera y única experiencia del cogobierno en la Universidad que ahora experimenta la conmoción de una nueva elección contrariando el voto mayoritario en la consulta de marzo, que dio como su absoluto ganador a Mario Hernández, colega de Fernando.

Así empieza la crónica del galeno: "En noviembre de 1971 el Gobierno Nacional, mediante decreto 2070, creó un gobierno provisional para la Universidad Nacional que, en el trasfondo, era un ensayo verdaderamente democrático -insólito para la época y las circunstancias- propuesto por el ministro de educación Luis Carlos Galán.

Tal propuesta consistía en un co-gobierno con una representación igualitaria de estudiantes y profesores. Además, participaban cuatro decanos, el rector de la Universidad y el ministro de Educación, quien sería el presidente del órgano directivo. La escogencia de los distintos representantes se haría mediante elección, procedimiento que despertó gran expectativa en el ámbito universitario, como también en la opinión pública en general.

Mi nombre recibió el favor de los profesores llamados "independientes", mientras el doctor Víctor Manuel Moncayo fue apoyado por los profesores agrupados en los denominados "claustros". 

El grupo de la JUPA, o Juventud Patriótica, eligió a dos estudiantes, quienes llegaron al Consejo -así lo manifestaron desde un principio- para dar cumplimiento al mandato de sus bases: pedir la renuncia del rector (que era el doctor Santiago Fonseca), levantar las sanciones que éste había impuesto a estudiantes y profesores, reapertura inmediata de la cafetería central, libertad para los estudiantes detenidos, oposición a "la reforma pro-imperialista propuesta por el gobierno."

Como puede suponerse, era una plataforma que iría a ocasionar muchos dolores de cabeza al Consejo y a toda la Universidad."

(Continuará)

2 de abril de 2015

ENTREVISTA CON CARLOS GAVIRIA, EL CANDIDATO PRESIDENCIAL DE IZQUIERDA MÁS VOTADO EN COLOMBIA. 
TOMADO DE LA REVISTA CONTRAVÍA.  PARTE II.

Entrevistador: HÉCTOR PEÑA DÍAZ, director de la revista.


En estas preguntas, Carlos Gaviria ofrece sus apreciaciones sobre los primeros pasos del nacimiento del PDA, y cuáles son las fallas advertidas desde esta genealogía lúcida, y sin tapujos. Igualmente nos precisa, en sus palabras, qué es la política y el proyecto de su discípulo universitario en términos de política reaccionaria. Con la ventaja, hoy, de poder valorar estos atisbos y el rigor del análisis hecho con 11 años de anticipación.  NdR.

C. G: Yo afirmé incluso dentro de las reuniones de los congresistas del Polo que nosotros existíamos más en la mente de la gente, que como una realidad política, porque nunca nos pusimos a hacer el ejercicio de saber en qué estábamos de acuerdo y en qué no. 

De allí que muchos proyectos, a mi modo de ver esenciales, muchas de las propuestas del gobierno en las legislaturas de 2002 y de 2003, las votamos de manera distinta, cosa que para mí era sorprendente, porque si no estamos de acuerdo en los puntos esenciales, afirmar que estamos de acuerdo es una ilusión. Por ejemplo, en la reforma laboral, no todos votamos de la misma manera, ni en la reforma pensional, ni en la reforma tributaria, esos eran proyectos bandera del presidente Uribe.

Luego, a iniciativa de algunos de los miembros del Polo, creo que muy particularmente del senador Antonio Navarro, se propuso la fundación del partido del P.D.I. Incluso yo solicité que se aplazara un poco esa reunión porque yo había programado desde antes un viaje a Europa; tenía varios compromisos relacionados con mi actividad parlamentaria en Madrid y Francfort, pero no fue posible que se aplazara.

Cuando regresé ya me encontré con la realidad del P.D.I. como partido. Se había exigido como condición para ingresar al nuevo partido que los movimientos que lo fueran a conformar renunciaran a su personería. Yo encontré que lo más adecuado, lo más democrático, lo más considerado con las personas que habían estado trabajando por el Frente Social y Político, era que fuese una asamblea nacional convocada para el efecto la que definiera la suerte del movimiento.

Esa asamblea celebrada en agosto de 2003, decidió por unanimidad que no renunciábamos a la personería y que, por tanto, el Frente Social y Político seguía como un movimiento independiente. Eso no significaba ni mucho menos, como fue interpretado por algunos círculos, que estuviésemos declarando la guerra al P.D.I.

Siempre he dicho que nuestro propósito es buscar la unidad, la izquierda siempre ha estado muy dividida en Colombia y ese es un obstáculo para que sea una opción real de poder. De manera que mientras más coincidencias tengamos con el P.D.I., tanto mejor.

P:¿Las realidades electorales no enviaron una señal...bajo esas identidades no se podía avanzar y que más bien la realidad que se impuso en la última elección fue la del P.D.I?

C.G: Yo tengo allí una discrepancia esencial y para eso retomo la observación que le hice al responderle una pregunta anterior cuando le decía que el Polo existía más en la mente de la gente que en la realidad. Yo siempre he pensado que las colectividades políticas, sean movimientos o partidos, hay que formarlas con base en un cuerpo ideológico, alrededor del cual las personas que se incorporan a ese partido están de acuerdo.

Y, por tanto, nosotros hemos venido consolidando esa propuesta, porque una vez más sin entrar a polemizar con el Polo, pensamos que ese ejercicio no se ha hecho en el PDI y que poner en el primer plano la organización sobre la ideología es incurrir en un error grave, porque se hacen a la ilusión de que tienen muchos militantes y uno se pregunta ¿militantes en torno a qué?

Yo creo que la organización es importante, son dos factores que no pueden divorciarse: la organización y la ideología, pero yo pienso que la consolidación ideológica es importante y, además, nosotros queremos mantener con respecto al gobierno una oposición mucho más definida que la que ha mantenido el Polo Democrático.

No descartamos que en un futuro inmediato podamos tener algún acercamiento para acordar algo importante, podría ser, incluso, una candidatura presidencial; pero me parece  que en este momento tenemos también alguna diferencia en cuanto a nuestra posición frente al gobierno.

P: Uno de los aspectos que define al gobierno de Uribe es su política de seguridad democrática. En términos generales, ¿cuál es la crítica más profunda que usted le hace a esa política?

C. G: Yo no creo adecuado afirmar que el eje de la política de Uribe sea solamente la seguridad democrática. El eje de Uribe está constituido por dos políticas bien articuladas que se alimentan mutuamente y son la política de orden público, que él ha llamado de una manera sugestiva pero muy poco real "política de seguridad democrática", y la política económica, que es sin duda una política de cuño neoliberal.

Esas dos políticas se alimentan mutuamente por una razón: porque yo pienso que la propuesta del actual presidente es la más retardataria que se le ha hecho al país en mucho tiempo. Desde 1950 no se ha hablado en el país un lenguaje tan definitivamente conservador y reaccionario, desde la época de Laureano Gómez no se hablaba ese lenguaje oficial y algo más, creo que esta propuesta es mucho más peligrosa que aquella porque justamente es una propuesta mejor pensada, mejor articulada y no todos los ciudadanos han descubierto hacia qué apunta el gobierno.

(Continuará)


1 de abril de 2015

RECORDANDO A CARLOS GAVIRIA EN VIDA. SELECCIÓN DE UNA ENTREVISTA  EN CONTRAVÍA  # 10. SEPTIEMBRE DE 2004.

Esta pieza periodística se debe al trabajo de Héctor Peña, quien era el director de la revista, y quien tituló a la conversación con Carlos Gaviria Díaz, "Las uvas están maduras". Pueden consultarse en el sitio web de la revista.

C.G: Yo dije que la tercera vuelta era la construcción de un movimiento que constituyera en realidad una alternativa ideológica diferente...en eso estamos, creo que se ha logrado recorrer ya un camino, creo que la izquierda democrática tiene ya una posición en la vida nacional, creo que existe ya en la mente de los colombianos, y que puede ya proponerse como una opción política de poder.

P: ¿Cuando ud habla de izquierda democrática quiere decir que hay una izquierda no democrática?

G: Pues es evidente, claro. Porque la insurgencia siempre se ha proclamado de izquierda y ha dicho que sus luchas son por una sociedad igualitaria, por una sociedad menos injusta, ese ha sido siempre un postulado de la izquierda. Pero cuando nosotros decimos que somos de izquierda democrática, queremos significar que desde luego que nuestra lucha es estrictamente por las vías del debate, por la vía electoral y que desechamos completamente el uso de las armas.

P: Hay una serie de siglas que denominan distintas realidades políticas de la izquierda: el PDI, el Frente Social y Político, y algunos grupos parlamentarios como Alternativa Democrática que confluyeron en torno a la candidatura de Garzón a la presidencia, ¿cuáles son realmente las diferencias que hay entre estos sectores  de izquierda?

G: Bueno, en primer lugar es necesario explicar cómo nació el Polo Democrático y cómo nació el partido que se denomina el PDI. El Polo Democrático fue inicialmente una convergencia de distintos grupos, de movimientos, de partidos políticos que habían apoyado la candidatura de Lucho Garzón a la presidencia.

Entonces las personas que resultamos elegidas por esos grupos, que teníamos como ingrediente común el no haber sido elegidos por listas de los partidos tradicionales nos reunimos para acordar una especie de alianza o coalición parlamentaria y además para buscar candidato.

Naturalmente que yo no acepté que una reunión de esas fuera a buscar candidato, porque yo había apoyado a Garzón y seguía siendo mi candidato. Después de algunas reuniones posteriores sea cordó la candidatura de Garzón y la apoyamos. Después trabajamos de alguna manera coordinados en la actividad del Congreso, pero no con una cohesión como hubiera sido deseable.

(Continúa)
UN PERFIL DE DIGNIDAD, LUCIDEZ Y DECENCIA

SE FUE CARLOS GAVIRIA DÍAZ

Sin duda, en los últimos 25 años, paralelo con la expedición de la Constitución de 1991, Carlos Gaviria honró la profesión de abogado y jurista. Combinó la docencia en la Universidad de Antioquia, primero, con su incorporación a la Corte Constitucional, luego. 

Fue una talanquera incorruptible de dignidad y decencia, en un país que ha perdido ambas, en alto grado, sobre todo, en las clases medias y sectores gobernantes. En particular, le puso tatequieto a los desmanes de la década infame, llamándole la atención con vigor a quien fuera uno de sus alumnos, Álvaro Uribe Vélez, uno de los protagonistas más oscuros, a la vez que visible de "la década infame", el periodo que transcurrió entre el año 2000 y el 2010.

Un perfil

Carlos como liberal y socialista que fuera, en la línea de pensamiento de Jorge Eliécer Gaitán, nunca permitió confundir el delito político y el terrorismo, y por eso se opuso al tratamiento que se le dio y se le da a las organizaciones subversivas. En esos términos hizo posible que se sentaran bases para la negociación de paz actual, y las que siguen. Mientras que otros, obraron como calanchines del orden establecido, y mandaderos de las imposiciones del orden imperial.

Escéptico de la política, sin embargo, aceptó el desafío de ser candidato del PDA para enfrentar los efluvios autoritarios de AUV, y consiguió la más alta votación, quedando segundo en elecciones presidenciales,y relegando a un liberalismo descolorido, comparsa del orden de la seguridad autoritatia, a un tercer lugar. Tragedia que aún lo mantiene como un segundón de la oligarquía nacional.

Carlos, como cualquier ser humano tenía defectos, pero en el inventario de una vida, estos potencian sus virtudes como maestro, como jurista integérrimo  y como político honesto. Tres cualidades que muy pocas veces se encuentra en la Colombia de hoy. 

Un haz de propósitos

El ejemplo de Carlos, el maestro de juventudes, plantea a los que estamos vivos el compromiso de transformar al país: librarlo de la guerra, avanzar en la construcción de una verdadera democracia; y darle consistencia a la promesa incumplida del Estado social de derecho, el goce de la igualdad social sin exclusiones, y el consiguiente desmonte de los privilegios.

VII SEMINARIO INTERNACIONAL ANTONIO GRAMSCI

DEMOCRACIA, GUERRA Y NUEVA REPÚBLICA, 1512-2012.

GRUPO DE INVESTIGACIÓN PRESIDENCIALISMO Y PARTICIPACIÓN.

UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

Carlos Bohrt; Sandro Mezzadra, Justo Soto, Francisco Hidalgo, Miguel Angel Herrera