23 de junio de 2018


LA ELECCIÓN: UNA LETANÍA POR LA CLASE MEDIA.
Miguel  Angel Herrera Zgaib
Director Grupo PyP
Profesor asociado, C. Política, Unal.
                                                                   Nunca antes estuvimos más cerca en Colombia, de producir un cambio en materia de representación política, que el pasado 17 de junio. Todo empezó a perfilarse, en dos escenarios previos, el primero, marcado por la elección al congreso, y el segundo, por la primera vuelta presidencial. En ambos casos probaron fuerzas destacamentos políticos de la reacción, la derecha, el centro, el liberalismo y el progresismo.
Estas nomenclaturas provisionales permitieron también, por primera vez, en un escenario nacional, con el menor número de acciones bèlicas, probar las actuaciones propias del llamado binomio gobierno oposición. Una experiencia que sólo vivió una cortísima luna de miel con la presidencia de Virgilio Barco, que coincidió con la más cruda embestida político terrorista comandada por Pablo Escobar, en oposición a la extradición que había empezado a aplicarse con el gobierno de Belisario Betancur, perpetrado el asesinato del exministro Rodrigo Lara Bonilla.
La segunda vuelta
Como antesala a la segunda vuelta vivimos los alinderamientos  de las diferentes fuerzas, que concluyeron ordenados para el “combate de la representación” en dos campos:  la guerra y la paz.  Uno bajo el doble liderazgo de Duque/Uribe, y el  otro con la conducción de Petro/Robledo.
Entre uno y otro, los bloques de la guerra y la paz, el  liberalismo que tuvo a Humberto de la Calle como campeón, por una parte,  torció el brazo por el voto en blanco; mientras que la mayoría congresional, siguió a su jefe, César Gaviria  quien votó por Iván Duque, dejando al partido de las reformas boquiando.
 La Coalición Colombia, con dos de sus principales adalides, Sergio Fajardo y Jorge Enrique Robledo, hicieron lo propio, al hacer público su voto en blanco, a contravía de la mitad de sus huestes, y  Robledo, de lo dispuesto por la mayoría del PDA. En resumen, los dos no acompañaron lo que decidieron los demás líderes de la coalición, Antanas, Claudia y Antonio,  preocupados los tres, por anticipado, eso sí, por la suerte de la alcaldía de la capital.
Nomenclatura de las clases
Entre los años 2010 y 2018, en materia político procesual, Colombia experimenta un tiempo definido, usando a Gramsci, como una coyuntura estratégica, la principal del último medio siglo, puesto que corresponde al desenlace de una crisis de hegemonía de la dominación de signo bipartidista.
Pues bien, leída esta coyuntura en términos socio-políticos,  se viene produciendo una mutación en el sentido común dominante sobre la pequeña burguesía, sujeta por casi dos siglos a una tutela ideológica bipartidista. En este ciclo eleccionario, esta clase media se partió en dos:  un contigente variopinto tomó el rumbo marcado por la alianza estratégica de la reacción y la derecha; y el otro, siguió el que le indicó el progresismo liberal y la izquierda democrática.
 Hechas las cuentas, tomando como referencia a la segunda vuelta, se hizo evidente que las dos terceras partes de la pequeña burguesía se inclinaron por favorecer la opción reaccionaria, y fortalecieron sus prejuicios anti-igualitarios, lo que significa bloquear el desarrollo progresista de la Constitución de 1991, en particular los artículos 11, y 13. La pequeña burguesía en sus diversos sectores sigue sin entender que puede ser la igualdad social, puesto que rema y sobreagua en un mar de privilegios, cuya parte de león conservan siempre la reacción y la derecha.
De otra parte, revisando el conjunto de los grupos y clases subalternas de Colombia, presentan también una disonancia histórica que es casi constante, dos terceras partes de los pobres del campo y la ciudad, alrededor del 40 % no votan, se abstienen, son indiferentes a la suerte de la política entendida como cambio o continuidad del gobierno periódico. Porque, el grueso de los subalternos,  poco o casi nada esperan de las elites políticas gobernantes, en el sentido que sus decisiones  puedan modificar en lo sustancial a una nación que según estadísticas confiables, es la tercera más desigual de la tierra.
Los pobres “no comen”  cuento
Hay razones más que suficientes para que lo piensen así. En particular, el antecedente más significativo es la Constituyente que se tradujo en la Constitución de 1991, que pronto cumplirán 27 años, en la medida en que el Estado se comprometía con crear las condiciones para que la igualdad fuera real y efectiva, y en la acción afirmativa a favor de las minorías y de los niños. 
Nada de esto ocurrió. Bajo estas faltas inocultables ganó momento la candidatura del progresista de la  Colombia Humana, el provinciano de Ciénaga de oro y Zipaquirá, Gustavo Petro. Él logró movilizar parte de la multitud subalterna,  el respaldo de parte de los pobres organizados, pero su incidencia fue mucho menor en los que no, en los que reparten su angustia cotidiana en las barriadas, en las comunas y localidades más deprimidas.

En ellas cohabitan, se apiñuscan, sobreviven  8 millones de desplazados, y unos 8 millones de excluidos consuetudianarios,  quienes desde el Frente nacional, carecen de  uno o varios servicios sociales básicos,  salud, vivienda, educación, trabajo, y,  refuerzan el sentido común de la dominación, con la cortina de varias religiones reveladas, y sus respectivas sectas.

¿Cómo se alimenta la corrupción?
Gustavo Petro, para  poner en crisis la campaña política que monopolizaba la corrupción, que abanderaba la Coalición Colombia, advirtió que el verdadero modo de combatirla, el más eficaz  era romperle el espinazo al que el grupo presidencialismo y participación denominó régimen parapresidencial, diferenciándonos de los que postulan que el colombiano es un estado mafioso.
En efecto, la derrota del bloque de la paz, con Petro a la cabeza, por algo más de 2 millones, señala que la corrupción ha obtenido una nueva victoria. A los pocos días, este jueves, el Fiscal de la nación, vinculado de antaño con Cambio Radical, cumplió con informar de la corrupción política electoral, nucleada en la costa atlántica, después de muerto el gran barón conservador clientelista,  Gerlein Echeverría, quien dejó una “digna” sucesora, Aída Merlano. Pero, el fiscal Martínez  señaló que los anillos de la corrupción tienen una suerte de expansión radiada, llegando hasta  el departamento del  Valle del Cauca, donde la senadora María Fernanda Cabal fue rozada por el rumor.
El nuevo presidente, Iván Duque, elegido con  la colusión de todos los corruptos, como lo recordó su rival,  y lo gritó Claudia López, quien aspira a competir como aspirante a la alcaldía de Bogotá, y recibió un “putazo” del senador hijo de el exgobernador de Antioquia, dijo en su discurso de triunfo que él estará en la campaña anticorrupción que arranca en poco tiempo. Así las cosas,  los corruptos desaparecen de la vista. Porque el bloque de la guerra señala con suficiente cinismo que allí no hay corruptos.
La verdad es, ni más ni menos, que  el régimen para-presidencial continua, se perpetua, pero al conseguirlo tuvo el concurso voluntario de buena parte de la pequeña burguesía que hizo causa común con la oligarquía dizque para preservar su propiedad privada, y sus libertades individuales, amenazadas por un embozado castro-chavista, Gustavo Petro, el exguerrillero que fue torturado durante la presidencia de Julio César Turbay, de quien fue gobernador de Antioquia, el progenitor del  actual presidente.
La pequeña burguesía se disfrazó de centro y de blanco, y  el resultado está a la vista. Sigue presa de la vulgata neoliberal. Está sujeta  a la hegemonía económica de la propiedad privada juzgada como sacrosanta e inviolable, y siente escalofríos ante la función social de ésta, que existe en la historia  del orden constitucional colombiano desde al menos el año 1934. El reformismo  social y económico no son de buen recibo, porque supone poner en entredicho el ascenso social  de los diversos sectores de la clase media que aspiran a ser burgueses a plenitud.
Los cuatro años que arrancaron en 2018, tiene a la disputa hegemónica como primera gran tarea a conseguir para desbloquear el curso debida de la revolución democrático, que, por lo pronto, quedó estacanda una vez más entre el Escila y el Caribdis, de los pobres subalternos y la pequeña burguesía que le permiten al bloque en el poder recomponerse, con una transacción esta vez entre Uribe, Santos, y su procónsul, Iván Duque.  Le corresponde a la oposición una tarea hercúlea, y a los subalternos mover una  inmensa reforma intelectual y moral que tiene en la universidad pública el catalizador principal.






14 de enero de 2018

LA PUJA POR LA PAZ ENTRE EL GOBIERNO SANTOS Y EL ELN. EN TUMACO, EL PARAÍSO PERDIDO.

miguel angel herrera zgaib.
Profesor asociado, exdirector de c.política,unal.
Exrector nacional U. Libre de Colombia
Director grupo Presidencialismo y participación, Colciencias B/ Unijus.


Antecedentes

Desde diciembre de 2017 supo la nación que la negociación previa de la paz entre el gobierno y el Eln no marchaba bien. El síntoma fue el regreso del primer negociador oficial, Juan Camilo Restrepo, quien pretextó asuntos personales, y su reemplazo por el costeño, Gustavo Bell, quien fuera presidente, y quien tiene intereses académicos en la historia nacional.

Antes de terminar el plazo del cese al fuego bilateral, un día antes, el presidente Santos dijo que había interés de parte del gobierno de prorrogar el cese de las acciones hostiles. Pero ya la comandancia del Eln había preparado acciones de respuesta en diferentes puntos, donde es importante su presencia.

Las acciones de fuerza

La última de estas operaciones ocurrió en Ricaurte (Nariño), ayer sábado 14, en las horas de la noche, contra el oleoducto que moviliza el crudo desde los campos de Putumayo. Un día después de la visita de Santos a Tumaco, que tuvo que aplazar a raíz del ataque anterior del Eln, en que murió un soldado.

Este oleducto, para quienes nos movimos en la vía a Tumaco, por vacaciones, es claro que está expuesto a la acción no sólo de la guerrilla, sino de la delincuencia común, y la vinculada con el narcotráfico.

Es una rutina conocida de los pobladores indígenas Awa, colonos de diversas procedencias, y trabajadores itinerantes, que pueblan nuestra versión del antiguo Oeste, en espera que la civilización los cobije de manera incluyente.

Las alternativas a la violencia

Que la excelente carretera que une a Pasto con Tumaco traiga los servicios, capacitaciones e industrias requeridas y viables. Después del desastre de la palma aceitera africana, cuyos cogollos fueron destruidos por una plaga indomable, llenando de gigantes dormidos e indefensos a más de 37.000 has desperdiciadas.

También duerme en la "Y" el tramo carreteable que une a Nariño con el Ecuador. Es un proyecto de carretera binacional, con el que el presidente Correa cumplió en exceso, porque dicen quienes lo usan, que alcanzó a pavimentar hasta 5 kms dentro del territorio de Colombia. Y nuestro gobierno nada de nada, hasta la fecha.

De otra parte, ante la tasa de asesinatos y muertes, en Tumaco y sus corregimientos; pero, sobre todo, ante la protesta organizada de las comunidades locales, se desplazó, por fin, tropa.

Una respuesta tardía y fallida

Primero, llegó un contingente de 2000 o más soldados, para completar luego 9.000 efectivos del ejército, en los siguientes días. Estaban alojados al interior del estadio municipal, se supone, de manera provisional.

Cualquiera se puede imaginar en qué condiciones, que no serán para saborear pargos y parguitos, langostinos, pinguas, mariscos en su salsa y camarones, ni siquiera liza y dorado que se ofrecen también en restaurantes y comederos, y cuyos precios fluctúan entre $10.000 y $50.000 y más, según el bolsillo y gustos del cristiano o el parroquiano.

Los recién desempacados patrullaban por las calles encharcadas y adoquinadas del segundo puerto en importancia de Colombia. Traídos desde la brigada asentada en Tolemaida. Un esfuerzo que en sí cuesta su millonada, y sin que tengamos claridad de la eficacia que a la postre producirá tal despliegue de fuerza.

Por los mismos días de la visita presidencial había invasores "profesionales" loteando con cinta amarilla pedazos de los humedales que colindan con la orilla de la carretera nacional que conduce a Tumaco.

El número era superior a 100, en su gran mayoría población afro-colombiana. Algunos acompañados en la vía por la consabida moto, y armando sus cambuches de ramas y plástico encerado. Había una o dos camionetas de la policía local en función de expectante acompañamiento.

Tres días después ya se veían los resultados. Se había rozado el terreno, dejando visibles algunos claros, en estos terrenos de propriedad privada, antes intocada y paraíso del placton que se cobija en los humedales, y permite la producción de las especies marinas, y las de agua dulce que aun subsisten en este pequeño espacio biodiverso aquejado de todos los males.

Tumaco, a pesar de todo, es un paraíso humano, pero para utilizar una imagen del antiguo testamento, después de la caída, con adanes y evas haciendo todo tipo de maromas para subsistir, abandonados en medio de la riqueza.

7 de enero de 2018

EL COLORADO, HISTORIA Y CARNAVAL.

miguel angel herrera zgaib
profesor asociado, C.Política, Unal, Bogotá.
Director IGS-Colombia. Ex rector U. Libre


Ayer, día de reyes, en San Juan de los Pastos, la cita era con la prueba reina del Carnaval, una celebración recuperada, dicen, durante la segunda mitad del siglo XX.

La recuperación provino de una iniciativa de la oligarquía local nariñense, y la masa popular empezó siendo espectadora de ese gran espectáculo público, parecido, guardadas distancias, a lo que significan las corralejas en las ciudades costeñas.

Pero como pasó con los orígenes del Carnaval de Río, lo que empezó siendo una fiesta de la oligarquía, en Brasil, y en Pasto, con el correr de los años, se transformó hasta convertirse en una fiesta popular, que conllevó una transformación del sentido común.

La carroza de Bolívar.

En la presentación de 2017, se produjo una novedad notabilísima en el desfile del sábado, la confluencia del arte popular, la novela y el relato histórico, trenzados de modo notable en la carroza El Colorado.

Lo curioso de este triunfo vino acompañado de la anécdota de su transporte, que la hacía un camión, como en todos los casos del tercer componente del desfile. El vehículo se varó, y la Carroza de Bolívar tuvo que hacerse a un lado durante un buen tiempo angustioso de la marcha, hasta que se desvaró.

En esta maratón de imágenes de ayer sábado, que arrancó para los espectadores más aplicados a las 6 am., y se extendió hasta las 4 pm., la representación de El Colorado desfiló entre las últimas. Y como en la Biblia, esta obra de arte popular monumental fue la primera.

Protesta y denuncia histórica

Cuando Colombia se debate en las tentaciones de retroceder a la guerra, incumpliendo en lo fundamental lo pactado con la insurgencia subalterna de las Farc-Ep, recordar un episodio doloroso, contradictorio, de la independencia es más que relevante.

Evelio Rosero, novelista de ancestros nariñenses, pero nacido en Bogotá, escritor de la novela corta "Los ejércitos", acerca de la violencia, continuó en su experiencia de injertar ficción y realidad, y presentó al público otra novela, "La carroza de Bolívar".

Esta novela ha tenido relativo éxito de lectores, pero es emblemática y reivindicatoria de la memoria de los pastusos, que tienen en el realista Agustín Agualongo a uno de sus héroes, y en la acción punitiva de Antonio José de Sucre, contra la resistencia pastusa, que apoyaba al rey, la iglesia, y los resguardos indígenas, una memoria cada vez más presente.

De este modo, Nariño, los de arriba y los de abajo, recrean una identidad regional, mostrando claroscuros en la personalidad del Bolívar, militar y estadista, combatiendo a muerte al enemigo peninsular y sus aliados.

Pues, bien, el carnaval, sus motivos celebratorios, en El Colorado, han sido premiados, por el contenido y la forma que la carroza descubren.

La polémica histórica, y el entendimiento de la gesta de la independencia se asume en sus dimensiones contradictorias, incluyendo el hacer de los subalternos, en medio de dos mundos, el que moría y se resistía, y el que nacía con dificultad.

Esta polémica abarca inclusive, a Antonio Navarro, exlíder del masacrado M-19, en el Palacio de Justicia, quien siendo alcalde de Pasto, donde nació, y muy pronto migró con sus padres, recuperó memoria y restos de Agualongo. Y para nadie, hoy, es un secreto que la guerrilla del M19 era bolivariana, como lo fuera antes el Che Guevara.
APUNTES SOBRE EL LIBRO DE RUBÉN JARAMILLO:
LA PRIMACÍA DE LA PRAXIS. 
ENSAYOS CRÍTICOS EN TORNO A MARX Y EL MARXISMO.

miguel angel herrera zgaib
Profesor asociado, ciencia política, unal
Director del Seminario Internacional Gramsci

En la colección Pensamiento Crítico, de Ediciones Veramar, al cuidado del poeta, experto en D. H., Héctor Peña Díaz, con la edición del maestro Juan Carlos García Lozano, continua circulando con gran interés y atentos y sesudos comentarios este libro compuesto de varios ensayos del filósofo crítico Rubén Jaramillo Vèlez. 

Fue el resultado de un trabajo de recopilación, selección y atenta revisión, adelantado a lo largo de dos años con la asistencia de un trío de jóvenes, Cristian, Juan David, y Martín,  orientados por el profe Juan Carlos, y Héctor, quienes se reunieron "religiosamente" hasta darle luz, de modo generoso, a este brillante parto decembrino. 

La presentación del libro

Fue el inolvidable colofón del XIII Seminario Internacional A. Gramsci, que se cumplió con un formato de conversatorio tejido a través de un elenco de preguntas que hilvanaron una suerte de columna vertebral que abre una de varias posibles avenidas para que cada curioso, ávido lector podría recorrer con grande provecho.

Conviene repetirlo, que esta publicación se ofreció, primero, a la Facultad de Ciencias Humanas, y, en particular, a la carrera de Filosofía, donde su director, luego de varios meses de silencio, desestimó su publicación.

Entonces la fundación SoloDemocracia se abocó a la exitosa tarea de financiar la publicación que contribuye a esclarecer la magra historia de las publicación que sobre Marx y el marxismo se han hecho en Colombia, a lo largo del último medio siglo.

El grupo Presidencialismo y participación acompañó este esfuerzo, y lo hizo parte de la interlocución que a propósito de Marx y con Marx viene adelantando desde el comienzo del año 2017, en el marco del proyecto del Seminario Internacional Gramsci.

Conviene recordarlo, para celebrar el 150 años de aparición del primer volumen de El Capital, y que continuará con el 200 aniversario del nacimiento del hijo de Trier y la causa del proletariado mundial. 



Entrando en materia

"Ser radical es tomar las cosas por la raíz...y para el hombre la raíz es el hombre"

Yendo al contenido del libro mismo, la presentación nos advierte que lo componen 11 ensayos, que tienen como primer ensayo, el que Rubén publicó en el Espectador, "En defensa de la libertad de prensa: Marx Periodista," para conmemorar los cien años de su muerte. 

El acto mismo de publicarlo fue un excelente contrapunto en una sociedad como la colombiana esperanzada, entonces, con los anuncios de una paz con la insurgencia subalterna. Tal y como la prometía Belisario Betancur, un outsider de pura apariencia.

Porque su paz se cerró con una doble tragedia política y humana, en 1985 con la toma y retoma del Palacio de Justicia, por una parte; y por la otra, con el asedio criminal al proyecto de la Unión Patriótica que había nacido con los auspicios de las Farc-ep, y un contingente de demócratas de diversa procedencia.

La presencia y el contexto de los escritos del joven Marx, documentados con profusión de datos y referencias a la Alemania que conoció Rubén en sus años de permanencia en Berlín.

Las referencias cruzadas que de Alemania hace a lo largo de este y otros ensayos, transforman de entrada cualquier lectura acartonada, vulgar, adocenada del marxismo, uno que se fue empobreciendo desde los tiempos de la circulación de los manuales, que empezaron con la égida de José Stalin.

Así que, el propio autor de los ensayos, en otros de los escritos del libro que comento, hace un ajuste de cuentas con la relación intelectual, y en particular, en el campo filosófico y epistemológico entre Federico Engels y Carlos Marx.

A propósito de una materia fundamental

 El denominado materialismo dialéctico, una expresión que no es de ninguno de los dos célebres amigos, pero la que sí hizo circular entre el gran público un breve ensayo del propio Stalin, titulado  Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico (1938).

Este breve ensayo fue leído y distribuido en Colombia en la escuelas de formación política, hegemonizadas por la Unión Soviética y sus publicistas, antes y después del XX Congreso del PCUS, cuando arrancó la campaña interna de denuncia y destape promovida por el secretario Nikita Kruschev, ante el Comité central, el 29 de febrero de 1956. Él,  lo sabemos, a los pocos años fue defenestrado por la nomenklatura.

Ahora bien, quien empleó la expresión materialismo dialéctico, por primera vez, fue Yuri Plekhanov, discípulo principal de Federico Engels, desde los tiempos de la II Internacional que éste comandó. Fue guiado para escoger tal denominación por un trabajo crítico de Engels, el Antidhüring, en el cual contribuyó Marx con algunas páginas.

Allí Engels comenzó a hablar de la dialéctica de la naturaleza, una expresión y una reflexión, que reclama y subraya también Rubén Jaramillo, no corresponde tampoco a la obra del joven Marx, y tampoco del maduro, como no lo señala de manera suficiente el epistemólogo marxista Louis Althusser.

Sin embargo, el trabajo de Stalin de nefasta vulgarización tenía el antecedente inmediato del ejercicio cumplido por Nicolás Bujarin, bolchevique notable, compañero de lucha de Lenin, Kamenev, Zinoviek, Trotsky. A la muerte de Lenin, él se convirtió en el escudero filosófico de Stalin durante los tiempos de agria y asesina disputa con la oposición de izquierda del bolchevismo.

Esta saga culminó trágicamente con el asesinato de Bujarin, luego de vivir una dantesca ordalía que incluyó su previa "confesión" en los llamados juicios de Moscú, teniendo como acusador al fiscal de opereta Vishinky. Sobre el particular escribieron varios disidentes, uno de ellos, Víctor Kravchenko, quien pasó sus últimos años en Bolivia, dando impulso a un proyecto comunal en los años 60.

Bujarin fue autor del Ensayo de Sociología Popular, que criticó con claridad Antonio Gramsci en las notas que sobre filosofía elaboró en sus célebres Cuadernos de la Cárcel, en su Introducción a la filosofía. y siguiendo la intervención de Bujarin en el congreso mundial de filosofía en Londres.

Pero, como bien lo recuerda Rubén Jaramillo, antes que Gramsci, Gyorg Lukács, y Karl Korsch habían sido críticos de tales desfiguraciones del legado filosófico de Marx en el campo del materialismo, alejadas del monismo filosófico materialista.

Ambos marxistas europeos tienen esclarecedores antecedentes en su lectura de las obras de juventud, en particular, de Carlos Marx la Contribución a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel, de la que es bastante conocida la Introducción.

Más precisamente, los dos releyeron las Tesis acerca de Feuerbach, que Engels publicó como suplemento a su trabajo Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana. Al respecto, Jaramillo nos recuerda en su libro la serie de ensayos de Lukács, reunidos en Historia y Conciencia de Clase,  así como el trabajo de Korsch, Marxismo y Filosofía.

Fue importante la cercanía que ambos mantuvieron con el gran trabajo de recopilación y divulgación cumplido por David Riazanov y su equipo, en la serie de la MEGA, que publicó las obras de Marx y Engels, obra monumental que fue interrumpida por la destitución, y luego la eliminación de su director.

Naturaleza y Praxis

“El trabajo es en primer lugar un proceso entre el hombre y la naturaleza, un proceso en que el hombre media, regula y controla su metabolismo –intercambio orgánico- con la naturaleza.” Carlos Marx, El Capital.

                                  Rubén Jaramillo puntualiza que Jorge Plejanov fue más un discípulo de Federico Engels que de Marx, en particular, a través del quehacer teórico y práctico de la II Internacional. Pero esto no ocurrió en todos los casos. A manera de ejemplo relevante, el filósofo y pedagogo italiano Antonio Labriola, quien no solo disputó con el saber de Engels, sino que se mantuvo como un socialista independiente.

El proceso de la dialéctica no es algo que ocurre al interior de la naturaleza, así no lo entiende ni lo asume Marx, quien, en cambio habla, de stoffwechsel prozess, que corresponde a la expresión metabolismo. Así lo registra Jaramillo, que Wenceslao Roces traduce correctamente como un intercambio orgánico para tratar de “la transformación de la naturaleza para satisfacer las necesidades de los hombres.” (Ver La primacía de la praxis, p. 52)

A partir de lo dicho se distingue una dialéctica a través de la naturaleza de una dialéctica en o de la naturaleza, que son derivaciones del discurso engelsiano. El arranque de esta efectiva ruptura marxiana ocurre en su lectura del materialismo de Feuerbach, como se registra en sus tesis de 1845, y, en particular, en la primera de éstas:

“El defecto fundamental de todo el materialismo anterior, incluido el de Feuerbach, es que sólo concibe a las cosas, la realida, la sensoriedad, bajo la forma de objeto o de contemplación, pero no como actividad sensorial humana, como praxis, no de un modo subjetivo.”

Más allá de la filosofía de la identidad

El camino seguido por el joven Marx, dice Jaramillo, citando a Horkheimer, supera la filosofía de la identidad de Hegel, esto es, la filosofía del espíritu absoluto. Porque la dialéctica marxiana es una dialéctica práxica, una “dialéctica a partir del intercambio con la naturaleza.” (p. 53)

La ruta seguida por Engels fue otra, tal y como quedó plasmado en el texto escrito contra el divulgador Eugen Dühring, quien ejercía la docencia en Berlín, y quien asimilaba el materialismo marxiano con una forma de positivismo que acompañaba el vigoroso despertar de las ciencias naturales durante el siglo XIX.

Engels fue presa también del positivismo, a pesar de su intento crítico filosófico contra Dühring, donde hubo una brevísima colaboración de Marx, aún no suficientemente acotada.

Al contrario, los discípulos rusos de Engels difundieron con Plejanov a la cabeza, la noción de materialismo dialéctico, quien lo hizo parte de su “concepción monista de la historia”.

Esta marcha va en contravía de lo que Marx establece en El Capital, y en las Tesis sobre Feuerbach. En el primero libro Marx establece que “…El hombre se enfrenta a la materia misma como un poder natural, pone en movimiento las fuerzas naturales que pertenecen a su corporeidad, brazos y piernas, cabeza y manos a fin de apoderarse de los materiales de la naturaleza, bajo una forma útil para su propia vida.” (Marx, El Capital, Volumen I)

Jaramillo destaca también que sin leer el Capital, de haberse conocido el trabajo de Los manuscritos de 1844, que sólo se recuperaron en la edición MEGA dirigida por Riazánov, aparecidos en 1932, la propuesta del materialismo dialéctico no hubiera prosperado. Esta la cita de prueba directa:

“Pero el hombre no sólo es un ser natural, sino un ser natural humano, puesto que existe para sí mismo, y por tanto a nivel de especie tiene que confirmarse por su propia acción, tanto en su ser como en su saber.”

En este escrito de 1844, la praxis aparece formulada en términos de acción humana transformadora. Al respecto, Jaramillo anota, que está aún presente, también, la influencia del Hegel de la Fenomenología del Espíritu, en particular, el famoso  capítulo IV.  Pero conviene precisarlo,  se trata del lado activo del idealismo, tal como lo expresará luego Marx, de manera más directa, en su crítica contenida en las Tesis sobre Feuerbach.

Pero Jaramillo quiere hurgar más atrás en la obra de Hegel, en procura de la praxis; pero, que en todo caso, es, insisto, la praxis idealista, como aparece expresada en la Lógica real de Jena. Para citar a Hegel, el filósofo colombiano acude allí a un trabajo de Habermas, el más célebre discípulo  vivo de la escuela de Frankfurt.

Habermas desarrolla este planteamiento en su ensayo Trabajo e interacción, donde él enuncia la tríada hegeliana de trabajo-lenguaje-familia. Será él, y no solamente Hegel, quien no prosigue la senda del materialismo, que, en cambio, si hará el Marx del materialismo activo, cuando rompe con el materialismo contemplativo de Ludwig Feuerbach durante los años 1845/1846.

Habermas, lo hará más explícito en su madurez teórica, cuando propone La reconstrucción del materialismo histórico (1976), que es antesala de su Teoría de la Acción Comunicativa (1981). Él revisará el legado marxiano, separando teoría y práctica, valiéndose para esta operación, epistemológica y política a la vez, de la normatividad del lenguaje para luego proponer la lógica del mejor argumento.

Pero, Jaramillo reconoce, que antes de Habermas, en la disputa en torno a la dialéctica y sus alcances, estuvo el trabajo del fenomenólogo Maurice Merlau Ponty, una perspectiva plasmada en su ensayo Marxismo y filosofía (1956), que coincidió con la invasión soviética de Hungría; y que él incluyó después en su libro Sens et non sens (1965).

Jaramillo Vélez incorpora su traducción del filósofo francés:

“Si la naturaleza es la naturaleza, es decir, exterior a nosotros y a ella misma, no se pueden encontrar ni las relaciones ni la calidad que son necesarias para fundamentar una dialéctica.”

Merlau Ponty, interlocutor de Jean Paul Sartre en Temps Modernes,  precisa su argumento del siguiente modo: “Si ella (la naturaleza) es dialéctica, es porque se trata de esta naturaleza percibida por el hombre e inseparable de la acción humana de la cual Marx habla en las Tesis sobre Feuerbach y en la Ideología Alemana” (p. 55)

La cita de la Ideología Alemana es rotunda, a propósito de la pretendida dialéctica de o en la naturaleza que no es una posición filosófica de Marx:
“Esta actividad, esta acción y este trabajo sensibles continuos, esta producción, constituyen el fundamento de todo el mundo sensible tal y como él existe actualmente.” (p. 56)

Rubén Jaramillo cierra el planteamiento citando al Marx de 1846:  “el mercado mundial ya había incorporado los cinco continentes de la tierra a las operaciones mercantiles y bursátiles de los grandes centros metropolitanos, y si aparecía una isla por causa de un movimiento telúrico esa isla bien pronto era incorporada a una dimensión de la praxis humana.” (p. 56)

La interlocución con Habermas

 Para Habermas, trabajo y lenguaje son más antiguos que el hombre y la sociedad. Al historizarlos, uno y otra, él recuerda, apelando a la antropología, que el trabajo, - pensando en Engels de paso -, distingue a los homínidos de los primates en el proceso de la evolución que  propuso en El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre.

Pero, según Habermas trabajo y trabajo social corresponden a escalas diferentes de la evolución de la especie, porque éste, el trabajo social, implica interacción, esto es, en últimas, comunicación que es el objeto de su principal aporte teórico crítico.

Habermas no tiene clara la relevancia de la subjetividad en Marx. Dándole más importancia al legado engelsiano de la segunda internacional en el rumbo de la socialdemocracia. Porque, en efecto, Marx es un moderno. Así lo entiende y divulga, singularmente, otro marxista heterodoxo, Marshall Berman.

Sobre el particular, aunque Jaramillo Vélez fue uno de los mejores conocedores en Colombia de la escuela de Frankfurt, destaca, por contraste con la revisión propuesta y defendida por Habermas, que “la noción marxiana de praxis es heredera de la problemática de la subjetividad y de la historia de la subjetividad. Por ello supera Marx el naturalismo ingenuo de Feuerbach…” (p. 58)

Sin embargo, Jaramillo vuelve a la genealogía de la propia obra de Habermas y su singular interlocución con Marx, a través del libro Conocimiento e interés (1967), anterior a la Reconstrucción, diciendo: “Al idealismo objetivo, que quiere explicar el ser en sí de la naturaleza como un presupuesto del espíritu absoluto, que no ha sido captado como tal como el espíritu subjetivo, Marx no se limita a contraponer un materialismo vulgar.” ( p. 60)

Aquí, Habermas se aproxima al punto de quiebre con el asunto del idealismo objetivo de Hegel: “El espíritu para nosotros como presuposición propia a la naturaleza de la cual es la verdad y por lo tanto lo primero absoluto. En esta verdad la naturaleza ha desaparecido…”

Enseguida, Jaramillo, cita a Habermas sobre el planteamiento materialista de Marx: “la naturaleza es frente al espíritu lo absoluto primero”. Porque el hombre es un ser de necesidades.”” (p. 60)
Por esa vía se reivindica también a Feuerbach, quien postula al hombre como un ser de necesidades, reivindica el lugar de las pasiones, la condición finita del ser humano, poniendo así, en crisis, la denominada filosofía de la identidad de G.W. Hegel.

Entre el pensamiento crítico y la ruptura

“Sin embargo, la primera tesis contra Feuerbach va ya mucho más allá. Cuando Marx habla del hombre como un ente objetivo no lo hace en sentido antropológico sino gnoseológico.” Jürgen Habermas.

Habermas, en todo caso, en la lectura del joven Marx y su disputa con Hegel, señala en su trabajo ya citado, esto es,  al libro Conocimiento e interés: “De todas formas Marx,  en un primer momento, parece limitarse sólo a renovar el naturalismo de la antropología de Feuerbach.”

Jaramillo Vélez polemiza con tal “parecer”, que se enreda en la definición de qué es lo objetivo. Para Marx, en cambio, objetivo lo es en el sentido del atributo de objetivar, de proyectar.

El colombiano  lo relaciona con las expresiones alemanas gegenständliche y gegenstand para designar objetual y objecto, que son el producto del trabajo social, y no del trabajo asumido de modo general. Él toma distancia también de aquel Habermas y su comprensión de Marx, cuando reduce el enfoque marxiano a lo gnoseológico, porque el sentido es también antropológico, “porque la tesis también alberga un sentido antropológico.” (p. 63)

Sin embargo, en este esclarecedor recorrido, pienso que Jaramillo Vélez cae de nuevo en la tentación absoluta de la influencia de la Fenomenología del Espíritu, para el pensamiento de Marx que no ha producido todavía una ruptura. citándolo:

 “… a través del trabajo llega el ser para sí a sí mismo”. (61) Él nos precisa que el hombre tiene atributos corporales, materiales, que se expresan en una actividad objetiva pero “ inespecífica”.

Jaramillo Vélez vuelve a Habermas y su lectura de Marx:
“(El hombre) sólo puede exteriorizar su vida en los objetos reales-sensibles, sigue Marx encerrado en el círculo  de las representaciones naturalistas.” (p. 62)

Hasta que Habermas llega a las tesis de Marx “contra” Feuerbach, donde aquel reconoce que se produce un avance que va más allá de la crítica de Hegel, y de sus propias representaciones naturalistas. Este momento, en mi comprensión, marca la emergencia explícita de la ruptura con Hegel, y con todo el materialismo anterior, el materialismo burgués de carácter contemplativo:
“la parte activa que el idealismo había desarrollado en oposición al materialismo tiene que ser comprendida materialisticamente.” (p. 63)

Al respecto, Jaramillo Vélez, precisa lo que implica tal afirmación marxiana:

“Pero la parte activa comprendida de una manera materialista es la praxis, es la actividad transformadora de la naturaleza, para satisfacer las necesidades humanas: sin la praxis no se hubiera producido el hombre mismo.” (p. 63)

6 de enero de 2018

EL REGRESO DE CORREA Y LOS TRAIDORES

miguel angel herrera zgaib
director grupo presidencialismo y participación, Unal, Bogotá

Aunque la comparación quizás lo ofenda, Rafael Correa repite la misma cantinela que Álvaro Uribe con su heredero putativo, Juan Manuel. Rafael llama traidor a los cuatro vientos a Lenin Moreno, quien se salió de su libreto.

Lenin se dispone con firmeza a adelantar la consulta, y a reemplazar a Jorge Glas, cumplidos los tres meses reglamentarios, lo que no tuvo que ocurrir con Germán, en Colombia, que es el régimen presidencial con el que hago esta comparación.

Pero, por estas calendas, hay también otro "traidor", PPK, quien ni corto ni perezoso indultó a su supuesto archirrival, Alberto Fujimori, que ya disfrutaba de las mismas comodidades que la gata Enilse López, en Barranquilla.

Kuczynski lo hizo para salvar su pellejo y sus bienes de fortuna mal habidos desde los tiempos de la presidencia de Alejandro Toledo, quien lo tuvo como ministro, y se mantiene de huída de la justicia peruana.

Los presidencialismos en Suramérica, para no extenderlo a todo el continente americano, ahondan su crisis, cuando los que mandan "mangonean" con ellos.

Peor aún, algunos, como Evo, contra toda consideración de democracia representativa, no quieren "por nada del mundo" bajarse del bus. Él, como aporte a estos autoritarismos legaliformes, incorporó un escudero solícito que es una mejora del Sancho del Quixote, quien tuvo su palomita como gobernante de la Insula.

Y, ¿ahora qué?

Don Rafael regresó por segunda vez de Bélgica a alebrestar a sus disminuidas huestes, echando discursos en las plazas empezando 2018, en campaña contra la consulta, la campaña de los 7 nos, que según su archirrival de ahora, el compa Lenin, quiere volver a la Constitución de Montecristi que prohibe la reelección indefinida.

La palabra de orden es acabar con la manía antidemocrática de las elecciones indefinidas, que se practica ahora con descaro en América, con la excepción de los padres fundadores de EUA, quienes solo admiten una reelección.

En verdad es uno, Evo, quien quiere la reelección indefinida disputándole el récord al compa Fidel, quien en paz descansa. Ahora su hermano dijo, por si las moscas, que en marzo de 2018 entregará la posta a alguien de la familia revolucionaria. El otro que la quiso fue Álvaro Uribe, pero la Corte se lo impidió.

Y el que sigue es Rafael Correa, que no quiere que se le impida volver a gobernar al Ecuador, para lo cual llama públicamente a sublevarse contra el traidor Lenin Moreno.

VII SEMINARIO INTERNACIONAL ANTONIO GRAMSCI

DEMOCRACIA, GUERRA Y NUEVA REPÚBLICA, 1512-2012.

GRUPO DE INVESTIGACIÓN PRESIDENCIALISMO Y PARTICIPACIÓN.

UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

Carlos Bohrt; Sandro Mezzadra, Justo Soto, Francisco Hidalgo, Miguel Angel Herrera