16 de agosto de 2015


PREPARANDO EL X SEMINARIO INTERNACIONAL

HISTORIA EN PRESENTE DE LOS GRUPOS Y CLASES SUBALTERNAS

TRES VOCES EN LA COYUNTURA ECUATORIANA

                      "¿Con quién estará el Cotopaxi?. Ahora Quito bajo estado de excepción"


La respuesta de Francisco Hidalgo:

                                                                 De acuerdo a lo observado la marcha fue relativamente masiva pero el movimiento en sí mismo es débil. Es una suma de intereses sectoriales. Los indígenas alrededor de la tierra, agua y desarrollo de la "pluri-nacionalidad". 

Los trabajadores del Estado (principalmente de Salud y Educación) por lo suyo, con visión sindicalista, algo estrecha. Clases medias por lo de los impuestos y pensionados por el tema de ellos (restitución de 40% que quitó el gobierno al IESS). También, algunos sectores ambientalistas contra la minería y el extractivismo. 

La lucha política gruesa - contra la reelección, lo de la supuesta "libertad de prensa", contra la "cooptación" de los diversos poderes (legislativo, judicial, electoral) por parte del ejecutivo -, la maneja realmente la derecha tradicional (vieja oligarquía). Mientras tanto una burguesía emergente - que hay que identificar con toda claridad -, seguramente surgida con recursos del narcotráfico y otras áreas productivas que le disputan el control de la renta petrolera a la vieja oligarquía, se apoyan en Correa. 

Sin embargo, creo que el grueso de la población está con Correa. Pero éste no tiene un proyecto revolucionario. No se apoya de verdad en movimientos sociales autónomos o en una "ciudadanía" organizada o en proceso de organización. Un "nuevo clientelismo" estatal es su práctica. Su proyecto es desarrollista burgués con retórica nacionalista, anti-imperialista y supuestamente socialista. Igual a Maduro y Evo. 

La dirigencia indígena - desde mi perspectiva - no tiene claridad. Ha cometido muchos errores. Es conservadora y sectorial. Un sector de ellos está infiltrado por ONGs "indigenistas" que pueden, si no lo son ya, convertirse en agentes, conscientes o inconscientes, de la estrategia imperial. Igual sucede en Colombia y en Bolivia. 

Algunos sectores de izquierda, pegados de las reivindicaciones sectoriales de los trabajadores del Estado, se oponen a Correa. Otros lo apoyan, pero en general la izquierda está dividida, como ocurrió en Venezuela con todos los grupos que se dividieron frente a Chávez. 

Alberto Acosta cree (y empuja) que el movimiento es por rescatar lo aprobado en Montecristi (Constitución), pero esa visión sólo la comparte un pequeño núcleo de intelectuales que, según veo, políticamente no son muy duchos. Caen en cierta manera en una especie de "legalismo constitucional" y tienden al "fundamentalismo ambientalista" y se aíslan del conjunto de la población. 
 
   

El 14 de agosto de 2015, 23:43, Francisco Hidalgo Flor <francisco.hidalgo.flor@gmail.com> escribió:
Estimado Miguel Angel:

Intentando realizar un apretado resumen: los acontecimientos de este 13 y 14 evidencian un proceso de encrespamiento en las movilizaciones desde el lado opositor y el enclaustramiento del gobierno de Correa en la defensa irrestricta de su proyecto político. Las salidas politicas son postergadas hacia nuevos momentos de conflictividad.
La marcha indígena que a lo largo de veinte días avanzo desde el sur de la amazonia hacia la capital coloca a la Conaie y a los gremios populares del Frente Unitario de Trabajadores nuevamente en las primeras filas de la palestra politica, con demandas referidas a los temas de tierra, agua y defensa de derechos sindicales, mas el rechazo a la reelección indefinida.

Mas el hecho decisivo de una multitudinaria manifestacion el dia 13 en la ciudad de Quito solo fue posible por la presencia de una gama diversa de sectores provenientes de clases medias, dentro de las cuales un peso fuerte tiene la demanda contra los proyectos de ley de impuestos a la herencia y a la plusvalia.

Las movilizaciones promovidas por el gobierno tuvieron una menor magnitud cuantitativa, pero con mayor cohesion interna que antes. Se afianza una red de organizaciones cooptadas o generadas desde el mismo Ejecutivo, desde la denominada "Secretaria de los Pueblos" y el "Ministerio de la Inclusión Social". El presidente Correa salió varias veces a la tarima colocada en la plaza central para reiterar la negativa a cualquier dialogo y demandar la fidelidad popular para su proyecto politico.

El escenario es complejo, los puntos conflictivos a venir son, para fin de año el tratamiento de la reeleccion indefinida en el parlamento nacional, para inicios del 2016 el agravamiento de la crisis económica y hacia mediados el inicio de la campaña electoral por la presidencia y el parlamento, que sera a incios del 2017.

Cordialmente,

Francisco Hidalgo


El 14 de agosto de 2015, 4:49, Miguel Herrera <maherreraz@hotmail.com> escribió:
Fernando, en la construcción en la que trabajas conviene revisar las diferencias, si las hay, entre poscapitalismo y posneoliberalismo, así como entre desarrollismo y posdesarrollismo.

Para hacerle una lectura con algún detalle a los últimos trabajos de Alberto Acosta y la revista "Tendencia" que orienta Francisco Muñoz, y la revista de Ciencias Sociales de la U. Central (Quito),  entre otros referentes para avanzar en tu respuesta .

Saludos,

Miguel  Angel  Herrera Zgaib




¿QUÉ PASA EN ECUADOR?
Agosto 13 de 2015
                                                        Marchas y convocatoria de Paro Nacional por parte de organizaciones indígenas y de trabajadores del Estado (Coordinadora de Movimientos Sociales, la Organización Sindical Única de Trabajadores del Ministerio de Salud (Osumtransa), la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y la Confederación de Organizaciones Campesinas, Indígenas y Negras), en contra de políticas del gobierno de Correa.
La izquierda tradicional apoya la convocatoria. La derecha tradicional está a la expectativa y juega a la sombra. Muchas organizaciones sociales cooptadas por el gobierno no apoyan o se han quedado estáticas. El gobierno se radicaliza y califica el movimiento como "desestabilizador". Algunos sectores del movimiento social llaman a Correa a renunciar pero no es la posición oficial del movimiento (http://bit.ly/1KjZOzN). ¿Qué es lo que ocurre?
El asunto es complejo. Correa nunca logró construir un movimiento social y político que se propusiera derrotar plenamente el neoliberalismo con visión post-capitalista. Su liderazgo personal es el jalonador. Se convirtió en un caudillo. El movimiento social y la izquierda "estatista" se aislaron muy rápido del "movimiento ciudadano" y se lo dejaron a gentes con ideas anti-politiqueras pero sin una clara definición ideológica (al estilo en Colombia de Claudia López o de Sergio Fajardo).

El anti-neoliberalismo y la plurinacionalidad de Correa se quedaron en retórica, y frente a la terminación del auge ascendente de los precios del petróleo ycommodities, Correa ha tenido que retomar algunas de las políticas del BM y del FMI que en un principio fueron objeto de su ataque.
Sin embargo (al igual que sucedió en Colombia con el paro agrario), es la derecha corrupta y oligárquica (encabezada allá por Nebot, y aquí por Uribe) la que pretende canalizar políticamente esas protestas. El paro nacional en Ecuador no tiene la fuerza suficiente, se apoya en la posibilidad de bloqueos y cierres de carreteras por pueblos indígenas, pero éstos también están divididos.
Lo que ocurre en Ecuador es una lección para todos. Si el "anti-neoliberalismo" se limita y queda reducido a pequeñas reformas y aprobación de subsidios (supuesta re-distribución de la riqueza), y no se apoya en un fuerte y organizado movimiento social para avanzar hacia cambios estructurales (incluyendo la conformación de la Patria Grande Latinoamericana y la construcción de una base económica propia), tarde que temprano será neutralizado por el gran capital financiero transnacional que va "ahogando" los "procesos de cambio", como viene ocurriendo en Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia y el mismo Ecuador.
Los gobiernos progresistas van mostrando sus limitaciones políticas, ideológicas y prácticas, pero también, la izquierda tradicional no está a la altura de coger y levantar la posta del cambio. Ésta se "amarra" a reivindicaciones sectoriales de los trabajadores estatales y el grueso de la población la identifica con una especie de "sindicalismo estrecho y burocrático".
Por ello se requiere un "nuevo paradigma social y humano" para desbrozar el camino.
Un nuevo paradigma social y humano está en pleno desarrollo...
Se propone fortalecer el Pro-común colaborativo del Siglo XXI. Éste tiene una amplia experiencia acumulada por la humanidad. Su sentido es comunitario y social. Asume con creatividad el inmenso desarrollo de las fuerzas productivas, no le teme a los avances tecnológicos sino que los utiliza para construir democracia directa a todos los niveles.
Ese paradigma recoge los trabajos sobre el "gobierno de los bienes comunes" que combina la gestión integral de la vida social de los seres humanos y su relación con la naturaleza aplicando los avances científicos de las ciencias de la complejidad.
La acción real de millones de personas que ya construyen pro-comunes colaborativos en diversos campos de la vida humana deberá ser complementada por la acción consciente de las mayorías que deben reorientar la acción del Estado y ponerlo al servicio de los intereses colectivos, sin caer en ilusiones estatistas, sin confundir lo público con lo estatal.
Actualmente trabajamos en la tarea de construir –sin  negar los desarrollos anteriores (religiones, filosofía, cristianismo, humanismo, marxismo, anarquismo, etc.)– las bases de ese "nuevo paradigma". Y lo haremos sin pretensiones doctrinarias ni deterministas. No creemos en verdades eternas e inmodificables.
En esa dinámica –sólo como referentes–, recomendamos la lectura del libro de Jeremy Rifkin "La sociedad de coste marginal cero" y de Elinor Ostrom "El gobierno de los bienes comunes".
E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado

25 de julio de 2015

GRAMSCI, EL FÚTBOL Y LA  ESCOBA

"Nos llaman "perros rabiosos": ¡muy bien! Son los perros rabiosos los que, recorriendo las calles de la ciudad bajo el flagelo de la canícula, obligan a las señoritas de las aceras a correr, a levantar sus falditas y a mostrar sus repugnantes calzones."  Antonio Gramsci, "Perros rabiosos", 22 de febrero de 1916.

MIGUEL ANGEL HERRERA ZGAIB
Proyecto Fútbol, política e Ideología

                                                                          Hace ya unos días, al homenajear a dos paisanos uruguayos, Galeano y Ghiggia, reproduje unos apartes del texto de Gramsci que mencionaba el fútbol. Este jueves, cuando visitaba la bella y cómoda biblioteca de los Jesuitas, me topé en la estantería, bajo el rótulo "comunismo," con un libro que está hecho de las columnas, una selección, que Antonio Gramsci escribiera entre 1916-1920. El nombre del espacio era Bajo la Mole, y ese el nombre del libro con el añadido Fragmentos de Civilización.

Una de estas columnas, a la que me voy a referir y a citar en particular, Antonio la tituló: "El Fútbol y la escoba". Apareció publicada el 26 de agosto de 1918, en plena revolución bolchevique, cuando la suerte del proletariado mundial se jugaba a lo ancho y largo de Europa.

Gramsci era para ese tiempo parte activa de la redacción turinesa del periódico Avanti, el órgano oficial del partido socialista italiano, del cual era militante desde 1913. Su baño periodístico lo había tenido escribiendo algunas notas sobre Cerdeña, su tierra, en la prensa local y regional. 

Pero, desde 1914 escribía con regularidad para Il grido del popolo (El grito del pueblo), primero, y luego para Avanti, que fue fundado casi a la par con este gran partido de masas, reformistas, que inició en el año 1896 sus luchas.

"Sotto la Mole"

La razón del nombre general de esta columna regular, yo la supe hasta hace una decena de años. Respondía al hecho que Gramsci, y muchos habitantes de Turín miraban entre arrobados y circunspectos a la llamada Mole Antonelliana, una torre y edificación monumental que le daba identidad al centro de la ciudad capital de la unidad italiana.

Era a su modo, un equivalente de la Tour Eiffel para los parisinos, y recordaba al joven que había venido de la provincia más lejana, Ghilarza, en una isla, que había sido parte del Reino de Nápoles bajo dominio español hasta el siglo XVIII.

Con una modesta beca de estudiante, Antonio llegó a cursar una carrera en la Facultad de Filosofía y Letras, de la que a la postre se retiró para dedicarse de lleno a su militancia política, y ser un joven dirigente, protagonista de los sucesos del "bienio rojo", 1919-1920, con los obreros de Turín, la ciudad del automóvil, de las fábricas Fiat y Lancia. Esto ocurría dos años después de haber escrito la columna que es motivo de esta crónica reflexión.

El fútbol y la escoba

Así empieza la columna "El fútbol y la escoba" escrita por Gramsci en Avanti, y ahora reproducida en el libro Bajo la Mole, de Ediciones Sequitur, Madrid, 2009, con traducción del italiano de Francisco Ochoa de Michelena:

Los italianos aman poco el deporte; los italianos prefieren la escoba al deporte. Antes que el aire libre prefieren la clausura de la taberna; antes que el movimiento, prefieren la quietud en torno a la mesa.

Observen un partido de fútbol: es un modelo de la sociedad individualista: se ejerce la iniciativa, pero ésta definida por la ley; las personalidades se distinguen jerárquicamente, y la distinción se da no por antigüedad sino por méritos específicos; hay movimiento, competición, lucha, pero todo está regulado por una ley no escrita que se llama "lealtad" y que un árbitro se encarga de recordar en todo momento. 

Paisaje abierto, libre circulación del aire, pulmones sanos, músculos fuertes, siempre dispuestos a la acción.

El autor de esta nota entiende, observa se conmueve con la modernidad crece con él ante sus ojos de provinciano, dispuesto a transformar el mundo. Es un joven nacido en Ales, Cagliari (Cerdeña), el 22 de enero de 1891. A la sazón tenía 27 años, y en un breve escrito logra captar la relación entre deporte y capitalismo. 

Un colofón

Este escrito de Antonio Gramsci es el emblema del proyecto "Fútbol, Política e Ideología". Esta vez, lo aquí referido nos sirve para presentar dos actividades centrales en el segundo semestre del Grupo Presidencialismo y participación que cumplirá quince años de existencia ininterrumpida. La preparación de la celebración  pronto comienza: 

El curso electivo sobre su pensamiento, "Subalternidad, hegemonía y autonomía," de una parte; y de otra, el proyecto colectivo: X Seminario Internacional A. Gramsci, que realizaremos durante la última semana de Octubre. 

Están tod@s invitad@s, a hacerlos realidad en común también virtualmente. 

Email: presid.y.partic@gmail.com. 

14 de julio de 2015

UNA INTERLOCUCIÓN A DOS VOCES
LA SITUACIÓN ECUATORIANA Y LA REELECCIÓN DE
 CORREA

Francisco Hidalgo Flor, FHF:
¿Quiebre en el proyecto desarrollista  hegemónico?
En el marco de las movilizaciones sociales de mayo y junio del 2015 se generaron  variaciones sustanciales en el proceso político ecuatoriano. La consecuencia más importante es la puesta en cuestión de una próxima reelección presidencial de Rafael Correa en la etapa electoral venidera del 2017. 
A estas alturas, cumplirá diez años ininterrumpidos en el poder, a esto se suma  el debilitamiento del  modelo económico basado en las rentas crecientes de las commoditties, provocado en especial por la caída en  los precios en los hidrocarburos; con lo cual el proyecto desarrollista  hegemónico muestra grietas que pudieran agrandarse de continuar impertérrito un programa político aplicado por la vía de un caudillismo autoritario y progresismo extractivista, denominado “cambio de la matriz productiva”.
Miguel Angel Herrera Zgaib, MAHZ:
Encuentro claro tu planteamiento. Hay dos procesos contrarios en marcha, que se disputan el espacio político y social urbano, donde estaba la mayor fortaleza de la revolución ciudadana. Autoritarismo sin plata no camina, y estrecha márgenes de acción con los de abajo, que dan la mayoría de votos al populismo de Correa.

¿De dónde sacar el billete? De las riquezas existentes que no son commodities?. Para redistribuir más, ¿sin productividad viable?

¿Desmontar las pensiones y garantías de los trabajadores para flexibilizar los costos de producción?

Está en crisis el proyecto, antes hegemónico, del extractivismo Pero, ¿qué lo puede reemplazar?

No aparece en tu escrito. Para que viabilice una propuesta deseable y viable frente a la derecha de las dos alcaldías, ¿o sí? Correa se parece, sin revolución socialista, a Stalin. Pero no parece poner el peso de la acumulación en los hombros de los kulakes ecuatorianos, indígenas ricos, y medios.

Espero precisiones sobre tu entendimiento en concreto de la hegemonía económica y política y sus combinaciones posibles en un escenario erizado de garantías jurídicas a la propiedad privada.

FHF:
¿Cómo ha sido  posible la hegemonía política y económica de la revolución ciudadana?:
a) Obedece a procesos de largo y corto aliento. Entre los primeros, a) una izquierda que en las ultimas décadas jugo demasiado, en la disputa de poder, al caudillo, incluso si ello proviniera de filas militares.

Así, a fines de los 80s, alrededor del militar Frank Vargas Pazzos hubo una alianza de partidos de izquierda alrededor de dicho personaje; a inicios de los 2000 alrededor de Lucio Gutiérrez; de todos ellos el mejor, sin lugar a dudas, es Rafael Correa, un caudillo tecnocrático.
b)  Luego la ausencia de una crítica al Estado; es más en la contraposición al modelo neoliberal llegó a ser bandera de partidos de izquierda la demanda de recuperar el Estado, y eso se ha pagado caro. Ahora tenemos más Estado, pero al mismo tiempo implica control, disciplinamiento, eliminación de espacios de autonomía del movimiento social, y cooptación generalizada.
Pero, en esa visión de largo plazo, reconozcamos también virtudes de la izquierda ecuatoriana:
 i) Recuperación del aporte indígena en la construcción del proceso de cambio, no solo como capacidad de movilización, también como portador de planteamientos estratégicos para un horizonte de cambio: plurinacionalidad, y buen vivir - sumak kawsay;
ii) Tuvo una capacidad política propia, que llegó a girar entre el 15% y 20% de la votacion y con eso pudo colocar puntos de agenda y dio un sentido común de cambio (y precisamente este es uno de los puntos mas graves que se han perdido.
Creo sostener en el artículo que en la coyuntura 2015 se evidencia un sentido común conservador; por ejemplo,  el planteamiento de la defensa de la propiedad privada, según encuestas, bordea una aceptación del 70%. Esto era impensable hace pocos años atrás.
Procesos de corto plazo para la hegemonía política y económica, pues:
 a)  En primer lugar que el estado hace suyo un discurso que asume partes sustanciales del discurso de izquierda y del legado histórico de la lucha social: se declara como estado plurinacional; y sin dejar de mencionar la cooptación de propuestas en verdad revolucionarias: derechos de la naturaleza y buen vivir, las reprocesa colocándolas bajo su "estrategia de combate a la pobreza";
b)  En segundo lugar la hegemonía la construye alrededor de la aspiración de progreso y modernidad. Aquí está el famoso "tren de la historia" que avanza ineluctable: son carreteras, escuelas, hospitales.
Quien ve con claridad ese horizonte de desarrollo es el estado, es su capa tecnocrática; 

c) En tercer lugar, los movimientos y partidos  maduros son los que entienden este rol de revolución y cambio desde el estado y con alianzas con el capital. Los otros se quedaron en el pasado y expresan el "infantilismo de izquierda". A este sector se le castiga con el aislamiento y la persecución. 
He aquí el tan deseado segundo grito de independencia: son los gobiernos progresistas; en el caso que analizamos, es el gobierno de Correa.
En ocasiones, Rafael Correa llega a ser cínico en sus planteamientos. Recientemente él ha indicado que su visión es la de un capitalismo de sociedades anónimas, no de núcleos familiares. Ese es el tipo de capital con el cual el estado debería  asociarse; y uno de los horizontes de esa alianza es la "sociedad del conocimiento," donde junto con las transnacionales se generan valores agregados hacia la gran tecnología.
Finalmente, y eso si está indicado en el artículo, para los movimientos sociales y la izquierda un paso fundamental es recuperar una situación y perspectiva de autonomía, de que los sectores recuperen un quehacer político con sus propios pies y con programas renovados. 

Ahí un rol fundamental está en los circuitos intelectuales, así como recuperar el espíritu rebelde, el cuestionamiento al poder. Pero esto lleva tiempo.
Creo haber resuelto algunos de los puntos planteados.
INTERLOCUCIÓN SOBRE ECUADOR HOY 

 Y LA REELECCIÓN DE CORREA

QUIEBRE EN EL PROYECTO DESARROLLISTA  

HEGEMÓNICO


Por: Francisco Hidalgo Flor
Director de Sociología y Ciencia Política
Universidad Central, Quito- Ecuador

                                                             En el marco de las movilizaciones sociales de mayo y junio del 2015 se generaron  variaciones sustanciales en el proceso político ecuatoriano, la consecuencia más importante es la puesta en cuestión de una próxima reelección presidencial de Rafael Correa en la etapa electoral venidera del 2017 (que a esas alturas, cumplirá diez años ininterrumpidos en el poder), a esto se suma  el debilitamiento del  modelo económico basado en las rentas crecientes de las commoditties, provocado en especial por la caída en  los precios en los hidrocarburos, con lo cual el proyecto desarrollista  hegemónico muestra grietas que pudieran agrandarse de continuar impertérrito un programa político aplicado por la vía de un caudillismo autoritario y progresismo extractivista, denominado “cambio de la matriz productiva”.

Otras consecuencias son el rol protagónico que adquieren los líderes locales de la derecha, los alcaldes de las principales ciudades del Ecuador, Rodas en Quito y Nebot en Guayaquil, como portaestandartes de una oposición urbana.

No se puede dejar de mencionar una cierta recuperación en capacidad de convocatoria de los movimientos populares  sindical  e indígena, y los partidos de izquierda tradicional, alrededor de la defensa de los derechos laborales y sociales históricos.

Paradójicamente  los acontecimientos que precipitaron la situación de quiebre fueron diferentes proyectos de ley que golpeaban, en unos casos a las clases trabajadoras clásicas; y, en otros, a los sectores de gran capital inmobiliario y grupos de poder familiar.

A continuación bien vale exponer con algún detalle los planteamientos señalados en los párrafos anteriores, pero además de los contenidos de las normas jurídicas planteadas, es pertinente detenerse en las formas de construcción política de las mismas.

Los acontecimientos  de abril y mayo del 2015 estuvieron incididos por los debates y aprobación de la denominada “Ley de Justicia Laboral”  que entre otros puntos planteaba la supresión del aporte estatal del 40% al presupuesto del  Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, para financiar a largo plazo la jubilación de los trabajadores (1), norma que había estado vigente desde los años 40 del siglo veinte y cuya supresión vulnera fuertemente derechos sindicales adquiridos (2)
Cabe indicar que en el proceso de discusión el gobierno no solo que no consideró los planteamientos de las centrales sindicales sino que tomo la iniciativa de formar públicamente otra central sindical afín al oficialismo,  denominada CUT.

Las agrupaciones sindicales reunidas alrededor del Frente Unitario de los Trabajadores – FUT, respondieron con una serie creciente de movilizaciones, la de mayor trascendencia aconteció en la marcha del 1 de mayo que aglutinó no solo a miles de  trabajadores sindicalizados sino que logró colocar tras suyo a sectores de las clases medias.

No hubo protestas que valieran y el presidente Correa rápidamente puso en vigencia esta ley.
En cambio, los acontecimientos de junio estuvieron marcados por los debates alrededor de dos proyectos de ley presentados por el ejecutivo, recurriendo a la vía de “económico urgente”, el primero  que incrementaba el impuesto a la plusvalía sobre suelos y edificaciones urbanas y rurales, bajo la denominación de reformas  al Código de Ordenamiento Territorial (3), y el segundo proyecto, denominado “Ley Orgánica de Redistribución de la Riqueza” cuya parte sustancial consiste en el incremento  del impuesto a las herencias directas con una tabla impositiva que va del 2% al 45%  (4) .

El argumento principal del Ejecutivo al respecto ha sido atacar a la injusta distribución de la riqueza por la vía impositiva fuerte, donde el estado asume el rol de controlador y redistribuidor sobre las grandes fortunas.

Es importante detenerse un poco en estos dos proyectos, en primer lugar señalan “un giro a la izquierda” en el discurso político del régimen, que durante casi dos años, desde el inicio de su segundo periodo presidencial consecutivo ( 2013), había estado marcado por la estrategia del denominado “cambio de la matriz productiva” cuyo eje central implicaba una alianza dura entre el gobierno y los sectores empresariales (5); en segundo lugar con ellos el presidente Correa expresa su horizonte de cambio, de hecho en una entrevista televisiva (6)  manifestó que en ellos estaba presente la esencia de su visión sobre lo que es el socialismo del siglo XXI, apelando a dos fuentes teóricas: las encíclicas del Papa Bergoglio; y,  el texto de Piketty sobre el rol de las herencias en la  la concentración de la riqueza. (7)

Estas dos propuestas lanzadas con el estilo vertical y economicista propios  de Correa,  abrieron la franca oposición de la derecha, por medio de sus alcaldes, que apelaron al discurso de la defensa de la propiedad y de la familia, ganaron rápidamente la adhesión de las clases medias, especialmente urbanas, y se lanzaron a las calles, ahora ya no a la cola de las centrales sindicales, como había acontecido en el reciente primero de mayo, sino ellas al frente y dejando descolocados a los sindicatos.
En respuesta  Correa  apeló a una conciencia de clases por la redistribución de la riqueza, pero “olvidando” que durante todos los años anteriores precisamente uno de sus flancos de ataque, según él por pecar de “infantilismo de izquierda”,  fueron precisamente las organizaciones sindicales,  los partidos de izquierda tradicional y el movimiento indígena.
En los tres casos planteados Correa llevo al extremo su estilo legislativo: a) las principales normas legales se aprueban previamente en el Ejecutivo, y queda evidente el rol subordinado de la Función Legislativa; b) la denominada “socialización” de las propuestas de ley son muy acotadas, no generan consensos sociales alrededor de ellos; c) están fuertemente marcadas por una lógica tecnocrática, la racionalidad economicista del discurso las legitima, no la construcción política.
Hasta ahora la legitimidad provino de una hegemonía alrededor del discurso que apela a la  modernidad,  al  progreso y la fidelidad al proyecto que exhibe el caudillo, que tiene un agenciador principal en el  Estado con un Ejecutivo fuerte.
Exactamente así  había acontecido, por ejemplo, alrededor de la resolución presidencial de dar por concluida la iniciativa Yasuní y la autorización para iniciar por la exploración y explotación petrolera dentro de la principal reserva de biodiversidad de la amazonia ecuatoriana.
Este proceso político construido desde arriba es el que empieza a resquebrajarse,  por un lado con el agotamiento de la vía caudillista, ya afectada en el proceso electoral alrededor de la renovación de gobiernos municipales en febrero del 2013; y, por otro lado, con el debilitamiento del poder económico del estado por la reducción de los ingresos provenientes de los precios altos en los hidrocarburos.
La vía política planteada por Correa,  de ir a la reelección indefinida e inmediata de todos los representantes electos, desde concejales municipales, pasando por los legisladores y llegando hasta el Presidente de la República, a estas alturas asoma como fuertemente impopular y jurídicamente inconstitucional, está fuertemente cuestionada.
En el Ecuador actual se presentan nuevos escenarios y probablemente, desde una lectura popular, la problemática central es si los movimientos sociales alternativas y las izquierdas lograran construir una autonomía necesaria, tanto frente a la opción de derecha, como frente a la opción desarrollista,  para recuperar en el mediano y largo plazo una capacidad de convocatoria hacia un programa de cambio con transformaciones profundas al orden burgués modernizador apuntalado por el gobierno actual.
Siempre será necesario recalcar que no es  la vía una salida golpista (lo cual es recurrente en la historia política del Ecuador),  sería un gravísimo error  apuntalar cualquier putch  cívico – militar, que aborte procesos en maduración, como la renovación de una izquierda popular.
Notas:
(1)Consultar “Mayoría oficialista aprobó reforma”. En:  www.elcomercio.com/actualidad/politica-asamblea-nacional-proyecto-ley.html.
(4) Consultar “Impuesto a herencia tendrá deducciones”. En: www.elcomercio.com/actualidad/impuesto-herencias-ecuador-rafaelcorrea-asambleanacional.html
 (6) Consultar “Correa defiende Ley de Herencia como justicia social”. en: www.lahora.com.ec/index.php/noticias/show/1101827584#.VZn80FKpKbc
(7) Thomas Piketty (2014). “El capital en el siglo XXI”. Edit. Fondo de Cultura Económica. El periódico oficial “El Telégrafo” se sintetice así el contenido de la mencionada obra: “…llega a la conclusión de que la desigualdad tiene un carácter fundamentalmente patrimonial (o lo que es lo mismo parásita), ya que se basa fundamentalmente en la herencia y no en el mérito, bajo cualquier forma en que se lo defina”


Humberto de la Calle y el Proceso de  Paz

CARLOS MEDINA GALLEGO
Docente- Investigador
Universidad Nacional de Colombia
Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Paz
@CarlosMedinaG1 

El proceso no se puede mirar por un solo ojo…

La entrevista de Humberto de La Calle, jefe de la delegación del Gobierno en las conversaciones de La Habana con las FARC-EP, realizada con el periodista Juan Gossaín, amerita una reflexión en cuanto ubica el estado actual de las conversaciones, en la versión estatal; pero sobre todo, hacen evidente que la agenda de la oposición al proceso esta superponiéndose a la agenda del Acuerdo General para una Paz Estable y Duradera, que es la que guía las conversaciones.

Hay que saludar la franqueza con que De la Calle aborda la entrevista, pues en ella sopesa de manera contundente las razones del Gobierno-Estado en relación con el proceso y permite desde allí establecer con toda claridad las posibilidades del mismo, no solo en materia de paz, sino en materia de guerra. Siempre he pensado que el lenguaje tiene un peso específico en unas conversaciones de esta naturaleza y que lo primero que hay que hacer es "desescalar" la palabra, que el diálogo debe ser inteligente e incluyente, y que hay que ser cuidadoso con no amenazar o extorsionar al adversario en relación con lo que se está haciendo y con lo que se puede hacer. 

El instrumento más importante de una negociación es la persuasión no la amenaza, de ahí que sea equivocado anunciar, ante la nación, colocándola como cortina de justificación, que “La paciencia de los colombianos se está agotando”, y que por lo tanto “el proceso está llegando a su fin o por bien o por mal”, y que agregue: “Yo sí quiero decirles a las FARC con toda seriedad: Esto se puede acabar. Algún día es probable que no nos encuentren en la mesa de La Habana”. Y que concluya: “Realmente lo que está ocurriendo es insoportable para los colombianos”.

Habría que preguntarle a Humberto de cuáles son los colombianos que habla… porque aunque parezca vergonzoso e incomprensible, este “país” se acostumbró a vivir en la guerra, sobre todo el “país” que no la padece, porque el país que si la padece ha buscado y se ha comprometido con la paz por las vías del diálogo y la solución negociada. Movimientos sociales, partidos políticos y sectores democráticos y la sociedad civil en general, que es distinta a la sociedad en general, se han movilizado masivamente para defender ese proceso y lo han hecho a tal grado que posibilitaron la reelección presidencial de Juan Manuel Santos. 
O está hablando de los colombianos que se han comprometido con la guerra y se han opuesto al proceso de paz, como los sectores de empresarios, élites económicas tradicionales y trasnacionales, élites políticas tradicionales y autoritarias, que le apostaron y le siguen a apostando a un proceso de pacificación y de sometimiento de la insurgencia sin cambios posibles . 
O está hablando de los colombianos domesticados por los medios, que son los que construyen la realidad que perciben las comunidades, que no les importa ni la paz ni la guerra; marchan detrás de los discursos de los arrieros políticos, vociferando sin criterio alguno, ni comprender el alcance y las implicaciones de sus discursos contra la paz y por la guerra, o de los colombianos que desde las fuerzas militares presionan al Gobierno para que pongan fin a las conversaciones espantados por el fantasma de que con el proceso de paz la institución se va a acabar.

No son las encuestas, ni los acontecimientos del momento los que deben mantener el pensamiento de un estratega de la paz. No pueden ser los estados de ánimo con que se levante el país por los hechos que están ocurriendo en materia de acciones militares los que definan el comportamiento del Gobierno-Estado para parar una guerra de 50 o más años. Esta guerra no se divide entre antes de Buenos Aires y después de Buenos Aires, no han sido once, ni doce, ni un centenar los muertos de la Fuerza Pública, han sido millares, como millares han sido los muertos de la guerrilla y de la población. 
Es eso lo que cuenta, porque si por muertos fuera, las FARC ya se debían haber ido hace meses de la mesa de conversaciones: a los once de Buenos Aires, el Gobierno retalió con 36 o más guerrilleros. Lastimoso lo de Tumaco, criticable, pero no es la primera voladura de oleoductos que ocurre en este país. Ni es agua potable lo que beben los habitantes de Tumaco desde sus acueductos. La guerra siempre afecta a las poblaciones y por eso hay que pararla. La guerra afecta al medio ambiente y por eso hay que pararla.

El peor momento del proceso de paz... ¡¡¡qué bueno!!!

Qué bueno que el proceso de paz este en el peor momento de sus tres años, eso quiere decir que va bien…, todos los procesos de paz del mundo cuando se acerca su final se vuelven más difíciles, son mayores los retos, las angustias, los aceleres y es ahí, no en otro momento, cuando se requiere de la grandeza de quienes conversan para no dejarse arrastrar de las fuerzas que los presionan y terminar por darles la razón a los opositores, como parece ser lo que está ocurriendo y evidencia sin escrúpulos el jefe de la delegación del Gobierno. Desde luego que hay que recuperar la serenidad, la sindéresis y desde luego que este es el momento de las decisiones de fondo, sobre dos temas de agenda que son cruciales: víctimas (verdad y Justicia) yterminación del conflicto.

Uno no conversa con el enemigo para llegar a acuerdos políticos diciéndole que se les agota su tiempo militar y su tiempo histórico. No, uno los persuade para que se convierta en su aliado estratégico para construir la paz, la democracia y el bienestar que requiere el país. Uno le abre el camino para que se incluyan como protagonistas en la construcción histórica de la nación. De eso es de lo que se trata la finalización del conflicto y la paz. Uno no le dice al interlocutor que no es nadie, sino le señala las rutas que se pueden seguir en una sociedad que se abre a un universo pluralista desde el cual se puede construir el bienestar global.

La agenda de los opositores está minando el proceso…

Al menos en tres puntos la agenda de los opositores ha sido asumida por el Gobierno Nacional y es eso lo que ha reversado el proceso.

Primero. Resulta absolutamente claro que este es un momento distinto al de los procesos anteriores, pero no le pueden cobrar a las FARC lo que no hicieron con las organizaciones que se desmovilizaron en el noventa, ni lo que dejaron de hacer con el proceso con los paramilitares en materia de justicia y víctimas. Es el Gobierno el que tiene que tramitar ante las Cortes Internacionales en razón de los acuerdos que contrajo y de los tratados que firmó las seguridades jurídicas del proceso.  
Por la experiencia histórica en otros procesos del mundo lo que debe prevalecer son los intereses de la paz nacional sobre los compromisos internacionales, y seguramente, una adecuada gestión ante los espacios que señala Humberto va encontrar las comprensiones que se han hecho evidentes de la comunidad internacional con este proceso. Sería trágico y vergonzoso para un país, no poder llegar a la paz interna porque sus acuerdos con el Tribunal de Roma y la Corte Interamericana se lo impiden, y que no logre adecuar la legislación interna incluyendo los fallos de Corte Constitucional.

Segundo. Equipar justicia para las víctimas igual a privación de la libertad de  los victimarios es otro de los elementos de la agenda de oposición que se ha impuesto. Ese tema debe ser el resultado de una discusión en la mesa de todas las posibilidades que existen y de la más conveniente para el proceso. Del reconocimiento en amplitud y profundidad de las múltiples responsabilidades, comenzando por las del Estado.  El concepto de justicia debe ser un concepto amplio que en primera instancia favorezca la verdad, la reparación integral y un compromiso auténtico de no repetición, las víctimas han hecho más énfasis en estos tres puntos que en la exigencia de privación de la libertad de los victimarios, la que se puede dar, como en el caso de los paramilitares: sin verdad, sin reparación integral y sin compromiso de no repetición.

Tercero. La propuesta de Álvaro Uribe Vélez de la  creación de centros de concentración, para pagar penas es otro de los elementos que se incorporó a los imaginarios del Gobierno y que Humberto hace explícita con la variante de la incorporación a la vida civil en el proceso de dejación de armas: “Me parece sumamente constructiva. Y creo que el ex presidente Uribe tiene razón. Se puede discutir si es oportuna, pero la idea que uno tiene para acabar el conflicto es que sí es necesario y realista promover esas zonas de concentración, que pueden ser para gente temporalmente armada que se someta a un proceso de dejación de armasque es una condición esencial para que haya acuerdo y se reincorporen a la vida civil”.

El Gobierno ha asumido la idea de la oposición en el sentido de que cualquiera que sea la forma debe descargarse el peso de la justicia sobre los responsables de los delitos y que no existe manera de eludir la privación de la libertad, así se escoja dentro de los delitos cometidos unos y se asigne a unos responsables: “Una comisión independiente hace esa selección que le sería entregada a la Fiscalía para que escoja quiénes fueron los que cometieron esos delitos que tienen carácter internacional. Lo que se busca es limitar la acción penal a ese tipo de delitos y a sus máximos responsables. A ellos se les aplicaría la misma pena que dictan las leyes vigentes, pero que podría reducirse a una pena alternativa que se pague en condiciones de dignidad, sin rejas ni piyamas rayadas. 
Pero hay que asumir las consecuencias judiciales de los actos”. No sé si las FARC acepten que se les aplique un modelo de justicia que les da tratamiento de delincuentes, con las mismas penas vigentes y los mismas prerrogativas que tiene un delincuente común que colabora con la justicia y se les saque del delito político y los conexos, con todos los atenuantes que este implica. 
Creo que ese no es el camino. El delito político debe tener un lugar en la justicia y en los procesos políticos del país.  Pero esto, igualmente,  en materia de acuerdo debe ser el  resultado de una discusión persuasiva e incluyente, que no se cierre en inadmisibles y se torne inmodificable.

No sé si los campos de concentración de guerrilleros sea el mecanismo que ha de utilizarse para la normalización de los miembros de las FARC en la vida social, económica, política e institucional del país,  todavía eso está por definirse, pero cualquiera que sea,  debe ser lo menos traumático para el proceso y para la sociedad colombiana y debe contar, en lo posible, con el mayor acompañamiento internacional y las mayores garantías. 

No se ve con suficiente claridad la postura del Gobierno frente a la extradición. Las declaraciones del presidente desde España hace algunos meses a este respecto fueron muy bien recibidas, pero hoy no esta tan claro ese tema y no se puede dejar a la deriva y a la voluntad presidencial el futuro de ese tópico. La experiencia de los comandantes paramilitares durante la administración Uribe es un mal precedente.

Cese al fuego y las hostilidades

El tema de cese al fuego y las hostilidades tiene una lectura distinta entre en las partes. De La calle ha señalado “Nosotros hemos dicho: cese del fuego bilateral y definitivo, pero no solo del fuego sino también de las hostilidades, la extorsión, el narcotráfico”.  Para las FARC, el cese bilateral es posible, así existan otros actores del conflicto con los que también es necesario entrar a conversar o no va a existir paz verdadera.

La sub-comisión técnica, para la terminación del conflicto, puede establecer desde ya unos territorios de paz, puede someterlos a veedurías e incluso a verificación con delegados de la comunidad internacional y de Naciones Unidas. Puede probarse un cese bilateral selectivo y escalonado sobre los territorios donde el conflicto ha sido más agudo e irlo extendiendo a todo el territorio. Se puede iniciar con un proceso dedes-escalamiento focalizado que apunte a crear ambientes amables para la paz. Hay que involucrar a la población como garantes de ese des-escalamiento.
 Si para el Gobierno el cese de hostilidades es no más secuestros, no más extorsión, no más narcotráfico, para las FARC es no más persecución a líderes campesinos, a líderes populares, sindicales, magisteriales, defensores de derechos humanos, dirigentes políticos de izquierda, no más muertes, no más desapariciones, no más represión, judicialización y criminalización de la protesta legitima,  no más desplazamiento, no más muerte de reclamantes de tierra… entre otras acciones contra la población civil y sus formas de organización social y política.  
Estas dos concepciones pueden hacerse coincidir y llegar a un acuerdo sobre Cese de Hostilidades, porque esa es la puerta de entrada al postconflicto, que como lo evidencia De La Calle no es la ausencia de conflictos, sino su reactivación legal y legítima.

Resulta lesivo para el proceso descalificar los esfuerzos de la contraparte y sus gestos de paz, sugiriendo que han sido poco serios, cuando el mismo Gobierno reconoció en distintas ocasiones que las FARC cumplieron con el cese al fuego unilateral y venían desarrollando una importante agenda de desescalamiento. El cese bilateral no puede ser condicionado por una de las partes, sino acordado en conveniencia por las dos y como un componente esencial  de mutua credibilidad en la etapa de terminación del conflicto. Están bien los elementos de verificación nacional e internacional, cuando son las dos partes las comprometidas. 

El Cese Bilateral al fuego es un compromiso de las partes con el país, de parar definitivamente la guerra, y debe generar una actitud en los territorios que permitan detener la acción de otros actores. Existe un sabotaje militar al proceso que no procede necesariamente de la Fuerza Pública, sino de sectores interesados en que la guerra se mantenga, porque ella es su vehículo de acumulación capitalista criminal y de enriquecimiento ilícito. 

Sobre la verdad y las víctimas

Una de las conclusiones más relevantes de la Comisión Histórica del Conflicto y las Víctimas fue haber señalado que no existe una única verdad, sino una pluralidad de verdades, por tanto no puede ni debe existir una verdad oficial. En eso, pese a que no se ha sometido al rigor del escrutinio político de la mesa de conversaciones el informe, se pudo avanzar en la creación de los fundamentos de la Comisión para el esclarecimiento de la  Verdad, la Convivencia y la No Repetición, en el marco de la discusión del tema de víctimas que mas allá de todas las valoraciones y descalificaciones que se le puedan hacer a la misma,  lo que hay que permitirle es que se construya y haga su tarea.

La entrevista del periodista Juan Gossaín a Humberto De La Calle muestra, como es lógico,  la versión del Gobierno sobre el proceso y no lo que debe ser un balance equilibrado y compartido de  las partes sobre el proceso,  por eso Juan Gossaín le está debiendo al país la otra versión del estado del mismo en una entrevista similar con el jefe de la delegación de las FARC-EP: Iván Márquez.

Aliados estratégicos en la victoria de la paz sobre la guerra

Considero que ya es hora que el Gobierno y las FARC-EP defiendan conjuntamente el proceso frente a los opositores y a los escépticos, que al finalizar cada ciclo los plenipotenciarios del Gobierno y FARC se vengan al país a hacer pedagogía de paz, a reunirse con los movimientos sociales, con los empresarios, con los medios, con la Fuerza Pública, con los opositores y que se ponga a prueba la oferta de seguridad que el Estado debe ofrecer a los que se van a normalizar y a convertir en sujeto político, legal y legítimo,  en el marco del orden constitucional existente en el postconflicto.

Este es el momento en que el Gobierno Nacional y las FARC-EP, en lugar de estarse descalificando, sembrando incertidumbre y desconfianza en la gente De La Calle,  debían convertirse en aliados estratégicos en la victoria de la paz sobre la guerra.

Bogotá, 8 de julio de 2015   


        

VII SEMINARIO INTERNACIONAL ANTONIO GRAMSCI

DEMOCRACIA, GUERRA Y NUEVA REPÚBLICA, 1512-2012.

GRUPO DE INVESTIGACIÓN PRESIDENCIALISMO Y PARTICIPACIÓN.

UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

Carlos Bohrt; Sandro Mezzadra, Justo Soto, Francisco Hidalgo, Miguel Angel Herrera