6 de octubre de 2013


LOS INTRÍGULIS DE LA PAZ ASIMÉTRICA

Miguel Angel Herrera  Zgaib
Grupo Presidencialismo y participación

 “La sangrante palabra, enemigo, toca puertas.” Verso del poeta veenzolano Eugenio Montejo, 1938-2008.

Haciendo historia

“Sin paz no hay nada.” José Eusebio Caro, fundador del partido Conservador de Colombia.

                                                     En la noche de la semana que termina, el ex parlamentario y constituyente, Álvaro Leyva, hijo de Jorge, un presidenciable díscolo al arranque del Frente Nacional, fue entrevistado por el periodista Hassan Nassar, un neocon, quien consiguió que su correligionario hiciera ciertas confesiones que recuerdan o descubren episodios poco divulgados del accidentado periplo del actual presidente en la encrucijada dos pasiones: repetir en el cargo  ejecutivo, y/o darle peso específico a la paz con las Farc-ep sin más.

Leyva insistió que antes de viajar a darle consejos a las Farc-ep actuales, lo hizo con Raúl Reyes, y mucho antes con Jacobo Arenas.  Y con cierta displicencia oligárquica, recordó su experticia en estas materias, para recordar como contribuyó a hacer la paz con el Epl, con el Quintín Lame, y ni modo, dijo, que su semblante pudieran identificarlo como militante de aquella guerrilla indígena, como sí lo intenta hace un buen tiempo hacerlo parte de los clandestinos soportes o auxiliares de las Farc.

Álvaro está a la espera, para empezar, que Juan Manuel le pase al teléfono, en reciprocidad por aquella vez en que él le prestó el suyo para hablar con Raúl Reyes, cuando Juanma, “una persona muy especial” anduvo de “conspiretas”. Pues con la presencia de Leyva, en dos oportunidades conversó en vida del “rematado” Reyes, a quien contribuyó a cazar en la zona selvática de Angostura, Ecuador. Es lo que Leyva contó al periodista Nassar, en su programa 360, de la cadena Cable Noticias, cuyos dueños son venezolanos en el “exilio”.

También estuvo el presidente conversando con Carlos Castaño, teniendo como anfitrión a Víctor Carranza, muerto este año, sin ninguna causa que prosperara en su contra, y acompañado también por Leyva, que después de estas “non gratas” coincidencias parecen dos hermanos de la misma estirpe del Frente nacional, dispuestos a ganarse la lotería de la paz por su inteligencia, su astucia, y su falta de escrúpulos.

Como resultado de estos encuentros, Juanma iba a ser objeto de incriminaciones de carácter penal, por andarse juntando con delincuentes, y de nuevo, Álvaro, su hermano gemelo, apostado en la orilla azul, prestó sus buenos oficios intercediendo ante el magistrado Arboleda Ripoll para que desestimaran los cargos.

¿Monopolio monocorde de la paz?

“Este proceso empieza con Alfonso Cano, que era un tipo más urbano, más radical en lo urbano y en lo militar.” María del Rosario, El Espectador, en “Sal y Pimienta”.
“El gran desafío del posconflicto será la guerra sucia.” Eduardo Montealegre, Fiscal general.

                                                                Estas infidencias y chismografías son el resultado del cotarro levantado en las dos últimas semanas, cuando la agenda de la paz con la Farc-ep, no logra superar el crítico umbral del segundo punto, que tiene que ver con un asunto definitorio, la participación política para el grupo insurgente una vez que firme la paz.

Y de otra parte, porque el presidente hacía cálculos optimistas que la agenda acordada, y en cuyo trámite perdió la vida Alfonso Cano, el sucesor de Manuel Marulanda, estuviese “despachada” express para noviembre de 2013, y él listo para cosechar las mieles del triunfo siendo reelecto como el colombiano que logra llevar por fin la negociación con las Farc-ep a feliz término.
Hoy, después de las intervenciones de Iván Márquez, y los mensajes de Timochenko, está claro para su contraparte, que para la firma de la paz asimétrica, en un tiempo de guerra glocal asimétrica, nada tiene que ver con la reelección de Santos para  2014.
Más bien pareciera que hay un cierto “deleite” de la comandancia de las Farc-ep en el hecho de recordarle al coheredero de la dinastía que inauguró el periodista Eduardo Santos,  que ellos no están interesados en apoyar su reelección, y que la paz tiene un tiempo cuando arranca la quinceava ronda en La Habana.

Constituyente o Referendo

“Sin duda, nuestro país necesita un discurso social, un discurso moderno, como el que expone el presidente, de reformas estructurales de la tenencia de la tierra.” Equipo negociador de las Farc-ep.

                                                          Entretanto, un correligionario liberal del presidente, Juan Fernando Cristo, presidente del senado, fustiga el papel aguafiestas de Álvaro Leyva, a quien se atribuye no sólo el carácter de auxiliador de las Farc-ep, de tiempo atrás, sino el ser animador de refrendar la paz por  vía de la Constituyente, y no del Referendo en que se empeña la vanguardia del bloque en el poder, y en la que está comprometida la mayoría del partido de la U.

Contra esta fórmula de la paz  del gobierno que impone refrendarla, cuyo vocero congresional es Roy Barreras, se levanta también la acción del partido de la guerra, bajo el cobijo del proyecto de Álvaro Uribe, el Centro democrático que esta semana empezó a recoger firmas para competir en las elecciones, con un 60 porciento de favorabilidad en las encuestas más recientes para la lista al senado que él encabezará. 

En la constituyente coinciden, casualmente, la guerrilla y su más fiero opositor, el expresidente Álvaro Uribe, ahora golpeado  con su familia incluida, por las denuncias del representante Iván Cepeda, quien le ha levantado el expediente de haberse apoderado de más de 1000 has de tierras feraces en Córdoba, disfrazándose de campesino fue apilando su paraíso de El Ubérrimo. Hay un dossier hecho público por la unidad legislativa de Cepeda que circula en diversos medios  y en el propio congreso, que exhibe respaldo documental oficial para los asertos de su denuncia.
El asunto de la paz y su actualidad, después del paro campesino, se salió del resorte de las dos representaciones de la guerra nacional. Las vocerías de la sociedad civil de los de abajo, porque la de los de arriba se encuentra sentada en la mesa de La Habana desde el comienzo, ha cambiado la perspectiva de elite con que arrancó.

Ahora en la escena de la negociación estarán presentes las víctimas de la guerra civil local y regional que lleva medio siglo. Igualmente a través de periodistas, formadores de opinión y congresistas la comunicación se hizo fluida, y por vía aérea más y más personas se entrevistas y comparten con la delegación política de los subalternos en armas.

A raíz del paro campesino, en el Catatumbo, y luego en el centro del país, y ahora en el sur, del Huila para abajo, que es la última oleada se ha puesto atención a las causas objetivas de la guerra, de la revuelta, y la protesta campesina de la cual han nacido y nutrido hasta hoy tanto las Farc como el Eln que está de turno en la lista de la paz.

Coyuntura glocal y paz asimétrica

“Un incumplimiento tiene el potencial de ser catastrófico: el mercado de crédito se congelaría, el precio del dólar se desplomaría, las tasas de interés se dispararían, sus efectos le darían la vuelta al mundo y podría desatarse una crisis financiera y una recesión similar a la que se vivió en el 2008 o peor.” Informe del  Tesoro de Estados Unidos.  El Tiempo, 6 de octubre de  2013, p. 17.
“Vayan y voten. Paren esa farsa.” Exhortación de Obama al Congreso, sábado 5 de octubre.

                                                               Vistas las cosas de este modo, aunque no se asuma del todo, lo que implican los últimos acontecimientos de Colombia, las causas objetivas y subjetivas se anudan a pesar de todos los cálculos del bloque dominante, y sus dos más caracterizadas alas políticas, el partido de la U, y la corriente de opinión con vistas de hacerse partido, el Centro democrático, metidas en la preparación electoral cuyo límite es noviembre de este año.

Es a partir de la confluencia de estas causas, que en los escenarios de diálogo y guerra conviene ahora introducir el término que da título a este ensayo como colofón de la presente reflexión: la paz asimétrica, esto es, la presencia de los subalternos con voz propia, la presencia de los sin parte, según decir de Jacques Rancière, y su reclamo por igualdad social plasmado en la Constitución de 1991, cuya punta de lanza son los campesinos, por una parte, y las víctimas de la guerra sucia, por la otra.

Esta paz es el frágil puente entre la ecuación que caracteriza a la reproducción glocal, global y local del capitalismo, cuya recesión no sana, en su centro de dispersión, los Estados Unidos. Esta recesión extendida en lo político afecta también, de manera diferente, a Alemania, corona económica y política de la Unión Europea, aliada principal de Estados Unidos en las políticas de ajuste que desmontan los logros subalternos en los tiempos del Estado de bienestar. Pese al triunfo, Angela Merkel no obtuvo la mayoría en el parlamento por lo que está forzada a pactar con la socialdemocracia o los verdes, y esta alianza tendrá su precio, interno y externo.

Pero, lo más significativo es el último episodio, lo que revela el enfrentamiento entre Barack Obama y los republicanos más conservadores, liderados por la fracción “Tea Party”, que ha bloqueado la aprobación del presupuesto en la cámara, donde son la mayoría; y esta presión, agenciada por el filibusterismo congresional, ha puesto en sus casas a 800.000 empleados federales por una semana.

La presa que piden a cambio es que el Obamacare, la única carta de mostrar por el desteñido gobierno de Barack, aplace su vigencia hasta el año 2014. El punto crucial de este lockout, este bloqueo de los patrones de la política estadounidense tiene una fecha límite, según se anuncia, el 17 de octubre próximo, para poder responder a las obligaciones financieras de una deuda nacional que se aproxima a los 17 billones de dólares, y que requiere modificar el techo de la deuda, porque el que fue pactado, 16,7 ya fue rebasado en mayo de este año.

Así que los Estados Unidos se acerca al borde la insolvencia interna y externa, y la amenaza está en convertirse por primera vez en su historia en deudor moroso, con todo lo que implica para el funcionamiento de la economía capitalista global, porque tendrá cesar en el pago de intereses de la deuda, algo impensable, cuando la recesión de 2008 es un fantasma que recorre el mundo industrializado y sus periferias.

En lo interno significará no pagar las obligaciones regulares de pensionados, empleados federales, contratistas, veteranos, en una lista potencial de indignados que hará palidecer las demostraciones de los indignados que se agolparon a las puertas de Wall Street.

¿Por quién doblan las campanas?

Tal es el clima global en que las conversaciones de paz de Colombia tienen curso. Estamos en el vórtice de los ejercicios conocidos de Pax Romana, expresados en la fórmula, “si quieres la paz, prepara la guerra”.  Y que tiene como teatro próximo internacional a Siria, y a Colombia como botón en el llamado hemisferio occidental.  Pareciera que un ensayo de paz asimétrica,  esto es, uno que posterga la democracia, se torna cada vez más inviable; y cuando aquí hablamos de democracia nos referimos a presencia decisiva de los subalternos en las causas comunes, esto es, entronización efectiva del modelo participativo en la toma de decisiones colectivas vinculantes sobre lo fundamental.

Esta encrucijada en la historia del siglo XXI, en la época del Imperio,  proyecta a Colombia en el escenario mundial. En ella como en Siria está la oportunidad para ir más allá de la ecuación tres veces milenaria, ensayada desde los tiempos de Roma imperial, y la cual fue síntoma de su decadencia.

Después lo fue de la Pax británica, y ahora de la Pax americana, pactada al final de la segunda guerra mundial, y que se tradujo en el reparto del mundo en tres bloques, capitalismo, socialismo y no alineados. 

Hoy bajo el mortal cobijo de la soberanía imperial, Colombia, los grupos y clases subalternas tienen la oportunidad de redefinir las coordenadas de la paz y la guerra, realizar el sueño de un campesino que se convirtió en guerrillero liberal, y luego en guerrillero comunista, Manuel Marulanda, quien se ensayó en la paz colombiana, sin levantarse de la mesa, hasta su muerte.  Su sentencia hace época y se junta con la de José Eusebio Caro, y va más allá. Caro decía, en medio de la guerra civil, “sin paz no hay nada”. Marulanda contestaba, que no queremos humanizar la guerra, sino acabarla.

Entonces, ¿por quién doblan las campanas?

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VII SEMINARIO INTERNACIONAL ANTONIO GRAMSCI

DEMOCRACIA, GUERRA Y NUEVA REPÚBLICA, 1512-2012.

GRUPO DE INVESTIGACIÓN PRESIDENCIALISMO Y PARTICIPACIÓN.

UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

Carlos Bohrt; Sandro Mezzadra, Justo Soto, Francisco Hidalgo, Miguel Angel Herrera