10 de diciembre de 2013


UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD

EL PROCURADOR INHABILITÓ A PETRO, Y "REVIVIÓ" LA DEMOCRACIA Y LA IZQUIERDA.

miguel angel herrera zgaib

"En nosotros está la generación de la paz, la posibilidad de paz, este pueblo no quiere la guerra ni la violencia... Ay, Uribe, como si se pudiera burlar al pueblo." Gustavo Petro, al ser destituido

En una decisión anunciada, sin precedentes, el procurador Alejandro Ordóñez, a quien sus detractores apodan Torquemada, para recordar la Inquisición Española, por su "prontuario" de quemar libros, y ser guardián de la moral heterosexual y el cristianismo de camándula y rezo clandestino.

Alejandro hizo el milagro de juntar pacíficamente a la democracia y la izquierda, cuando ambas quemaban los cartuchos de presentar una acción unificada en lo electoral, en la plaza de Bolívar, ayer 9 de diciembre.

 Constitución y Procuraduría: la destitución anunciada

"Siempre que se presente falta absoluta a más de 18 meses de la terminación del periodo, se elegirá alcalde para el tiempo que reste..." Art. 314, C. Nacional.

                                                    El alcalde destituido tuvo ayer un día inolvidable, Bajó al pavimento y subió a la tribuna para hacer la historia reciente de las exclusiones, los magnicidios, y las discriminaciones que pueblan la vida y la obra de los subalternos en Colombia. Reprimidos y detenidos por el bloque dominante que el bipartidismo nacido en la segunda mitad del siglo XIX, y sus frentes han logrado mantener "invictos".
A través de una serie de revoluciones "pasivas" y razzias sangrientas que conocemos como guerras civiles declaradas hasta 1903, y no declaradas luego, hasta febrero de 2002,, cuando el presidente Pastrana ordenó abrir fuego contra las Farc-ep acantonada en San Vicente del Caguán en una nueva frustrada negociación de paz..

La excepción es el corto pero emblemático  episodio de las Sociedades democráticas, que encumbró al general bolivariano José María Melo, los soldados y artesanos en un golpe de mano en Bogotá, del que hizo parte el panadero Ambrosio López, de la dinastía que con el correr de los años renunció a la revolución democrática, con la bancarrota de su nieto, el líder del MRL, Alfonso López Michelsen, quien dio marcha atrás al tímido ejercicio de su padre, quien empujó la llamada "revolución en marcha", 1934-1938.

El fallo de la Procuraduría consideró que el decreto expedido por el alcalde Petro "vulneraba los principios de libre empresa y competencia  e impuso una serie de restricciones y limitaciones a otras empresas, distintas a las del Distrito..." Con lo cual se enfrentaron en la liza jurídica dos interpretaciones, el bien común y el bien privado en el escenario de las privatizaciones neoliberales. 

Tal fue el destino de Bogotá, en las dos alcaldías del PDA, inclusive, que relegaba la ciudad social al triste expediente de la capital neo-liberal. Tal y como la concibieron los exalcaldes Castro, Mockus y Peñalosa, con el argumento que nada se podía hacer, y sometiendo a la insignificancia el principio de los presupuestos participativos, que no hacían parte del expediente de la cultura ciudadana, y los anfibios que animó el ex rector alcalde.

Un error político y una falla administrativa

"Se improvisó en la compra y alquiler de compactadores nuevos y usados con evidentes detrimentos del patrimonio público...(y) el Distrito volvió a contratar a los operadores privados..." Apartes del expediente instruido por  Juan Carlos Novoa, procurador delegado.

"...él sabía que sus decisiones eran irregulares, como lo habían advertido en forma oportuna varias entidades...la Superintendencia de Industria y Comercio, Servicios Públicos, la Procuraduría Delegada Preventiva  para la Función Pública, La Comisión de Regulación...la Contraloría Distrital y el Ministerio de Ambiente." Palabras del Procurado Alejandro Ordóñez

Ayer, 9 de diciembre, la revocatoria del mandato del alcalde, en que se empeñó el hijo del sobrino de Álvaro Gómez, recolectando firmas, llegó a feliz término por la vida de la destitución de Gustavo Petro, un exguerrillero del M-19, que hizo la dejación de armas, y contribuyó con la Alianza Democrática-M19, a forjar con el bipartidismo la Constitución de 1991, que tuvo nunca refrendo democrático.

Tres fueron las faltas de carácter disciplinario que encontró probadas el procurador y los funcionarios investigados, producto del giro intempestivo que el burgomaestre de Bogotá dio al tratamiento de las basuras, un negocio jugoso que hizo posible la elección de la mayoría de los alcaldes, y de no pocos senadores y representantes por la circunscripción de la Capital.

La triste historia de dos ciudades  y  una basura global 

                                           La basura,  comoquiera que es un negocio que produce alrededor de $500.000 millones anuales, y se valió por mucho tiempo del trabajo a destajo de los recicladores que a pie y en zorra, y con el concurso de rocinantes maltratados sirvieron a la acumulación "primitiva" de capital, se convirtió en sustancia litigiosa cuando el negocio se tecnificó a costillas de nosotros los usuarios.

Así las cosas los trabajadores nocturnos que recogían los desechos, quedaron sin empleo y en inferioridad de condiciones para competir. Fueron en tutela a la Corte Constitucional que falló a su favor, y el alcalde Petro se dispuso a incorporarlos. Pero, ellos y el alcalde enfrentaron los intereses económicos de cuatro firmas, que se lucran por años de la recolección y procesamiento de basuas, y que hasta hoy se resisten a devolver los equipos que los hicieron multimillonarios y corruptos.

Petro le entregó a la Empresa del Acueducto, a menos de dos semanas que terminaran los contratos con los operadores privads, el manejo de 6.500 toneladas de desechos no reciclabes. Se firmó un convenio con Aguas de Bogotá, para disolver el oligopolio multimillonario. Esta entidad, según la Contraloría Distrital era una empresa inviable en lo financiero. 

Sin embargo, la Uaesp la autorizó, cuando era conducida por el abogado Guillermo Asprilla, quien antes de ser funcionario defendía la causa de los habitantes localizados alrededor del relleno de Doña Juana, lugar donde en forma casi inveterada se agolpan las basuras que sin cesar producen los habitantes de Bogotá y otros municipios.

Hasta que esta bomba de tiempo se colmó; y Asprilla adelantó una causa exitosa, sin haber sustituido como corresponde el poder. Lo cual permitió a la misma Procuraduría destituirlo cuando se desempeñaba como secretario de Gobierno distrital. 

Esta fue la antesala de lo que esperaba a su compañero de lucha, y de dirección en el movimiento Progresistas, con el que Petro, sorpresivamente, ganó la alcaldía, cuando el bloque dominante, dividido en Bogotá, perdió la elección por tercera vez. Ahora, en el plano nacional este bloque también está dividido en torno al asunto de la paz y la guerra, mientras que la izquierda y la democracia tienen delante la posibilidad de ganar por primera vez una elección presidencial.

Una segunda oportunidad  con los pies sobre la tierra

                                                        Sin embargo, hoy por hoy, esas fuerzas, esa tercería alternativa se deshace en una verborrea inútil e insulsa, y en unas estúpidas adscripciones banderizas, que traicionan como nunca el interés estratégico de las multitudes, y las reivindicaciones de los subalternos que padecen hambre y miseria y desoyen sus pretextos politiqueros.

Incluso, el PDA, el excandidato Aurelio Suárez, ante la inminencia de la destitución en firme, anuncia que se presentará a competir por la alcaldía de Bogotá, junto a Francisco Santos, que acaricia un premio de consolación, arrodillado a los caprichos del Uribe Centro Democrático, y hasta un heredero de la estirpe Galán, dice que se dispone a competir en este estropicio monumental contra la desteñida democracia representativa, que acalla por dos siglos la emergencia del poder constituyente.

Ya es tiempo que la democracia en Colombia y en el mundo tenga una segunda oportunidad. Es tiempo de hacer lo que no se alcanzó en la asamblea constitucional que dio existencia a la Constitución de 1991. Esto es, levantar la Constituyente Social, que se quedó dormida en lo escrito en el Acuerdo de San Francisco de la Sombra.

Es el tiempo, por fin, de unir a Bogotá y La Habana, sin puente aéreo, con los lazos de una verdadera democracia, con un ejercicio ejemplar del poder constituyente, que no caiga en las trampas asesinas del 9 de abril de 1948, cuando la irrupción de las multitudes irredentas, ante el asesinato de Jorge E. Gaitán, fueron superiores a sus dirigentes. 

Cuando de pueblo se transformó en multitud consciente, y cientos fueron acribilladas en las calles de Bogotá, que ahora vuelve a levantarse, eso sí, pacíficamente para juntar por segunda vez izquierda y democracia, por encima de los errores de una dirigencia dispuesta a sacrificar una vez más la ocasión de ponerle término a la guerra social y hacer efectiva la igualdad real y efectiva que duerme  "el sueño de los justos" en el art. 13 de la Constitución de 1991, que no fue refrendada democráticamente. 

Hoy, a partir de las 4 de la tarde, veremos que tanto calado ha tenido el llamado del alcalde destituido, y qué tanto su soberbia ha aprendido para juntarse, ahora sí, las fuerzas de la UP, resucitada con la vibrante presencia moral de Aída Abella, el compromiso con la paz que da estatura a la figura herida en un atentado casi mortal de Antonio Navarro, y la reconsideración de la corruptela que cohonestó la dirigencia actual del PDA, y su candidata presidencial.  

A todos ellos han de sumarse, en respeto exigente a la pluralidad, los movimientos sociales y políticos para avanzar en procura de la democracia que es la causa actual del nuevo ciclo de las revoluciones proletarias, que no vió Marx, pero que sí intuyó y animó Antonio Gramsci en su lucha casi solitaria contra el fascismo, el nazismo, y el engendro del stalinismo.

 Los que ahogaron la libertad de los subalternos, y cegaron la vida de los disidentes, empezando con los pogrooms nazis, el asesinato del diputado Matteotti, el encarcelamiento de socialistas y comunistas, los juicios de Moscú, y los hornos crematorios, y los campos de concentración, en Siberia y los mismos Estados Unidos.

Ha sonado la hora de barrer la "basura capitalista", de la que hasta el propio papa Francisco ha hablado y condenado con la renovación de su magisterio que se reclama de los pobres de la tierra. Bogotá, La Habana, y el Vaticano parecen alinearse en una misma causa, ¿Será?

7 de diciembre de 2013


¿Y LA PAZ DE COLOMBIA?  

DE  GRAMSCI  A MADIBA.

Miguel Angel Herrera Zgaib[1]

 “Decir la verdad es revolucionario.” Ferdinand Lassalle, citado por A. Gramsci (1891-1937).
“Dejad que la libertad reine.” Nelson R. Mandela (1918-2013)
                                 
Antecedentes dolorosos     
                    
Si pueden aprender a odiar, también pueden aprender a amar.” Nelson Mandela

                                             En el transcurso de esta semana han coincidido dos situaciones,  la muerte de Nelson Rolihlaha Mandela, “Madiba”,  y la sesión final del VIII Seminario Internacional Gramsci. Este fue un evento realizado en los predios de la Ciudad Blanca, que a lo largo de sus cuatro sesiones que empezaron el 13 de noviembre, se orientó a reflexionar sobre la Paz, la Democracia y la Constituyente Social en Colombia y la región Andino Amazónica.

Allí recordamos también el legado de cuatro figuras intelectuales relacionadas con la realidad política y social de la humanidad, Nicolás Maquiavelo, Eric Hobsbawn, Marshall Berman y Luis Eduardo Nieto Arteta, en tres escenarios diferentes, Economía, Psicología, y el recinto Margarita González de posgrados de Ciencias Humanas, y el Auditorio Camilo Torres de la Facultad de Derecho.

Este último edifico fue cerrado cuando colapsaron sus cielo rasos del segundo piso del lugar emblemático de la Ciudad Universitaria restaurada en 1938, en los terrenos donados por el patricio liberal Nemesio Camacho, en una zona tachonada por humedales sabaneros, y blasonado hoy por las imágenes del cura Camilo Torres, un exalumno, y el guerrillero heroico e internacionalista, Ernesto Guevara.

Misterios gozosos
                             
“Contrariamente a los análisis del Estado reducido, del aparato gubernativo neutro o clasista (…) descubrió en los años 20 y en la crisis del 29, una nueva fase de la historia del Estado, poniendo fin de manera definitiva, al Estado liberal clásico y a la autonomía anterior de la sociedad civil reducida al mercado y al único burgués privado, el individuo separado de la familia.” Christine Buci-Glucksmann, Gramsci y el Estado, p. 163.

                                                       Empleando como leit motiv el legado de Antonio Gramsci y sus cultores en América Latina y el resto del mundo. en la sesión final del Seminario, realizada en el Auditorio que recuerda la obra de la historiadora Margarita González, el 4 de diciembre, con ocasión del lanzamiento del libro Gramsci y la crisis de hegemonía. La refundación de la Ciencia Política, se realizó un conversatorio en el que además de su autor, participaron destacados docentes e investigadores nacionales e internacionales.

El exrector de la Nacional, Ricardo Mosquera, vinculado en tareas de investigación con la facultad de Economía, Jairo Iván Peña, exdecano de la Facultad de Derecho, Unal; el profesor investigador Peter Ives, U. Winnipeg, autor de Language and Hegemony in Gramsci (2004). Mario Forero, autor de Incidencia del Neopopulismo (2013), profesor investigador de la U. Jorge Tadeo Lozano, politólogo internacionalista y filósofo.

Igualmente, intervinieron, el editor del libro Gramsci y la crisis de Hegemonía (2013), Juan Carlos García Lozano, maestro y estudiante del doctorado en Historia, y Yolanda Rodríguez Rincon, maestra y doctorante en estudios políticos, IEPRI/Ciencia Política, en representación del Grupo presidencialismo y participación, (GPyP), Colciencias/Unijus

En las aproximaciones explicativas y críticas, al calor de los escritos de Gramsci, a propósito de los grupos y clases subalternas, y la guerra de posiciones actual, marcada por la disputa epocal entre democracia y guerra discurrimos por algo más de tres horas, sin pensar que al siguiente día falleciera de quien otro presidente negro, Barack Obama dijera, “Mandela logró más de lo que se puede esperar de cualquier hombre.”

La educación pública y la paz de Colombia

                                                           En la sesión del miércoles  hubo una ponderación de las negociaciones de paz entre el gobierno de Colombia y las Farc-Ep,  que ya cerraron el segundo punto de la agenda, la participación política, de una parte. Y de otra, el esfuerzo necesario y urgente de articular las negociaciones con el proyecto de Constituyente Social, que impulsa, entre otros, el Grupo de investigación Presidencialismo y Participación, organizador del VIII Seminario, 2013, con la verdad y realidad de la educación pública en el país.

En la misma semana la gente, la ciudadanía y las familias del país, conocíamos el pobrísimo desempeño en la prueba PISA, en matemáticas, lectura y ciencias, de nuestros estudiantes de secundaria, donde ocupó la juventud colombiana que nos representó, - algo más de 9.000 jóvenes de 15 años-,  el puesto 62, entre 65 países. Una parte de ellos estarán aspirando a ingresar a la Universidad Nacional en el año 2014.

Al tiempo el Rector Ignacio Mantilla y su equipo de gobierno universitario celebraban, mientras con “cajas destempladas” el resto de la comunidad universitaria respondía a la aprobación por parte del Congreso de la estampilla que ayudará a financiar con un mezquino porcentaje en la recuperación de la destruida infraestructura de la sede de la Universidad Nacional, Bogotá. Igual se atenderá en menor medida a las demás universidades públicas. 

Todas estas instituciones padecen el desangre presupuestal del Sistema Estatal de Educación Superior,  durante, al menos, cinco presidencias consecutivas, casi 20 años. Ni la seguridad tampoco la prosperidad de los últimos gobernantes, Uribe y Santos se dieron por notificadas.

Mucho menos propusieron una reforma progresiva de la Ley de la educación superior, existente desde 1992. Para avanzar en el propósito constitucional de conseguir que la igualdad sea real y efectiva en Colombia en  el espíritu liberal que dicen ambos compartir:  “la igualdad de oportunidad”.

Claro está, estos gobernantes nada avanzan en procurar la igualdad de condiciones para  que jóvenes y adultos accedan con provecho, por fin a la educación, para ejercer de manera robusta la democracia que se cacarea sin ton ni son. Lo recordaba  Estanislao Zuleta hace 30 años, hablando de democracia en Los Robles, a militantes y simpatizantes del M-19. Esperanzados todos con una propuesta de paz diferente, que degustara el “sancocho nacional” nunca servido.

Eran los tiempos del expresidente conservador Belisario Betancur (1982-1986), y su ministro liberal, Jaime Castro, quienes en su lugar “recalentaron” la guerra que terminó en el irresponsable holocausto de lo que quedaba de la justicia colombiana.

Los gobernantes Uribe y Santos, a la cabeza del bloque dominante, empleando las herramientas analíticas reinventadas por Gramsci, repartieron sus entusiasmos en la idea de “hacer más con lo mismo” en la maltrecha educación pública superior; esto es, aumentar la cobertura de estudiantes, con el mismo número de docentes y sin ampliar tampoco en lo sustancial la planta física, y menos cuidar de la infraestructura existente, construcciones  de más de 40 años para que no se derrumben delante de su cínica y complaciente desidia.

Revolución Pasiva y Democracia subterránea

                                                         Aquí y ahora, es menester recordar con Gramsci, que Colombia experimenta, en concreto, sus multitudes, los subalternos, un proceso, interrumpido, larvado de revolución democrática, desde los años 1946-48. Entonces se abrió una brecha en el establecimiento bipartidista oligárquico, por la obra pedagógica y trágica del caudillo popular, J. E. Gaitán. 

Al darse comienzo a una crisis orgánica, de hegemonía, o de autoridad, que no ha sanado desde entonces, se separó, fracturándose a la nación colombiana, para descubrir la brecha real entre el país político y país nacional, marcada por la más grosera desigualdad, exclusión y discriminación, similares al apartheid, contra el cual luchaba en relativo anonimato Nelson Mandela, quien en 1944 ingresaba al Congreso Nacional Africano para luchar contra la segregación racial.

Antes, en 1940, Madiba ya había sufrido expulsión de la Universidad de Fort Hare, donde estudió Derecho. Allí participó de una huelga de estudiantes. Como Gaitán, Mandela estudió derecho, y se doctoró después en la Universidad de Witwatersrand. En 1967, con Oliver Tambo, protagonizaron un ejercicio de desobediencia civil desacatando el toque de queda decretado por el régimen del apartheid.

Lo que ocurrió en paralelo, en Suráfrica y Colombia, después, fue un crudo periodo de violencia respondida por una serie intercalada de secuencias de revolución pasiva, un concepto repotenciado por Gramsci, a partir de lo dicho por Vincenzo Cuoco.[2]

Ahora nosotros utilizamos la noción de revolución pasiva para entender la historia nacional desde 1948 y el significado político y jurídico actual de la Constitución de 1991. Esta fija el marco para actuar un proyecto de clase que pugna por aclimatar la contra-tendencia neoliberal a rajatabla sobre las espaldas de  40 millones de subalternos, y casi 5 millones de una complaciente clase media que define en últimas, la elección de los presidentes del pos frente nacional.

Todo lo cual ha exasperado la cuestión social. Más aún, le ha fijado su exacto sentido a la guerra actual que padece Colombia, que no es solamente una guerra civil regionalizada, sino una guerra social en expansión que desdibuja la corriente subterránea de la revolución democrática en curso. Esta guerra de posiciones, definida por la ecuación democracia y guerra, tuvo cabal término en Suráfrica con la elección de Mandela como su presidente el 26 de abril de 1994, sellada por un respaldo del 62,6 por ciento del voto de 20 millones de compatriotas.  

Colombia, en cambio, no logra salir todavía de una coyuntura de degeneración democrática (1999-2010), que es manifiesta cuando el presidente Mandela termina su presidencia, y desiste de la tentación de reelegirse. Esta degeneración es manifiesta cuando entramos en el tiempo declarado de guerra del gobierno de Pastrana contra las Farc-Ep, con quienes ensayó unas negociaciones de paz, durante tres años.

Colombia  vive de nuevo una inflexión relativa, con el actual gobierno de Santos, quien fuera el ministro de la guerra bajo la presidencia de Álvaro Uribe. Santos quiere jugarle por segunda vez, en cincuenta años, a construir la hegemonía burguesa, porque la primera la intentó y reculó en ello el conservador Belisario Betancur (1982-1986). Esta terminó en el holocausto de la justicia, y la masacre de la UP, el partido subalterno, que patrocinado por las Farc-ep, fue diezmado  con el bestial “sacrificio” de más de 3.500 de sus militantes, entre ellos, dos de sus candidatos presidenciales, Jaime Pardo Leal, y Bernardo Jaramillo Ossa.

De nuevo  se dispone la negociación de la paz con las Farc-ep,  con una agenda previamente acordada. En esta disputa dispar, por la hegemonía del bloque dominante, o la incorporación activa, democrática de los subalternos  se fue la vida de uno de sus artífices,  el  guerrillero  Alfonso Cano, forjado en la universidad Nacional, primero, y luego en cantera intelectual y militar de una guerra de resistencia que orientó en vida Jacobo Arenas.

Este obrero gaitanista, después militante comunista hizo de comisario político en la guerra de resistencia de las Farc al plan Laso, una operación conjunta de contra-guerrilla con la participación directa del gobierno estadounidense.  Después de evitar el bombardeo de exterminio, la  visión político-militar de Arenas era librar una guerra  que recuperaba el legado de Bolívar, y propiciar para ello una alianza entre campesinos y proletarios, antiimperialista. Así quedó plasmado este plan en lo fundamental en la 7a. Conferencia Guerrillera.

Esta estrategia parecía cumplirse por sus jóvenes sucesores, bajo el comando de su compañero de armas, Manuel Marulanda, un campesino liberal que resistió primero  la violencia conservadora de los años 46-57, organizó las primeras autodefensas campesinas, uniendo a liberales y comunistas. Luego, Tiro Fijo, muerto Arenas (1990), orientó y animó la ofensiva guerrillera, después del bombardeo ordenado contra Casa Verde, sede del secretariado de las Farc-Ep.

El cuarto ciclo de las revoluciones democrático proletarias

                                               La tendencia actual del proceso político colombiano, después de 24 años de guerra de movimientos, primero, y escaramuzas guerrilleras luego, la tensión paz y guerra en Colombia, cabe con relativa holgura conceptual en lo que calificamos como el cuarto ciclo de revoluciones democráticas. Es la cuarta ola democrática proletaria ampliada, porque ahora es global, e involucra el papel activo de los grupos y clases subalternas en todos los continentes, y en los antes llamados países del centro, por las lecturas sistémicas de I. Wallerstein. [3]

Después de un aplazamiento de algo más de diez años, el establecimiento colombiano, con la conducción de J.M. Santos y la coalición llamada Partido de la U, quieren conseguir la hegemonía a través de una paz con condiciones. Mientras que la reacción, expresado orgánicamente en el partido de la guerra, que se autodenomina Centro Democrático, con la orientación del expresidente Uribe Vélez, quiere ajustar, por lo menos, un contrapeso congresional a ese propósito, que limite los ejercicios en procura de la igualdad social.

Este activismo democrático, y en procura de la autonomía de los subalternos, que pueda agenciar una tercería, primero electoral, cuando el bloque de poder está dividido. Esta tercería  nacida de la emergencia de la sociedad civil de los de abajo, puede afectar la realidad agraria impuesta a sangre y fuego desde la Violencia bipartidista. Quebrando el bloque agrario, que es la clave de bóveda de la actual dominación, se puede desequilibrar el poder que los latifundistas modernos y premodernos tienen en el Congreso desde hace 50 años.

Estos siguieron concentrando la tierra por todos los medios, en los últimos 20 años por vía de despojo legal e ilegal; que  durante la década sangrienta, 1999-2010,  alcanzó la cuenta de 5 millones de has, que nos permitirá corroborar el nuevo censo agropecuario después de 40 años de no tener ninguno.

Madiba y la paz de Colombia

 “El más precioso diamante…la lealtad  a su organización  y sus compañeros…Fue un hombre que inspiró a otros por su carácter…su capacidad de perdonar…” Apartes del discurso de Desmond Tutu, a la muerte de Mandela, 6 de diciembre de 2013.
“Lamentamos profundamente la muerte de Nelson Mandela. Su legado se mantiene  como nuestra guía para alcanzar la paz.” Juan Manuel Santos,  6/12/13, ET, p. 4.

                                                     La muerte le llegó a Nelson Mandela a los 95 años. La vida le permitió asistir, mientras tanto, al complejo proceso de obtener la paz  y el fin del apartheid para Suráfrica. Derrumbar el régimen afrikáner, le significaron a Madiba 27 años de prisiones. Derruir, en un laborioso ejercicio de contra-hegemonía, una extraña y poderosa combinatoria europea, que cruzó, injertó los perversos saberes coloniales de Holanda e Inglaterra.

Poner fin a la explotación indiscriminada a la población, esclavizada y segregada, el apartheid les llevó casi medio siglo, 1948-1990. Detener el saqueo de las riquezas naturales del sur de Africa, sus minas de diamantes, oro y plata, con la consiguiente devastación de la biodiversidad, que deslumbraron a los primeros colonos, e inmiseraron a sus propietarios nativos, desde Transkei a Transvaal, a las tribus Xhosa, Bashoto y los clanes Zulúes del partido Inkhata, es una tarea que no pudo cumplir Mandela y el partido gobernante que Jacobo Zuma preside en estos días, quien encabezará sus funerales.

El ciclo vital de Madiba es ejemplar al respecto de una comparación con la suerte de Colombia. Quizás no hay un caso  similar en la historia moderna que en la persona de un individuo pueda resumir las tragedias del siglo XX, el más brutal de todos. Es la conclusión del historiador marxista Eric Hobsbawn, recientemente fallecido, maestro de varios estudiosos colombianos, y quien documentó con originalidad el rumbo del capitalismo desde la experiencia de las revoluciones burguesas y la del siglo XX, en particular. Él mismo dejó unos atisbos ejemplares de la realidad de la guerra campesina y popular en Colombia, a partir de sus ensayos consignados en el libro Bandidos.[4]

Hobsbawn hizo  a grandes y agudas pinceladas, el palpitante  fresco de la historia moderna del Capital. Suráfrica es una de sus joyas más preciadas y manchadas por el despojo y el genocidio. Pero a Hobsbawn tampoco le alcanzó la vida para intentar una historia política y social de los grupos y clases subalternas, desde abajo.

Mandela y sus compañeros de lucha han escrito uno de esos capítulos. De modo parcial está consignada en su Autobiografía (1995), pero sobre todo en la acción de liberación interna del más poderoso poder colonial del siglo XIX que se extendió hasta el final del siglo XX, bajo el disfraz del régimen del Apartheid, después del derrumbe colonial de la India, que coronó la lucha pacífica de Gandhi, en la que perdió la vida, y el Partido del Congreso fue su continuador en la consolidación de un proyecto contra-hegemónico de liberación, que sin embargo, no logra hasta hoy darle paso a la democracia subalterna.

¿Quién era Mandela?

“Madiba (como se le llamaba en Sudáfrica) ha muerto en paz, nuestra nación ha perdido al más grande de sus hijos y a un padre.” Jacob Zuma, actual presidente de Sudáfrica.

                                                            Nelson Mandela, otro animador audaz y visionario de la lucha contra-hegemónica, nació en Mvezo, 18/0771918. Cuando el fin de la primera guerra mundial, una guerra de las potencias europeas contra el resto del mundo, para redefinir los límites de su dominación colonial, entonaba el canto de sirena del capitalismo de la libre competencia. Nacía Nelson, en un entorno tribal, los Xhosa, durante la que Lenin llamara fase superior del capitalismo, sí, pero de la libre competencia, es decir, Imperialismo.

Madiba era el hijo del consejero real de la tribu Thembu, de la etnia Xhosa, y en sus ancestros era el bisnieto del rey Ngubengcuka (1832). En pocas palabras, era un noble africano, afectado desde su nacimiento por el nuevo reparto del mundo. A medida que creció tuvo oportunidad de educarse en los colegios para nativos africanos, y estudiar derecho en la única universidad negra, y graduarse de ella, y coronar, igualmente estudios doctorales.

La resistencia empezó en el ejercicio de la desobediencia civil en 1952. Junto a 150 compañeros, y con Oliver Tambo, a partir de 1952 defendía como abogados la causa de su gente. Crearon el Congreso del Pueblo (1955), y ensayaron las formas de lucha que practicó Gandhi, quien se enfrentó al racismo en Ciudad del Cabo, en defensa de la minoría hindú también discriminada.  Esa lucha lo condujo a la cárcel con sus compañeros, y allí estuvo entre 1956-61. Fue puesto en libertad y liberado de los cargos que le hiciera la justicia racista.

En el entretanto, se realiza la Conferencia de Kliptown, a la que concurren el SACP, el partido comunista surafricano y sus aliados, y el Congreso Nacional Africano, CNA, y establecen una alianza para luchar contra el poder colonial. En 1959, el CNA perdió la mayoría de su militancia que decide pasarse a un nuevo proyecto, que tiene que ver con la corriente de los No Alineados que co-lideró el presidente Kwame NKrumah (1960-66), de Ghana, cuya sustentación política contribuyó a construir el líder negro estadounidense, W.E. Du Bois, quien después se trasladó a Ghana, y al que había conocido cuando estudió en Estados Unidos.

Sharpeville y la resistencia armada

¿Qué libertad se me ofrece, mientras siga prohibida la organización de la gente? Solo los hombres libres pueden negociar. Nelson Mandela (1982).
“Hemos tenido éxito hasta el punto de disminuir el elemento de temor en las mentes de la gente negra.” Steve Biko, líder del Movimiento Consciencia Negra (1977).

                                                        Durante la década de los sesenta se forman varios movimientos de resistencia y acción política en Suráfrica. Uno, entre otros, es el PAC, Congreso Pan-Africano, con el apoyo de Ghana y los Bashoto en el Transvaal, dirigidos por Robert Sobukw y Pottlako Seballo. Hay varias divisiones, y producida la masacre de Sharpeville (1960), Mandela se hace líder de un proyecto de resistencia armada clandestina, Umkhonto we Sizwe, La lanza de la Nación, luego de la Conferencia panafricana (1961).  

En paralelo, se forma también el Black Consciusness Movement (BCM), cuyo animador inicial fue el arzobispo anglicano, Robert Taylor. Con el lema  “Black man, you are on your own”, que tenía que ver con las reflexiones del estadounidense Du Bois, quien decía que entre los afro-americanos existía una doble conciencia, Steve Biko, un estudiante de medicina,  incorporó la necesidad de obtener una liberación psicológica. 
La movilización llegó a su punto culminante con el levantamiento de Soweto, cuando los jóvenes prostestaron contra la imposición del Afrikaans en sus escuelas, y salieron a las calles, donde fueron acribillados alrededor de 200 por las fuerzas de seguridad, el 16 de junio de 1976. Biko fue arrestado  y asesinado, en poder de las fuerzas  del régimen, el 12 de septiembre de 1977.

En 1962, Madiba es apresado, y acusado de sabotaje, termina encarcelado. Para el año 1964 se convierte en el preso 466/64. En la organización armada que ha cofundado, La Lanza de la Nación, confluyen, primero, tanto la fuerza sindical negra como el partido comunista surafricano, uno de los más ortodoxos del mundo, ligado estrechamente a Moscú. Pero, la eficacia de su accionar militar sigue siendo precaria, y son apresados varios de sus líderes por las fuerzas del orden de la segregación.

En 1969 trataron de montar una falsa fuga a Mandela, para liquidarlo en la prisión, pero un agente secreto inglés, Gordon Winter la previno y lo salvó. De ello quedó el relato  “Inside Boss”, donde Winter relata el episodio.

A Mandela  lo trasladan en 1982 a la prisión de la isla de Robben, que está al frente de Ciudad del Cabo, donde se junta los principales líderes del  Congreso Nacional Africano, CNA, Sisulu, Mlangeni, Kathrada, Mhlaba. Esta reunión posibilita que el principal núcleo político-intelectual negro de Suráfrica piense un cambio de estrategia. Así se  lanza la campaña mundial para  liberar a Mandela de la prisión,  responsabilizado de conspirar contra el Estado,  y de la muerte de 6 personas.

De hecho Mandela  y el CNA participaron en las listas de grupos terroristas del Departamento de Estado norteamericano hasta el año 2008.  La campaña de liberación de Mandela se lanza en todo el mundo, y su segunda esposa, Winnie, es una de las principales animadoras; consigue el apoyo de estrellas de la canción y el espectáculo, entre ellas Bruce Springsteen, Miriam Makeba,  U2, y tantos otros  Y en el año 1990 es un hecho su liberación acompañada de condiciones de libertad para el conjunto del movimiento político y social que autoriza el presidente  De Klerk.

Invictus: de la Paz y el fin del Apartheid

“He luchado contra contra la dominación blanca  y contra la dominación negra. He albergado el ideal de una sociedad libre y democrática en la que todas las personas convivan en armonía  e igualdad de oportunidades.” Mandela, en el juicio de Rivonia (1963).

                                                         En 1985, el presidente Botha propone liberarlo, si Mandela le plantea al CNA que abandone la lucha armada, lo cual él rechaza. Sufre una recaída en su salud, y es objeto de una cirugía de la próstata en el hospital Volks, con el ministro Coetzee.

Tal fue el inicio en firme de los preliminares de las negociaciones de paz, que se interrumpen por la muerte repentina de Botha (1989). Lo reemplazará De Klerk, quien anuncia la libertad para Mandela en febrero de 1990, que este acepta si se suprime el estado de emergencia en Suráfrica y se da libertad plena a los movimientos y al CAN para la acción política y social.

Ya libre,  Mandela visitó a New York, siendo alcalde el primer afro-americano, David Dinkins (1990-93), y tiene un recibimiento apoteósico. Visita la sede de la ONU, donde era considerado terrorista. Luego  De Klerk y  Mandela ganan el premio Nobel de la Paz (1993), que es el anticipo de su triunfo electoral para la presidencia que gana en 1994 y cumple un único mandato en 1999, y se retira progresivamente de la vida política, para luchar contra el sida en el Africa, que le quitó también la vida al último de sus hijos varones. 

Durante su gobierno, él implementó políticas de corte neo-liberal, y vive la férrea oposición del partido Inkhata que reúne a la etnia Zulú, rival de los Xhosa, su propia etnia preponderante en la antigua provincia de Transkei.  Pero, Nelson logra, de otra parte, consolidar la paz entre Afrikaners y los nativos surafricanos, que sufrieron la explotación y la exclusión coloniales.

La última actuación pública de Madiba ocurrió en su aparición apoteósica en el Mundial de Fútbol (2010),  retirado de toda actividad pública, y afectado por un sinnúmero de enfermedades padecidas durante 27 años de encierro, combinados con trabajo forzado, que no quebrantaron su disposición para la lucha. Esta fue la despedida del gran líder, en la guerra y en la paz, librada por los oprimidos y explotados en Sudáfrica.

En  el 2011 sus enfermedades hacen irrupción definitiva. Siguen los problemas respiratorios que se convierten en una infección pulmonar en 2013. Para junio quedó claro que médicamente era poco lo que podría hacerse para que Madiba  siquiera regresara a una vida soportable.

Su muerte sobrevino el 5 de diciembre, el mismo día que sus dos hijas asistían al estreno de la última 
película referida a su vida, El largo camino a la libertad; y porfiaban ante la prensa internacional que Mandela estaba estable, sin riesgos mayores, cuando  enfrentaba sus últimos minutos de agonía.

Por estos días, el presidente Juan Manuel Santos tuvo la visita del líder blanco del equipo de rugby de Suráfrica, que le ganó a Nueva Zelanda el mundial jugado en Suráfrica. Este triunfo de 2007, se convirtió en el símbolo de la reconciliación de una nación dividida por la bestialidad del más severo apartheid, y la consolidación de un proceso de paz irreversible, aunque marche todavía bajo los dictados de la globalización capitalista, y claros rasgos neoliberales, que tienen el soporte de 6 millones de surafricanos negros de clase media, en una población de 46 millones, bastante similar a la de Colombia.

Intentos fallidos y pasión democrática

“Voy a pedirles a todos los expresidentes si pueden representar a Colombia en los funerales de Mandela…sería un bonito paso de unión del país”. J.M. Santos, 6/12/13,  declaración a la radio W.

“Mandela supo construir una nueva Sudáfrica sobre las bases firmes de  la no violencia, la reconciliación y la verdad.” Francisco, papa católico
“En estos momentos veo nítidamente cómo el espíritu de Simón Bolívar vive en todos ustedes.” Nelson Mandela, visita a Venezuela en 1991. 
                                                             El episodio político deportivo de la selección de rugby pluriétnica lo plasmó el periodista John Carlin, en El factor humano, que es la línea argumental principal de la película Invictus. Santos  se entrevistó Con Carlin en más de una oportunidad, a instancias de Tony Blair, conocedor de su interés  desde  antes de la negociación del Caguán por un proceso de paz con las guerrillas de Colombia, que le de a la clase dominante  del país, por primera vez  la hegemonía sobre los grupos y clases subalternas.

Estos la resisten legal e ilegalmente desde el derrumbe parcial del orden oligárquico nacido en 1886, en la trágica semana de abril de 1948 que desencadenó el asesinato del líder popular Jorge Eliécer Gaitán.

Muerto Mandela Santos  lo ha recordado esta semana. Con este acontecimiento, él intentó persuadir en vano a todos los ex presidentes de Colombia de que representaran al gobierno  en las exequias de  Madiba. Él les vendió la idea como un gesto de paz y unidad definitiva. Era una oportunidad para emular lo hecho por Nelson Mandela, quien  logró por otra vía,  la pasión deportiva,  reunir a la nación dividida por dos siglos.  Aún le queda a Santos la opción de los posibles triunfos de  la selección de fútbol en el campeonato  mundial de 2014.

El primero en echarle nones fue su más encarnizado rival en el bloque dominante. Uribe contestó negativamente a la canciller María Angela Holguín, y arguyó sí que Mandela no había torturado, ni asesinado. Pero rehuyó el tópico del terrorismo que le endilga a la guerrilla de las Farc-ep; sin embargo, Mandela y el Congreso Nacional Africano vivieron el inri de ser categorizados como terroristas hasta el año 2008, que coincide con la reelección de Álvaro Uribe Vélez, quien ahora quiere hacer parte del Congreso, liderando la bancada del partido de la guerra anti-subversiva.

Dos expresidentes, Samper y Pastrana han dicho que sí irán. Esta división revela que  la reelección de Santos es inminente, y tendrá el mismo tiempo que Uribe tuvo valiéndose de ilegalidades sin darle finiquito a la paz. Es el tiempo de la paz negociada con las Farc-Ep, y darle inicio al proceso con el Eln, cuyo líder Nicolás Rodríguez Bautista ha reiterado que están listos. El periplo vital de Mandela, sin caer en comparaciones ociosas, prueba que lo que hace Colombia no es solo posible sino viable, y practicable.

Con la particularidad que el racismo colombiano está semioculto; la discriminación y la segregación es pluriétnica y multicultural. Abarca a más del 90 porciento de la población, abarcando a un considerable segmento de la clase media también. Por lo que la intervención activa de la sociedad civil en su pluralidad es requisito sine qua non para que la paz triunfe. Y esto requiere de una primera asamblea constituyente, y una constituyente social que la complemente.

Las cuales no tienen precedentes en la historia de Colombia como nación independiente. Le tocó a Madiba como mito, la suerte de hacerse santo patrono laico de la paz para Colombia, en las cercanías de un torneo deportivo mundial, donde los eventuales triunfos del equipo de fútbol darán alicientes a todos los colombianos para reinventarse en una fraternidad que potencie con el flujo creador de las pasiones  la alegría de un triunfo pasajero, y no la tristeza improductiva del odio y la retaliación sin fin, que plasmó magistralmente Gabriel García Márquez en “Cien años de soledad”, y la espera inútil y tozuda de “El coronel no tiene quien le escriba.” 

Las elecciones de marzo y mayo de 2014 serán los preliminares de lo que pueda ocurrir a partir de junio en las canchas de fútbol en Brasil, nuestro más poderoso vecino suramericano, donde su presidenta Dilma Rousseff, afectada por el inmenso escándalo de corrupción de su propio partido, honra la memoria viva de Mandela, diciendo, “El ejemplo de este gran líder guiará a todos aquellos  que luchan por la justicia social y por la paz del mundo.” Que ruede entonces el balón, y el ejemplo de Invictus sea un estímulo más que deportivo, en el calenturiento tiempo de la paz en Colombia.





[1] Profesor asociado, exdirector de Ciencia Política y Unijus, Unal, Bogotá. Ex rector U. Libre de Colombia (2003). Catedrático  Maestría Estudios Políticos, U. Javeriana, Bogotá. Director Grupo Presidencialismo y Participación, Colciencias/Unijus. Doctorante en Ciencia Política  CPolítica/IEPRI (2013).
[2] Dice Peter Ives en su libro, que Vicenzo Cuoco utilizó la expresión revolución pasiva para referirse a la corta experiencia  de la república de Nápoles, cuando se sacó a Fernando IV y la dinastía de los Hapsburgo de Nápoles y Sicilia. Para él, el fracaso de esta experiencia se debió al error en la conducción de las masas, no preparadas para impulsar los ideales de la Ilustración.  La lectura de Gramsci es otra, hay revolución pasiva cuando no se incorpora activamente a la mayoría de la población. Ver op. cit., pp:. 102-103; y Selection of Prison Notebooks, Hoare and Smith, p. 108.
[3] El neoconservador Samuel P. Huntington, conviene recordarle, publicó un libro refiriendo y caracterizando la que llamó Tercera Ola democrática, que arrancaba en los países europeos del sur, España, Portugal y Grecia.  Después confundió la Cuarta Ola, con lo que con dejos ideológicos apocalípticos llamó “El Choque de las Civilizaciones”, que, por supuesto, no compartimos.

Hoy luego de las llamadas “primaveras árabes” tenemos claro su yerro, y el rechinar de dientes de la reacción israelí ante la posibilidad de hacer las paces asimétricas con Irán,  Siria y darle vía libre a una Palestina libre por la primera vez, entre otras razones, para precaver el cada vez mayor peso de China Continental en el ajedrez estratégico global.
[4] HOBSBAWN, Eric.J  (1976). Bandidos . Edición original en inglés, 1969/74.  Editorial Ariel. Barcelona.

4 de diciembre de 2013


VIII SEMINARIO INTERNACIONAL GRAMSCI

CONVOCATORIA  NACIONAL

AVANZAR EN LA CONSTITUYENTE EDUCATIVA

DOS GEMELAS HUÉRFANAS: LA EDUCACIÓN SUPERIOR  Y LA SECUNDARIA

Miguel Angel Herrera Zgaib. Proyecto Gestión Social de lo Común
Grupo PyP, Colciencias/Unijus. Unal. Bogotá. email: presid.y.partic@gmail.com

"El patrón recurrente en los países con buenos resultados es su insistencia en tener mejores maestros." M. Wasserman, ex rector Unal.

Las pruebas OCDE muestran que Colombia va para atrás, entre los años 2009 y el corriente. Antes ocupaba el puesto 52, en la prueba Pisa, que mide Matemáticas: 381, Lectura: 413 y Ciencias: 402.

Ahora, con 9073 jóvenes de 15 años, los resultados fueron Mates: 376, Lectura: 403, y Ciencias: 399. Solo estuvo Colombia por encima de tres países que nos acompañan en esta debacle juvenil, Qatar, Indonesia y Perú. El primero en logros, sus jóvenes, es Shanghai, la parte más occidentalizada de China con estos puntajes: M: 613, L: 570, C: 580.

La razón de Mafalda

Nos toca miran hacia el Oriente, tomando en cuenta las observaciones de Mafalda. Y en particular, conversar con los expertos chinos. Pero, es fácil concluir que la formación de profesores de Matemáticas en Colombia es muy deficiente, y escasa. Verdaderos docentes en  esa materia son menos. 

Por eso, las preocupaciones del profesor Federici en la Nacional no estaban descaminada, y uno de sus discípulos Antanas, cambió la vocación matemática por la de orientar en cultura ciudadana. Equivocó su rumbo.

Antanas debió, en cambio, centrar sus esfuerzos en impulsar una inmensa cruzada nacional de enseñanza de la matemática, y hubiera cosechado un legado más definitivo. Y todavía es hora, y podría apoyarse en el rector de la Nacional, Ignacio Mantilla, que por pergaminos es un cultor de kilates de este lenguaje, del que los colombianos somos, cuando menos analfabetos funcionales.

Es la hora de que se junten la causa de Ciencias  y Matemáticas con la del Instituto Caro y Cuervo para sellar esta hemorragia de talento joven desperdiciado, y adormecido por la mediocridad en la enseñanza. Y no es difícil concluir entonces, lo que puede ocurrir en ciencias, si matemáticas y lectura están mal, por no decir pésimo.

La ciencia  y la ciudadanía en pañales

La realidad de Colombia hoy, después de 50 años de guerra interna, requiere una reforma intelectual y moral. Insistimos en ello. Requerimos una constituyente social, que asuma el rescate de la educación pública secundaria y universitaria. Se requiere una "revolcultura" si queremos tener una ciudadanía que acabe con todos los clientelismos políticos y académicos.

La trinidad de la OCDE es un buen referente. Nos tocará manifestarnos por enderezar la torre de nuestra ignorancia. Mover a Pisa y edificar los cimientos de la formación intelectual y moral nacional. No solo la infraestructura sino la superestructura intelectual tiene que ser revisada y corregida. en la Nacho hay maestría y doctorado en construcción en educación. 

¿Qué hay al respecto?

"Los resultados son un llamado de atención que debemos tomar en serio, para revisar en qué se está fallando y mejorar".  María Fernanda Campo, Mineducación

Los 9073 estudiantes evaluados, que también muestran las jerarquizaciones internas, y el repunte de Manizales, al que lo sigue Bogotá y Medellín, y luego Cali, son el indicio que algo está "podrido" en Cundinamarca y en todas las comarcas.

Le toca a los "educadores" de Colombia descalzarse, llevar a todos los lugares la triple revolución. Enarbolar el libro rojo de la pedagogía y la didáctica en estos tres campos. Y pagar bien a los docentes, por la primera vez, sin carreta ni pretextos. 

Y tener un panel de examinadores internacional para engachar a los docentes capacitados con salarios decentes. La propuesta es obvia, que de él hagan parte expertos en el campo operativo de Shanghai, Singapur, Corea y Finlandia.

Esperamos que la ministra sin enjugar "lágirmas de cocodrilo" ponga manos a la obra en el año que le queda, dándole existencia inmediata a esta emisión de rescate, antes que el Titanic de los saberes elementales colapse ante nuestros ojos. Como ya pasó con la infraestructura del principal centro de investigación del país, la Nacional, que no puede estar incorporando "micos" que le hurtan el bulto al quehacer de la ciencia de la enseñanza efectiva. Este tipo de sabios lo requerimos a porrones. Los hay en India, Pakistán en matemáticas. Pues a buscarlos a las Indias Orientales, sin más dilaciones, también.

CAMPESINOS  VUELVEN A TOMARSE EL CENTRO DE BOGOTÁ

Miguel Angel Herrera Zgaib[1]

                                                 La sepultada cuestión agraria, desde los años 80 en adelante, ha vuelto a "resucitar" con las luchas que tuvieron por centro el reciente paro nacional agrario, que tuvo como eje principal las poblaciones campesinas empobrecidas y arruinadas del minifundio andino que gravitan en torno a los deptos insignia de Boyacá, Cundinamarca y Nariño, que, por supuesto, no agotan la diversidad y dispersión del campesinado nacional en los cuatro puntos del país.

Confrontación directa
                                                        El momento de máximo roce lo protagonizaron el líder del movimiento, César Pachón, quien ahora organiza la toma de Bogotá, recolecta firmas para presentar una lista al congreso, y con ellos confluyen otras expresiones sociales y políticas, entre ellas Dignidad, en la cual hay influencia directa del Polo/Moir, y que se expresa políticamente en la vocería del senador Jorge Enrique Robledo, y que organiza a campesinos del sector cafetero, con asiento principal en las tradicionales zonas cafeteras de Colombia.
Juan Manuel Santos enfrentó la protesta agraria afirmando que no había el tal paro, y militarizó los espacios y vías de movilización más socorridas. Esta acción represiva y mendaz despertó una solidaridad nacional de los grupos y clases subalternas, y hasta el oportunista mensaje del ex AUV, quien es un defensor caracterizado e impulsor de los grandes proyectos agro-industriales. Al poco tiempo el presidente tuvo que recular.
Empezó entonces un proceso de negociaciones, que incluyó como medida inmediata la compra de papa a precios aceptables, pero la cual apenas si toca la mayor parte del pliego petitorio, cual se suspendió la protesta campesina hasta el día de hoy 3 de diciembre.
Ayer en la noche, el nuevo y cuestionado ministro Rubén Darío Lizarralde, desestimó todos los reclamos de los campesinos movilizados hacia Bogotá, y los argumentos de Pachón, sin atreverse a acusarlo de estar haciendo ahora proselitismo político.
Recorrido de una lucha y nacimiento de un partido agrario
                                             Un investigador sueco, Anders Rudqvist, de la U. Uppsala, escribió un “paper” titulado, La organización campesina y la izquierda. Anuc en Colombia, 1970-1980. Allí pasa revista al ascenso de la lucha campesina que arranca en los postrimerías de los años 68, cuando el gobierno de Carlos Lleras impulsa a su modo un programa de reforma agraria, y le da existencia a la Anuc, la organización campesina que le diera sostén y concreción a este ambicioso propósito de la Alianza para el progreso.
Hoy, en Washington, en la atensala de la reunión entre Santos y Obama, el colombiano se anticipó a proponerle una segunda Alianza para el progreso y la paz, con la particularidad que la cuestión agraria está en la cresta de la ola, y en contravía con lo que declama la prosperidad "democrática". Hasta el punto que el mismo día, hoy, de la reunión de Bogotá, más de 20.000 campesinos de diferentes regiones de Colombia se disponen a marchar y concentrarse en la plaza de Bolívar, donde se anuncia que no podrán permanecer por problemas de luz.
Intelectuales, políticos y campesinos
                                                        Pero, los antecedentes de la lucha agraria que arranca con la implementación de la ley  de reforma agraria tiene como referencia, el Primer Congreso campesino, y la consigna de "la tierra para quien la trabaja", el Segundo Congreso, en Sincelejo, donde la corriente socialista contribuye a radicalizarlo, "Tierra sin patronos", para responder a la contrarreforma  acordada en el Pacto de Chicoral.
Sobreviene luego el Tercer Congreso, donde se hace patente la disputa ideológica y política, y la presencia de dos líneas de acción al interior del campesinado movilizado, la línea radical, llamada de Sincelejo, y la línea moderada, Armenia, tachada y señalada de divisionista. Anders calcula que los campesinos agrupados en la línea radical eran alredor de 300.000, mientras que los otros no pasaban de 10.000. Pero aquella división produjo un retiro y una desmovilización de 500.000 trabajadores y propietarios del campo.
Pero, el momento culminante de este recorrido ascendente es la marcha campesina de agosto de 1974, convocada por el Congreso de Anuc, línea Sincelejo, que trajo a Bogotá a 40.000 campesinos, que representaban 26 delegaciones. La disputa más enconada estuvo entre las delegaciones de Córdoba y Antioquia, con la intermediación incómoda para ambas de la Fundación La Rosca, orientada por Orlando Fals Borda, con la presencia de los investigadores Víctor Bonilla y Gonzalo Castillo, entre otros.

El drama de la Rosca y el Maoismo: autogestión o dirección partidista
                                                          El grupo de la Rosca se reclamaba independiente en política, y tenía un importante bastión en la Fundación Caribe de Montería. Desde allí promovían los llamados Baluartes  de autogestión campesina, que se hacían parte eco del proyecto del socialismo yugoeslavo que insistía, cuando menos de palabra, en la autogestión. Al respecto hay referencias esclarecedoras en los ensayos políticos de Zizek, entre otros.

Pero, después del corto interregno del Bloque socialista en la orientación ideológica del campesinado en movimiento y organizado, el control y orientación pasó al PC ML, afectado por sus divisiones internas, que tuvieron fuerte expresión en Córdoba, donde el llamado Comité Central realizó una campaña de desprestigio y descrédito final a la obra de Fals Borda y la Rosca, acusándolo de darle financiación imperialista al quehacer campesino; pero, además, al enjuiciar el modo de articular los Baluartes con el mercado de productos agrícolas.
Hubo disputas y desmentidos hasta el año de 1974, esto es, las deliberaciones del Tercer Congreso, y fue la despedida de la intelectualidad de izquierda crítica de la orientación del campesinado. Éste vivió luego los vaivenes y divergencias del maoísmo armado y desarmado, hasta la postración de la iniciativa reivindicativa y política que había arrancado promisoria a finales de los 60.
¿Nacimiento de un partido agrario?
                                                               Hace más bien poco vimos desfilar también por las calles de Bogotá una heterogénea presencia del campo colombiano, donde concurrían campesinos, afro-colombianos, indígenas y colonos, en una abigarrada multitud superior a los 30.000, bajo la divisa del movimiento político Marcha Patriótica.
Es el antecedente más cercano del despertar del campesinado, luego de un sueño/pesadilla de casi 40 años. Solo que ahora, con esta movilización, la presencia es neta del campesinado de las diferentes regiones, y hace que Bogotá se sacuda de la tontería comercial de diciembre.
Desde el parque Nacional hasta la Plaza de Bolivar se calcula que se movilizan más de 20.000 campesinos, que vienen portando su pliego de peticiones, y  la denuncia de los acuerdos incumplidos en casi todos los puntos. Mientras, se supone, Santos conversa hasta la 1 pm., de hoy con Barack Obama, al frente de una presidencia imperial, cada vez con más problemas en casa, y ruidos por fuera.
No sabemos de qué hablarán los dos, pero, por supuesto, la paz es uno, si no el punto central, o la continuación de la guerra. Tal y como lo hizo también Andrés Pastrana, cuando la paz se oscurecía y el Plan Colombia se convertía en un plan de guerra abierta contra las representaciones subversivas del campesinado subalterno.
Santos dijo también ayer que no quiere pasar a la historia como el presidente que le dio más concesiones a las Farc-Ep. Pero, él, no advierte que hay pasos de gigante en la inmediata movilización campesina, que en sí misma abre las puertas, por fin, al nacimiento de un partido agrario.
Después de 40 años de andar en el desierto, de ser conducida equívocamente, por la izquierda armada y desarmada, la dirección campesina forjada en esta lucha contra el neoliberalismo y los TLCs sin condiciones, autónomamente agencia con sus bases airadas y dispuestas los intereses de los pobres del campo, y de los medianos propietarios arruinados por la apertura pactada bilateralmente con EUA, la UE y otros socios menores en el capitalismo global.
Los grupos y clases subalternas de Colombia, la intelectualidad que se identifica con ellos, saluda, el proceso de convergencia en pos de la construcción de un bloque histórico alternativo, contra-hegemónico que le cierre el paso al disfrute egoista y cortoplacista de la prosperidad para una exigua minoría.
Su antigua dirigencia rememora las cifras de pobreza e indigencia que en 1975 signaba a Colombia: 43% tenía menos del mínimo salario, y el 30.6% de la población estaba en la indigencia. Eso decía el investigador Jesús A. Bejarano, asesinado en los predios de la Nacional.
Ahora que se ha iniciado luego de tanto tiempo un nuevo censo de la propiedad rural, el gobierno nacional porfía que la pobreza y la indigencia han bajado considerablemente, y que la inflación está en el 7,8 %, alcanzando el nivel de 1995. Estamos caminando con seguridad hacia la prosperidad, es lo que porfía JUan Manuel, otra cosa piensan los de abajo. Y es tanto así que se disponen a agenciar por si mismos sus intereses organizándose políticamente de manera autónoma.
De hoy en adelante pasarán este examen, el más serio y definitivo para la suerte del campesinado, en procura de que la igualdad proclamada en la Constitución de 1991, no sufra más aplazamientos. Ellos son actores de primera línea, junto a otros contingentes de la Constituyente Social que haga posible por fin una negociación de paz con los insurrectos que los representan.
 O cuando menos, justifican su lucha de medio siglo contra los gobiernos autoritarios que se entronizaron en Colombia desde 1948 t hasta hoy, en defensa cerrada y cínica de los intereses del país político, de la oligarquía de todos los pelambres.



[1] Profesor Asociado, Ex director de Ciencia Política y Unijus, Unal. Ex rector U.Libre de Colombia. 

VII SEMINARIO INTERNACIONAL ANTONIO GRAMSCI

DEMOCRACIA, GUERRA Y NUEVA REPÚBLICA, 1512-2012.

GRUPO DE INVESTIGACIÓN PRESIDENCIALISMO Y PARTICIPACIÓN.

UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

Carlos Bohrt; Sandro Mezzadra, Justo Soto, Francisco Hidalgo, Miguel Angel Herrera