Seminario Internacional Gramsci

" el viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos" A. Gramsci

1 de agosto de 2013

MATERIALES PARA VIII SEMINARIO INTERNACIONAL A. GRAMSCI
                             500 AÑOS, DE PRINCIPATIBUS, NICOLÁS MAQUIAVELO

Conferencia
 ESTADO, REVOLUCIÓN Y CONSTRUCCIÓN DE HEGEMONÍA,
A CARGO DEL VICEPRESIDENTE DEL ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA,
ÁLVARO GARCÍA LINERA
Maracaibo, 27 de noviembre de 2011


                                                                    Muy buenas noches a todos ustedes. Un saludo muy cariñoso, muy fraterno a los hermanos y a las hermanas de la hermana República Bolivariana de Venezuela, en especial a los hermanos y las hermanas de acá de la ciudad de Maracaibo.

Le comentaba a nuestro Vicepresidente (Elías Jaua) que había escuchado hablar de Maracaibo en las novelas; siempre aparece Maracaibo en las telenovelas venezolanas que se ven en todas partes de América Latina, y ahora me siento muy contento, muy feliz de estar acá en esta tierra caliente, de corazón amplio y definitivamente hermoso.

Quiero agradecer por supuesto a nuestro Vicepresidente del Estado venezolano, al presidente Hugo, con quien pude hablar hace un ratito por teléfono, a quien le decíamos y le decimos siempre: Hugo, aquí tiene siempre a un bolchevique al servicio de la causa continental y de la causa mundial (aplausos). Y le decíamos, usted es una persona muy sencilla, muy humilde, y le decía, Presidente Hugo, el continente depende de usted, de su lucha, de su esfuerzo. El continente está con él y lo acompaña en esta nueva batalla física, de la cual estamos seguros que con su energía, su fuerza, su sol que alumbra, va a triunfar por encima de la adversidad. Estamos contigo, Presidente Hugo, todo el continente está acompañándote (aplausos).

Quiero saludar muy respetuosamente a nuestro Ministro de Cultura, a la compañera Carmen Bohórquez que ha tenido la amabilidad de invitarme, gracias por invitarme compañera (aplausos) y por supuesto a los profesores que están acá, al compañero Enrique (Dussel), profesor de filosofía; a la compañera Marta (Harnecker), y varios profesores de quienes hemos aprendido mucho en la vida. Los errores son de nosotros, las virtudes son de los profesores que nos han enseñado a comprender nuestro continente, a comprender nuestra realidad y a comprometernos.

El tema de este Foro Internacional de Filosofía es: Estado, Revolución y Construcción de Hegemonía; nada más pertinente que ese título. Inmediatamente que me llegó la invitación, le dije a nuestra embajadora Cris (González) que me vino a la mente el libro de (Vladimir I.) Lenin, El Estado y la Revolución, que no sé con qué tiempo ese compañero escribía en pleno proceso revolucionario, a él le daba tiempo de escribir El Estado y la Revolución, le daba tiempo de leer los textos de (Karl) Marx, de (Friedrich) Hegel, para exponer su punto de vista en pleno momento revolucionario. El que hoy en América Latina, y gradualmente en el mundo, acá en Venezuela, en Ecuador, en Bolivia estemos hablando del Estado, la Revolución y la Construcción hegemónica es porque viene al caso, viene a interrogarnos sobre lo que está pasando en el continente.

¿Qué tipo de revolución?

Ha habido procesos políticos muy importantes que dicen del Estado, que interpelan al Estado, que están haciendo revolución con el Estado. ¿Qué tipo de revolución están llevando adelante, cuál es el alcance, el contenido de estas revoluciones? Y sobre la construcción hegemónica, ¿cuál es el sedimento, la profundidad cultural de estos procesos de cambios y su capacidad expansiva social?

Felicito a los compañeros que estén debatiendo esto, que se pongan a dialogar alrededor de esto, porque no hay nada más pertinente para definir la situación del continente: Estado Revolución y Construcción de Hegemonía.

Yo voy a intentar incorporar en el debate un conjunto de elementos que vienen de nuestra construcción teórica, pero sobre todo de nuestra comprensión y de nuestro vivir la situación boliviana.

Cuando hablamos del Estado, ¿a qué nos estamos refiriendo, qué es el Estado? Evidentemente el Estado tiene que ver con el gobierno, con la presidencia, con la vicepresidencia, con los ministros. ¿Es Estado? Sí, es Estado; pero no únicamente, sino que tiene que ver con el trabajo de distintas instituciones del Estado: Ministerios, Dependencias, Gobernaciones, Alcaldías. ¿Es eso Estado? Sí, es Estado; pero no únicamente es eso Estado.

El Estado también tiene que ver con el ámbito de las instituciones legales, las cortes de justicia, los juzgados, los tribunales. El Estado tiene que ver con la policía, con las fuerzas armadas, con el parlamento, con el sistema de partidos políticos, ese es uno de los elementos del conglomerado llamado Estado.

¿El Gobierno es Estado?

Sí, pero el Estado es mucho más que Gobierno, no asociemos, a veces tendemos a asociar Gobierno con Estado, el Gobierno es parte del Estado; éste es Gobierno, sus instituciones, el ámbito judicial, el ámbito coercitivo legal, el ámbito administrativo. Estado también es el ámbito institucional cultural que tiene cualquier organización estatal, el sistema educativo universitario, el sistema educativo inicial. Es nuestra primera aproximación al concepto de Estado.

Si ustedes se fijan hemos mencionado ahorita a varias instituciones: presidencia, parlamento, ministerios, tribunales de justicias, fuerzas armadas, policías, régimen cultural, sistema de partidos políticos. En un primer acercamiento entonces, el Estado son instituciones, el Poder Ejecutivo, el Poder Judicial, el Poder Legislativo, el ámbito coercitivo, el ámbito legal, tantas instituciones conforman el primer componente de la estructura estatal.

Estado es, en primer lugar, instituciones, diversas instituciones, pero en segundo lugar no es solamente eso, no es solamente instituciones, el Estado también es ideas, palabras, símbolos, memorias. Es parte del Estado, por ejemplo, conforme al estado estatal, el conjunto de maneras en que las personas recordamos la historia a través del sistema educativo, entendemos nuestro pasado, valoramos o depreciamos a nuestros héroes, a nuestros dirigentes, a nuestros libertadores. Esa narrativa de nuestro pasado, el cómo está ordenada la narrativa de nuestro pasado es parte del orden estatal.

El régimen de enseñanza de ideas legítimas, qué se enseña en colegios y qué no debe enseñarse en colegios; qué es valorable del aprendizaje en la universidad y qué no es valorable en el aprendizaje universitario, eso también forma parte del Estado. Son ideas, pero también son creencias. El Estado a lo largo de su existencia, sedimenta, difunde en la mente y en el alma de las personas creencias, valores, principios, ordena en la formación de los niños, de los jóvenes, en la vida cotidiana, en el trabajo de las instituciones, esquemas morales de la vida, esquemas morales de la sociedad, esquemas morales de lo que debiera ser el futuro, el porvenir.

Esta es una dimensión más complicada, pero tanto o más decisiva que la institucional de la existencia del Estado. El Estado es también, entonces, ideas fuerza, ideas vigentes, sentido común de las cosas, sentido común de lo que fue el pasado, sentido común de lo que es el presente, sentido común de lo que debe ser el porvenir. Eso también es Estado.

Estado es la aceptación del ciudadano cuando ve una luz roja y detiene el automóvil, no hay un cañón apuntándonos para que nos paremos, nos paramos con la movilidad (automóvil), esa creencia de que tengo que pararme ante una luz roja, de que cuando el legislativo emite una ley y tengo que acatarla aunque no me guste, esa es una creencia, es una tolerancia, eso es también Estado. Si no hubiera ese ámbito del Estado, de la creencia, de la idea fuerza, del sentido común, muchas de las decisiones de las que toma el Estado no se acatarían, porque no se podría imponer todo por la fuerza, por lo coercitivo; se requiere una aceptación, una tolerancia, un esquema mental o un conjunto de esquemas mentales que nos hace aceptar, nos hace comprender y nos hace validar la decisión del gobernante, puede ser del presidente, del ministro, de la autoridad, del jefe policial, del parlamentario, del ámbito judicial, o del juez o del fiscal. Ese ámbito social funciona gracias a creencias, gracias a aceptaciones, gracias a esquemas morales, a esquemas éticos, que llevan al ciudadano a aceptar o acatar tal o cual decisión. Este segundo ámbito ideal de la vida social, es el segundo componente del Estado, el Estado como un sistema de creencias, el Estado como un sistema de tolerancias, de ideas, de preceptos ordenadores de la vida cotidiana de las personas; esa es la segunda dimensión del Estado.

Pero hay también una tercera dimensión del Estado

Si ustedes quieren el Estado es la suma de estos tres componentes: Instituciones, creencias, sentido común sobre distintas actividades de la vida; y el tercer elemento de la existencia del Estado es lo que llamaríamos la correlación de fuerzas. ¿Y qué significa esto?, que en cualquier institución, puede ser el ejecutivo, puede ser la universidad, la gobernación o la alcaldía, hay grupos de personas que tienen mayor influencia sobre tal o cual decisión, y hay otro grupo que tiene menos capacidad de decisión e influencia en alguna acción estatal.

Desde la alcaldía, desde el puesto policial, desde el juzgado, la gobernación, el parlamento, el ministerio, la presidencia, absolutamente todas las instituciones del Estado tienen grupos, estructuras, colectividades que tienen mayor influencia en la toma de decisiones, y hay colectividades, grupos sociales que tienen menos influencia en esa toma de decisiones. El Estado es también, entonces, una estructura de correlación de fuerzas sociales.

Hay colectividades, clases sociales, identidades sociales que tienen mayor presencia y capacidad decisoria, sobre tales o cuales temas y hay otras colectividades que tienen menos capacidad decisoria, menos presencia en la toma de decisiones. A esa diferenciación de capacidades decisorias, le vamos a llamar el Estado como correlación de fuerzas. Entonces el Estado es instituciones; entonces el Estado son ideas, son creencias que ponen en funcionamiento la aceptación, la tolerancia moral entre gobernantes y gobernados; y el Estado es correlación de fuerzas.

Entonces tenemos una mirada o acercamiento al Estado como algo muy dinámico, como un flujo cultural. A veces en la lectura, en nuestra formación marxista o de izquierda, veíamos al Estado como una máquina, como una especie de herramienta externa para la sociedad, y no ha sido tanto así. Evidentemente es una máquina que tiene normas, tiene reglas, tiene funciones. Evidentemente es una máquina, pero es también una máquina relacional; en esas normas, procedimientos y jerarquías hay una correlación de fuerzas previas, puestas en juego.

Ha habido gente que ha hecho la norma, ha habido otro grupo que ha elaborado el procedimiento, ha habido grupos o clases sociales que elaboran tal o cual proyecto. La norma, el procedimiento, la jerarquía del Estado es un producto de correlación de fuerzas, no ha caído del cielo, no es algo inorgánico, es una prolongación orgánica de la propia estructura jerárquica de la sociedad.

Entonces tenemos un primer acercamiento al Estado como una máquina relacional: es Institución, es creencia y es correlación de fuerzas. Pero el Estado es Estado porque tiene el control, el monopolio. Usando las palabras de Marx, el Estado es Estado en tanto monopoliza ciertas decisiones, a saber, monopoliza la cohesión legítima, monopoliza la tributación, monopoliza la legitimidad. Esta máquina relacional territorial, porque se desenvuelve en un territorio, en un ámbito poblacional, irradia su presencia en un ámbito territorial, tiene al menos tres monopolios; en verdad cuatro, pero son tres los más conocidos: el monopolio de la coerción legítima, trabajado inicialmente y fundamentalmente por Marx, por Lenin; el Estado como una máquina de dominación de una clase sobre otra, la coerción legítima. Si todas las clases, los grupos y las regiones tuvieran el control de la coerción legítima, no habría Estado, tendríamos múltiples republiquetas, como de alguna manera sucedió al principio de la formación de la República.

Un Estado se consolida porque concentra gradualmente con el tiempo, el monopolio de la coerción, de la coerción reconocida como válida, de la coerción reconocida como legal, de la coerción reconocida como valedera. Pero un segundo monopolio del Estado es la tributación. Desde ayer, allá en Bolivia, yo hacia una reflexión sobre las empresas del Estado; de cómo ahora las empresas del Estado concentran el 35% de la economía nacional. Hemos nacionalizado muchas empresas, y eso le permite al Estado concentrar recursos, concentrar tributos, tributos por las compras, por las ventas de mercancías; pero también tributos por renta petrolera, por la renta del gas, por la explotación de minerales, y eso le da al Estado recursos económicos con los cuales construye escuelas, construye hospitales, construye carreteras, construye universidades, etc.

Si no tuviera ese monopolio de la tributación, no tendría recursos para utilizarlos colectivamente: es un segundo monopolio del Estado. Entonces, un segundo monopolio es la tributación social. Tenemos entonces el monopolio de la coerción legítima y el de la tributación social; monopolio de la legitimidad, es decir, lo que la gente cree que es correcto, válido, aceptable, legal. Si no tuviera ese monopolio, las instrucciones del Estado no se acatarían; las instrucciones de los gobernantes a nivel nacional, a nivel departamental o de gobernaciones y de municipios no se tomarían en cuenta.

El Estado, esa es la parte trabajada por (Max) Weber y por Bourdieu, también monopoliza entonces la legitimidad, un monopolio de la legitimidad social. El Estado es una máquina relacional, con tres componentes internos: ideas, instituciones, correlación de fuerzas, que tiene tres monopolios: el de la legitimidad, el de la coerción y el de la tributación. Pero hay un cuarto monopolio fundamental, trabajada por los clásicos del marxismo, pero olvidado, el monopolio o el intento al menos de monopolio, que es algo dado que se disputa cada día, que no es más que el de la universalidad.

Cuando sale una ley, no sale una ley para unos y para otros no, sale una ley que tiene que ser cumplida por todos. Cuando sale una reglamentación, se supone que tiene que ser acatada por todos. Cuando construimos Fuerzas Armadas o policías, son instituciones que tienen que ejercer el control de la seguridad interna y externa para garantizar la unidad territorial de todos o la seguridad territorial de todos. El Estado tiene ese monopolio, un monopolio de lo general, de lo universal; por eso, a su modo, (Immanuel) Kant hablaba del Estado común como un yo colectivo.

Si no tuviera esa función de disputar el sentido de lo universal, el Estado no tendría la legitimidad que tiene en la sociedad moderna. Entonces, tenemos al Estado como un monopolizador continuo de la coerción, de la tributación, de la legitimidad y de la universalidad, de lo común, de lo que es de todos.

¿Por qué es importante este acercamiento al Estado de esta manera?

Porque nos permite ver desde adentro esta máquina tan complicada que es objeto permanente de disputa, y que en nuestra América Latina ha sido objeto de disputa y de lucha en los últimos años. A raíz del derrumbe de las concepciones de la izquierda en los años 60, 70 y 80, surgió un debate respecto a que si el pueblo, los proyectos revolucionarios emancipativos debían luchar o no por la toma del poder estatal.

Hubo un artículo famoso del escritor (John) Holloway que hablaba de “cambiar el mundo sin tomar el poder”. He querido detenerme en este debate del Estado, justamente para mostrar el significado del mismo. En parte, la sociedad es partícipe directa o indirectamente siempre del Estado. Aún en los Estados más despóticos hay una sociedad participando como ente dominado, relegado, no consultado, marginado; pero partícipe dentro de la estructura general del Estado.

Cuando se plantea que hay que dejar el Estado, que no hay que pelear por el Estado, en el fondo estamos planteando sin darnos cuenta, quiero creer, que esos mecanismos de marginamiento, de incorporación subordinada, marginada se mantengan, se los deje intactos; porque el Estado está presente en toda nuestra cotidianidad, está presente en el momento en que pagamos la factura de luz, que vamos al mercado a comprar productos, en el momento en que llevamos a los niños a la escuela, mandamos a la hija a la universidad, nos paramos a hacer un reclamo judicial, acatamos una orden administrativa, tomamos en cuenta una ley para reclamar nuestros derechos; cuando hacemos eso, estamos haciendo Estado, estamos reproduciendo Estado.

Y cuando al interior de la izquierda salía la propuesta cambiemos el mundo sin tomar el poder del Estado, lo que estábamos diciendo era que esas relaciones de dominación en la familia, en la escuela, en la universidad, en el mundo del trabajo; esas relaciones de subordinación que establece tal o cual ley, tal o cual reglamento; esas relaciones de subordinación en el parlamento, el ejecutivo, en los ministerios dejémoslas tal como están, y no cambiemos en el fondo el mundo porque parte del mundo es el Estado y parte de la sociedad es el Estado.

La gran enseñanza para mí de América Latina en los últimos diez años es responder a este debate de manera práctica, se ha respondido de manera práctica y lo que ha dicho América Latina es, en mi lectura: “Es posible cambiar el mundo transformando el Estado”. Aunque no únicamente transformando el Estado se cambia el mundo, cuidado con tener una mirada tan exclusivamente estatista de las cosas. Pero marginarnos de la lucha al interior del Estado, de la transformación de la estructura del Estado, es simplemente renunciar a la lucha social y es simplemente tener una actitud contemplativa hacia las relaciones de dominación, en la sociedad y de la sociedad; es, en otras palabras, una invocación a la impotencia política y América Latina lo que ha hecho es responder de otra manera, ha comenzado a transformar el aparato de Estado. ¡Ojo! No solamente se ha modificado el ámbito del Gobierno, porque eso sería entonces un simple cambio de Gobierno, dejando intacta la estructura del Estado.

No, ha habido un cambio de Gobierno, ha habido un cambio de estructura de decisión de los Gobiernos, una modificación de las estructuras decisionales del Ejecutivo, una modificación de la participación y presencia social de los sectores populares en los parlamentos, en los municipios, en las gobernaciones. Una modificación sustancial del órgano judicial, una modificación sustancial de la estructura organizativa de la policía, de las Fuerzas Armadas, de la cultura, de las tradiciones, de los sistemas simbólicos de la sociedad, de las legitimidades colectivas; y cuando sucede eso estamos ante una Revolución.

Una Revolución no es solamente la imagen clásica de unos revolucionarios Bolcheviques entrando al palacio de invierno con sus armas. Está bien que esa sea la imagen clásica, pero esa es apenas la punta del iceberg, y hemos de llamar una revolución política, cuando esta estructura completa de esta máquina relacional llamada Estado es removida, es transformada; cuando sucede esto estamos hablando de revoluciones políticas.

Hay revolución política

Cuando se modifica no solamente el órgano Ejecutivo, la persona que es presidente o las personas que son ministros, sino cuando se modifica el origen social y el contenido social del Ejecutivo y de las personas que están en la administración del Estado. Hay revolución cuando se modifica la composición de clase de los parlamentos, cuando se modifica la manera democrática de tomar decisiones fundamentales para el país; parlamentariamente y extraparlamentariamente.

Hay revolución cuando la disciplina, el orden simbólico, la enseñanza que se imparte en los centros educativos se modifica y se transforma; hay revolución cuando las escuelas y el sistema de enseñanza que aprenden nuestros niños, cuando el tipo de lectura que le damos a los escolares, cuando la forma de enseñanza con la que transmitimos conocimientos se transforma, se modifica sustancialmente; en ese momento estamos asistiendo una revolución. (Revolución) es modificación de la composición de clases de los gobernantes, del contenido de clase de las decisiones de los gobernantes, de las formas decisionales con las que se definen políticas públicas, modificación del orden de valores, del sistema simbólico, del sistema normativo de una sociedad y eso es lo que se ha venido dando en nuestros países.

Hubo una generación que habíamos pensado ver eso mediante la lucha armada, que había imaginado que eso se podía lograr y que no había más camino que hacerlo mediante grandes sublevaciones armadas y casi una generación bella, heroica se inmoló en los años 60 y 70 en esa perspectiva; pero la historia fue por otro lado aquí en Venezuela, en Bolivia, Brasil, Perú. ¿Dónde no hubo luchas armadas, sublevaciones, iniciativas guerrilleras? Lo logró Cuba y fue un momento extraordinario que marcó la mitad del siglo XX, fue el paradigma de transformación Revolucionaria y en el resto del Continente se intentó pero no se logró. Cuando parecía que todo iba a quedar estático se da esa revolución esperada pero ya no por vía de la lucha armada, ya no por vías de las experiencias guerrilleras, sino por la vía democrática del voto, de la construcción de liderazgos políticos como el del presidente Hugo Chávez, Rafael Correa, Evo Morales.

No nos esperábamos los intelectuales un camino así, teníamos una imagen más heroica de las cosas, pero la historia siempre es distinta a lo que los intelectuales nos imaginamos en la cabeza de café en café. La historia comenzó a pasar por otro lado, sublevaciones, levantamientos, despertar democrático de las personas y a partir del despertar democrático, modificación de la estructura de clases de los niveles de decisión del Poder Ejecutivo, del Legislativo y a partir de ese poder conquistado del órgano Ejecutivo, un efecto dominó de transformación en las estructuras, en las ideologías y en las formas organizativas del resto del aparato estatal.

No cabe duda de que el Continente está viviendo una profunda revolución política. Hemos de llamar entonces revolución política, el segundo concepto que hemos utilizado aquí, a la transformación de forma, de contenido y de condición social del conjunto de las estructuras del Estado, instituciones, sistemas normativos, ideas y creencias, y correlación de fuerzas; cuando estamos ante eso, estamos ante una revolución de carácter político y eso es lo que está viviendo hoy el Continente.

¿Qué profundidad tendrá esta Revolución política?

Eso es lo que estamos debatiendo y lo que está en juego el día de hoy. ¿Hasta dónde llegará esa Revolución política y cómo esa Revolución política se transforma, potencia, refuerza una revolución social? Uso esas dos categorías que Marx utiliza para estudiar la Revolución del 48: Revolución política que afecta el orden estatal y Revolución social que afecta las estructuras económicas de la vida, de la sociedad y culturales por supuesto.

Revolución política y social. La revolución social habla de una Revolución mucho más profunda que tendría que afectar el modo de producción de una sociedad, el modo de distribución de las riquezas, el modo de la propiedad de los medios de producción, el modo de la decisión de los recursos económicos de una sociedad. Hemos avanzado en estos últimos 11 años como nunca había avanzado el continente. Antes hubo una transformación continental de la vida política latinoamericana pero fue de carácter conservador, de derecha, había un orden dictatorial en todo el Continente.

Pero, fuera de esa coincidencia continental del orden dictatorial nunca antes se había dado en el continente la presencia de proyectos de Gobiernos revolucionarios y progresistas en la escala continental como se está dando el día de hoy, nunca antes, es un privilegio estar en este momento, unos con mayor radicalidad que otros, unos con mayor profundidad en lo político, en lo social, el continente subconjunto es un continente a la vanguardia de las luchas de los procesos mundiales, gobiernos revolucionarios y progresistas. Con la excepción de dos países, el continente es un conjunto mirando hacia la izquierda, hacia la emancipación y quedan solamente dos países a contrapelo, un poco anclados en el pasado, anclados todavía en un mundo neoliberal cada vez más decadente, más agresivo, cada vez más antihistórico y el resto del continente apuntalando hacia otro lado.

¿Hasta dónde avanzará esta revolución política?, ¿en qué medida esta revolución política continental se convertirá y se consolidará como una revolución social? Es algo que debemos ir viendo paso a paso, medida a medida. ¿Cómo se ha modificado la composición de la propiedad de las riquezas en las sociedades?, ¿cómo se ha modificado la composición de la propiedad de los medios de producción en las sociedades?, ¿qué papel tiene el Estado hoy respecto a antes?

En el avión en que venía hoy con la Embajadora, estábamos revisando los libros de Lenin sobre el capitalismo de Estado. A su modo, la reflexión de Lenin decía que no es capitalismo, porque es el Estado soviético el que controla y permite llegar hasta cierto lugar: voy a permitir algo de capitalismo y luego no lo voy a permitir; (es decir) éste no es necesario para generar un conjunto de actividades económicas y comerciales.

Decía Lenin que el Estado soviético va a permitir que haya economía de mercado, pero no esa economía de mercado desbocada, sino una economía controlada en ámbitos por el Estado soviético y la clave ahí, decía, es el poder soviético que manda sobre el Estado, para impedir que estos ámbitos de existencia de economía de mercado o de capitalismo empresarial se desborden. Eso era lo que estaba leyendo ahí apresuradamente mientras la Embajadora me daba unas notas para que trabajara sobre nuestros temas pendientes de Estado a Estado.

Interesantes estas reflexiones de Lenin sobre el poder, sobre la importancia de quién lo controla, para saber (hasta dónde) estos ámbitos de mercado, de capitalismo empresarial e incluso de presencia de transnacionales, porque Lenin aceptó un régimen de presencia de transnacionales para la explotación del petróleo en su país porque ellos no tenían cómo hacerlo; él decía que eso no es ningún peligro siempre y cuando garanticemos que el poder soviético, que el Estado esté en manos de la clase trabajadora, que controle y vea hasta donde se expanden y hasta donde no se expanden estos regímenes existentes y aun necesarios de economía de mercado.

¿Cómo está el régimen de propiedad?

 Cómo está el régimen de distribución de las riquezas, como está el régimen de la propiedad de la tierra, el régimen de la generación de riquezas? Eso va a ir definiendo la profundidad de nuestra revolución política como revolución social o simplemente sólo como revolución política: transformación del Estado pero preservación del orden socioeconómico o, al contrario, a partir de una revolución política su prolongación como revolución social.

En el caso de Bolivia que es lo que yo puedo comentar, los movimientos sociales han planteado recientemente al presidente Evo Morales una mirada muy clara de nuestro Gobierno de movimientos sociales que necesitamos consolidar. Ya tenemos, decían los compañeros: los indígenas eran los que traían el agua, los que limpiaban los pisos, ahora los indígenas gobiernan, son ministros, cancilleres, presidentes, parlamentarios (aplausos); es una modificación radical de la composición de clases y de la composición de nación, de la estructura estatal, una revolución no solamente política, sino descolonizadora de gran envergadura.

De los 130 diputados, parlamentarios que tiene nuestra Asamblea Legislativa, 87 son de organizaciones sociales, indígenas, campesinas, obreras, barriales; tenemos gobernadores campesinos, gobernadores indígenas; de las 337 municipalidades recientemente electas, por lo menos 270 están bajo control de dirigentes sociales, campesinos, indígenas, obreros (aplausos); es una revolución profunda en la estructura de clases del Estado, en la composición de clase y en la composición nacional cultural del Estado, pero, decían los compañeros, ya hemos dado este paso, decían los compañeros, los dirigentes sociales.

Ahora hay que avanzar al ámbito económico, necesitamos consolidar esto que tenemos en lo político, en lo estatal, en lo económico, decían, y han propuesto un conjunto de leyes. Justamente en esa perspectiva de consolidar el poder económico de los movimientos sociales, el presidente Evo ha pedido, no recientemente, hace unos 8 meses, trabajar en conjunto los ministros sobre como consolidamos el poder económico de los sindicatos, de los gremios, de las comunidades, y el Estado sirve para eso, el poder estatal sirve para eso, el poder estatal es una estructura relacional, sirve para redireccionar los recursos del Estado.

Hace 10 años los recursos del Estado, del gas y del petróleo iban al extranjero, hoy van al pueblo boliviano (aplausos); esa es una decisión de Estado, de Gobierno, esa es la importancia del poder del Estado, que uno pueda usar los presupuestos y los recursos colectivos para orientar hacia una clase o hacia otra clase social, eso depende de quién controla el mando estatal. Es posible a través del mando estatal potenciar una clase social o debilitarla, no es irrelevante el Estado, dejar el Estado en manos de otros, renunciando a la pelea del Estado es amarrarse de manos, de pies, y caer en la actitud contemplativa de que la Revolución será un cataclismo que lo traerá el Espíritu Santo, sin iniciativa humana. Lo que se trata es de rechazar precisamente eso.

El poder del Estado por parte de otra composición de clase social permite reorientar, no sustituye a la sociedad, permite reorientar, crear condiciones más favorables de potenciamiento y reforzamiento de lo popular, de lo campesino frente a las élites, frente a las transnacionales; eso se puede hacer a través del Estado. Hace 10 años, en Bolivia, 2 países extranjeros controlaban el 40% del Producto Interno Bruto de Bolivia. Bolivia estaba hipotecada hace 6 años atrás: el 40 % del gas de extranjeros, el agua de extranjeros, la electricidad de extranjeros, la leche de extranjeros, eso era Bolivia hace 6 años atrás, hoy ya no, todo eso nos pertenece a nosotros y a partir de eso se toman las decisiones (aplausos).

¿Cómo definir esta etapa de luchas y transformación del Estado y de la economía, de la cultura y de la sociedad?

Revolución en la estructura del Estado, revolución política, social en proceso. Es un debate también muy interesante si es socialismo o es transición al socialismo. Son  importantes las palabras porque las palabras evocan las memorias de viejos debates, de viejas luchas, de clases trabajadoras que lucharon, avanzaron, que conquistaron, que trabajaron, porque es la lucha de nuestros pueblos, de los pueblos del mundo, ese es nuestro patrimonio y tenemos que cargarlo nosotros, llevarlo, heredarlo. Decía un gran científico somos enanos sentados en un gran módulo de gigantes y por eso podemos ver más que ellos, no por nuestra altura sino porque estamos encima de hombros más grandes que nosotros y tenemos que recoger el viejo debate, recoger el clásico, recoger las viejas experiencias no para imitarlas sino para montarnos en sus hombros, en sus debilidades, en sus virtudes para mirar más lejos esta revolución, más allá que esos intelectuales.

Tenemos que heredar sin ningún tipo de vergüenza, toda, toda, toda la experiencia del movimiento socialista, revolucionario, comunista y de izquierda del mundo de los últimos 100 años; nos corresponde a nosotros cargar en nuestras espaldas e ir más allá que ellos y hablar mejor que ellos, pero es gracias a las luchas de ellos. A nuestro modo nosotros estamos haciendo eso y debatiendo lo que dijo (Antonio) Gramsci, (Vladimir I.) Lenin, (Karl) Marx, lo que dijo (Louis Pierre) Althusser, lo que dijeron los latinoamericanos. En muchas partes están debatiendo cómo salen del neoliberalismo, aquí estamos más allá y lo podemos ver más lejos.

¿Cómo denominar este proceso, cómo le colocamos nombre, etiqueta? Ha habido cambios, una revolución política, y hay un proceso de revolución social, ¿qué nombre tiene eso?, ¿transferir socialismo, o socialismo mismo?, ¿qué es? Ese es un excelente debate; yo me permito retomar mi punto de vista leninista, a mi modo, sobre este tema.

Inicialmente, en la revolución los bolcheviques toman el poder, los bolcheviques toman decisiones, lo que llamaron un comunismo de guerra, había que controlar el precio del mercado, del comercio exterior, de las empresas, tomar decisiones muy audaces y 2 años después tuvieron que cambiar, y Lenin decía no podemos construir una sociedad por voluntad, solamente en base a voluntad y escribió unos artículos. Bueno, en nuestro país atrasado tenemos economía agraria tradicional, tenemos economía pequeña productora campesina, tenemos capitalismo, está así la diversidad, tenemos pedazos de experiencias soviéticas, es lo que hay que decir.

Pese a los esfuerzos, pese a las ideas de que todo desapareció y ésta es la realidad del sistema, reflexiona Lenin sobre este tema y saca algo que consideramos como una conclusión útil para nuestro debate latinoamericano: él decía que entre el capitalismo y una sociedad no capitalista hay un periodo de transición largo, que se caracteriza porque hay pedazos de capitalismo que persisten, que están presentes en el Estado, en la administración, en la burocracia, en el mercado, en el precio, en el salario, en el comercio, en la propiedad y hay pedazos de otros regímenes económicos de otro tipo, de otro tipo de sociedad que como lunares comienzan a funcionar.

Este periodo de transición es una guerra, una lucha a muerte intestina entre estos pedazos de la nueva sociedad que son como lunares que quieren expandirse y los pedazos de la vieja sociedad que se resisten a irse, que buscan retomar el control y expandirse. Entre ese periodo y las sociedades no capitalistas a las que llamaba comunismo, está el socialismo. Es decir, para Lenin no era aún el socialismo un nuevo modo de producción. El nuevo modo de producción sería el comunismo, o el comunitarismo como ustedes quieran llamarlo, universal, de carácter planetario; pero entre esto y la nueva sociedad como quieran llamarla, hay un periodo de transición. A este periodo de transición, en su último texto, Lenin lo llamaba el socialismo: no es un nuevo modo de producción, no es una sociedad distinta a la capitalista, el socialismo sería retazos de capitalismo peleando con los retazos de comunismo, peleando en una pelea interminable, sin fin, complicadísima, de avances, de retrocesos, de idas y de venidas, de ataques, de contraataques expansivos.

En ese sentido, el concepto para definir el actual proceso revolucionario, como sentido, me gusta en ese sentido leninista porque define esta pelea, porque todavía vemos mercados, vemos empresas privadas y vamos a seguir viendo seguramente, y no hay que escandalizarse de ello, y veremos economía de mercado y acumulación de mercado. Sí, hay eso, hay eso y seguirá habiendo durante décadas, pero también hay poder, poder político revolucionario, que regula, que reduce. Hay lunares, pequeñas experiencias que intentan expandirse de otro régimen económico que ya no se basa en el valor económico, que no se basa en la ganancia, sino que se basa en el uso, en el servicio, en el valor de uso, usando las categorías de Marx.

¿Dónde habría valor de uso enfrentado a valor de cambio, de la ganancia?

Cuando el Estado subvenciona la agricultura, por ejemplo; allí no hay ganancia, la lógica de la ganancia y la acumulación, sino hay lógica del uso de la satisfacción de las necesidades.

Si en los servicios básicos, llámese agua, electricidad o telefonía, el Estado interviene regulando los precios, subvencionando los precios y limitado las ganancias, la lógica de la ganancia comienza a ser combatida por la lógica del valor del uso enfrentado al valor de cambio, es decir estamos construyendo en ese pequeño detalle desde el Estado las raíces de una nueva organización económica de la sociedad.

Si la educación es gratuita, si el Estado fomenta y le arranca a la inversión política privada, el control de la educación y permite y garantiza que la educación primaria, secundaria y universitaria el Estado la paga, y pelea contra quienes dicen que la educación es una mercancía, a la que aceden los que tienen dinero, está construyendo ese espacio nuevo de socialidad y de valor de uso por encima del valor de cambio, de la ganancia, de acumulación capitalista.

Si el Estado fomenta y apoya una empresa de trabajadores que toman el control de esa empresa y con un crédito del Estado llevan adelante su iniciativa, y la ganancia de esa empresa la distribuyen entre los propios trabajadores, estamos ante ese destello, esa apertura, ese lunarcito expansivo de una nueva economía, de una nueva socialidad.

El socialismo sería este periodo de transición, de pelea intestina permanente entre las estructuras económicas capitalistas de mercado y las nuevas estructuras emergentes de uso, de comunidad, de comunitarismo, de sociedad, desde el Estado, desde la sociedad civil, avanzando, retrocediendo. ¿Cuánto durará ese proceso de transición entre dos modos de producir, entre dos modos de civilización universal? Puede durar siglos, no hay una fecha definida, no lo define un decreto, no lo define la teoría, lo define la vida práctica, la lucha práctica.

Pero en América Latina sin mucho aspaviento y a veces haciéndolo más que diciéndolo, en varios de nuestros países se ha abierto este periodo y / o se está por entrar a este periodo de transición en que se intenta superar al capitalismo. Hay atisbos de la nueva sociedad, pequeños destellos organizativos, fundamental desde el Estado. Lo ideal es que esos destellos que salen desde el Estado sean luego o sean fundamentalmente sociales, porque solamente cuando la sociedad en su conjunto asuma la economía en conjunto, cuando la sociedad en su conjunto no requiera del Estado como máquina para construir el sentido de horizontalidad, en ese momento, dentro de 100, 200, 300 años podemos decir que hemos llegado a una sociedad Post capitalista Universal. Mientras tanto es lucha, mientras tanto es ida y venida.

Pero entrando en ese periodo de transición, las tareas, una vez controlado el poder político, las tareas, las contradicciones, los poderes son de otro tipo. A este poder revolucionario seguirá la pelea y la lucha contra el poder conservador que intentará de una u otra manera recuperar el poder perdido, esa pelea no termina nunca. Hemos derrotado en una elección, los derrotaremos en otra elección, pero siempre habrá un poder conservador financiado por las fuerzas reaccionarias del mundo que intentará luchar contra el poder revolucionario, y esas hay que enfrentarlas mediante métodos democráticos y mediante métodos revolucionarios, y eso está clarísimo (aplausos).

Pero al interior del proceso de la transición surgen nuevas contradicciones que un librito rojo que escribí y al que hago propaganda, a este librito rojo le he llamado Tensiones creativas, que no las habíamos hallado antes, que no las habíamos encontrado ni en Lenin, ni en Marx, ni en Mao, no las habíamos encontrado pero que aparecen en nuestro proceso revolucionario en Bolivia, pero creo que también aparecen, a su modo, con sus propias características aquí en Venezuela.

Son cuatro contradicciones

Que quiero mencionar para cerrar esta intervención. La contradicción entre el Estado como monopolio y la sociedad y el movimiento social, como democratización del poder: primera contradicción creativa.

Segunda contradicción, lo voy a explicar luego una por una. Entre apego al núcleo duro de la revolución, de las clases sociales populares movilizadas, y la necesidad de irradiarse hacia otras clases sociales para construir lo que dice el título: hegemonía, es decir liderazgo intelectual y moral, liderazgo en las ideas fuerza, liderazgo en la percepciones morales de las personas de estas clases sociales dirigentes, que se expanden a lo popular, a las clases medias e incluso a las clases empresariales altas. Segunda contradicción: núcleo duro o expansión hegemónica, núcleo duro o expansión o irradiación.

Tercera contradicción, de este período de transición: universalidad, lucha por intereses comunes de todos, y lucha por los intereses gremiales y locales de unos cuantos. La sociedad tiende a veces, pelea por lo universal; a veces pelea por lo exclusivo, por lo gremial. ¿Cómo se atienden esas contradicciones? ¿Cómo se resuelven esas contradicciones al interior del pueblo, usando a Mao, al seno del pueblo? No es contradicción con la oligarquía, es contradicción con tus cumpas, con un barrio, con unos hermanos campesinos, con unos obreros que te paralizan la ciudad, que te bloquean la carretera porque te están reclamando algo particular en detrimento de lo universal y de lo general para todos. Tercera contradicción de este proceso, contradicción interna creativa, que la pone en movimiento, no que la obstaculiza, que es parte de lo nuevo, de la construcción de lo nuevo.

La cuarta contradicción: expansión de la economía para satisfacer necesidades, hidroeléctricas, carreteras, termoeléctricas, refinerías, o / y defensa de la madre tierra, preservación del medio ambiente. Hay que meterle con todo para generar más riquezas, porque hay que generar más riquezas para mejorar el salario de los profesores, para construir más hospitales; pero hay otros que dicen: Me estás destruyendo la naturaleza, me estás afectado el medio ambiente, detén esa carretera, detén ese pozo, detén esa hidroeléctrica porque me estás afectando la madre tierra. ¿Cuál de los dos, lo uno o lo otro?
Son cuatro contradicciones, ya del proceso de transición, si ustedes quieren de la construcción del socialismo, como transición.

La primera contradicción

Un Gobierno revolucionario es en su conjunto resultado de la emergencia de lo popular en el Estado, de una avanzada, de una invasión social sobre el Estado anteriormente controlado por unas cuantas familias privilegiadas. Es lo que ha pasado en el continente. A ese tipo de Estado de unos pocos (Antonio) Gramsci lo llamaba, no, no era Gramsci, era otro sociólogo boliviano: Estado aparente. Un Estado aparente porque parecía ser de todos, pero aparecía de unos cuantos, de unas cuantas familias y de unas cuantas regiones; mientras había otras regiones y otras clases sociales marginadas, identidades indígenas marginadas: Estado aparente.

Lo que ha pasado en América Latina es la invasión, la emergencia desde abajo, desde lo popular, desde lo plebeyo, desde lo indígena, desde lo campesino, desde lo barrial, que rebasa, toma y transforma la estructura del Estado: democratización de lo político, democratización de lo social, democratización de las decisiones. Muy bien. Pero Estado es Estado, Estado es monopolio, Estado es concentración de decisiones. El Estado por definición es una concentración de decisiones, y la movilización, la participación y los movimientos sociales, es por definición democratización de lo social.

Esa es una contradicción, ¿concentro decisiones o democratizo decisiones? Si concentro excesivamente decisiones, el Estado se separa de la sociedad, vuelve a constituirse una nueva élite del poder, riesgo de la revolución. Pero si democratizo todas las decisiones me paralizo, ya no hay gestión, y al mes siguiente o a los 6 meses vendrán a cobrarme cuentas los del barrio, los de la comunidad, los de la fábrica, porque al fin y al cabo los compañeros lo que quieren es que les construyamos su centro hospitalario, le construyamos su carretera, le coloquemos su escuela, le habilitemos el centro laboral, eso también lo quieren los compañeros y me van a cobrar cuentas en las elecciones si no hemos hecho eso. Eso yo no lo veía cuando era profesor, compañero Enrique Dussel; cuando estoy en el Gobierno me doy cuenta de eso, no se puede ver desde afuera a veces (aplausos). Uno cabalga esa contradicción, como revolucionario sabe que esas decisiones tiene que socializarlas, se juega la vida en la participación de la sociedad; pero si caemos en el ultra democratismo, te paralizas como Estado, te paralizas como Gobierno y cuando te preguntas qué cosa he hecho: nada, porque me paralicé como gobierno.

¿Cómo encontrar el justo equilibrio? Para esta contradicción al interior de los procesos revolucionarios, no hay solución, es cabalgar los dos, es cabalgar que tienes que democratizar decisiones, pero también tienes que tomar decisiones, para eso eres gobierno, para eso eres ejecutivo; consultas y decides, consultas y decides, pero tienes que decidir, hay que ejecutar. Estos cinco años o diez años de revolución en América Latina han permanecido porque ha habido gobiernos que han ido transformando, tomando decisiones en el orden social, en el orden político, en el orden económico de la sociedad. Para nacionalizar hay que tomar decisiones, para construir un hospital hay que tomar decisiones, para levantar una petroquímica hay que tomar decisiones, y si no las construyes la gente te va a cobrar por tu falta de tomar decisiones; pero a la vez no puedes perder de vista que tienes que consultar a las personas, tienes que hacer participar a las personas, por lo tanto contradicción (aplausos).

¿Cuál es la salida a esa contradicción? No hay salida, hay que vivir la contradicción y hay que vivir con la contradicción por 500 años, a cada momento, equilibrando, consultando, decidiendo, consultando, riesgo de caer a un lado del precipicio, riesgo de caer al otro lado del precipicio, hay que mantener el equilibrio, en una delgadísima línea de participación y de ejecución, de ejecución y participación. Primera contradicción creativa de la revolución.

Segunda contradicción creativa

El núcleo duro de tu fuerza, lo popular; en el caso de Bolivia, lo Indígena es el núcleo duro. El baluarte, la revolución, la vanguardia del proceso revolucionario es tu núcleo duro, pero la sociedad es más que el núcleo duro, y este núcleo duro ha de consolidarse en su proyecto de Estado y de sociedad si es capaz de expandirse, de incorporar al resto de las clases sociales. Este núcleo duro va ser capaz de consolidar el proceso Boliviano, si es capaz de liderizar a otras clases sociales diferentes a ella.

Hegemonía es eso, hegemonía es liderazgo intelectual y moral, y ¿qué es liderazgo intelectual y moral? Es liderizar el sentido común de las personas, el sentido de lo justo, de lo valedero, de lo que vendrá a futuro, del orden de las cosas, del sentido de la sociedad, de cómo está organizado el país y hacia dónde debe ir. Eso tiene que liderizar el sector indígena campesino.

Y liderazgo moral es haber trabajado en las percepciones profundas, éticas de las personas. De lo justo, de lo injusto, de lo válido, de lo inválido, haber trabajado el orden moral de las personas y de la sociedad (aplausos).

En el fondo eso es hegemonía, y una clase social o un bloque social revolucionario es hegemónico porque tiene la capacidad de expandirse, intelectualmente, moralmente hacia otras clases sociales distintas de ellas. Pero si te abres demasiado hay el riesgo de que haya demasiadas concesiones, demasiadas flexibilizaciones que hagan que tu núcleo duro dude de que sigue conduciendo el proceso. ¿Hasta dónde te expandes? ¿Hasta dónde te contraes?

No hay salida, no hay una respuesta, no la encuentro compañero profesor, no la encuentro y creo que la opción es cabalgar esa contradicción: consolidar el núcleo duro y radiarse, pero tampoco radiarse demasiado porque al final tu núcleo duro te abandona y cuando haya problemas, ¿quién va a dar la cara por vos? No van a dar la cara las clases sociales altas ni las medias, va a dar la cara tu núcleo duro, pero si tu núcleo duro duda de vos ya no te va a defender; ese es el problema de la construcción hegemónica, porque en la hegemonía uno tiene que ceder, uno tiene que incorporar.

Esa es la idea de la política: tiene que ensamblar los intereses de los otros, modificarlos y ensamblarlos, peor si ensamblas demasiado y lo tuyo lo abres demasiado, y al final no tienes ni base, ni tienes liderazgo, te vas a caer, es el riesgo de ser demasiado flexibles. Pero si me encierro en mi núcleo duro, no tengo liderazgo, sigo siendo una minoría, sigo siendo débil. Es complicado. La construcción de hegemonía es un tema sobre el cual no hay una fórmula precisa, es una construcción diaria, es un arte de conquista, de seducción, no hay una norma; de hecho la política es la construcción de la hegemonía por definición, y en eso no hay normas, no hay un procedimiento. Es la lucha la que va a definir tu núcleo duro, la vanguardia revolucionaria, suficiente para incorporar otras clases, para neutralizar a otras, pero sin debilitar tu núcleo duro.

En esa habilidad política revolucionaria radica la consolidación hegemónica de una revolución y, claro, mientras no logra eso siempre corre el riesgo de un retroceso, siempre habrá el riesgo del regreso de los conservadores, de la restauración conservadora, diríamos, siempre va estar en riesgo una revolución.

Por eso Lenin decía que una revolución verdadera es grande en la medida en que engendra una contrarrevolución tan grande como la propia revolución. Es otra contradicción en vivo que hay que trabajarla cotidianamente.

La tercera contradicción creativa

De un proceso revolucionario está en lo general que representa todo y lo particular de unos cuantos. Ha habido revoluciones porque las sociedades, las amas de casa, los jóvenes, los profesionales, se han cansado con lo que había, han reconocido que había que cambiar a la sociedad en su conjunto, porque lo que había era intolerable, es decir, asumieron una percepción universalista de su vida, se vieron en el ámbito general del universo.

Pero pasado el flujo revolucionario vienen los reflujos, como en Bolivia. Hubo una demanda por una asamblea constituyente, una demanda para todos. Demandaron nacionalizar hidrocarburos, beneficio para todos; es el momento del ascenso revolucionario. Demandaron gobierno indígena, beneficio para todos; descolonización del país. Pero luego vienen los reflujos, la revolución es un hecho por oleadas, no es un tema permanente de movilización y ascenso social, se da y se baja, se da y se baja; es la idea de la revolución que tenía Marx y en la práctica demostró que tenía razón, las revoluciones son por flujos y reflujos, en un periodo largo.

Pero en los momentos de reflujos, ¿qué pasa? Que las sociedades se despliegan en lo corporativo, es lo que nos pasó a nosotros. El año pasado una marcha de compañeros nuestros, nuestros hermanos de tierras bajas; ustedes saben que el movimiento indígena de Bolivia tiene presencia en tierras altas, donde tienen presencia casi 6 millones de indígenas, y en las tierras bajas, donde viven alrededor de 200 mil indígenas. La suma de esos 6 millones de indígenas en la parte alta y de los 200 mil de la parte baja da el total de la población indígena de nuestro país, que son la mayoría.

Pues bien, nuestros hermanos indígenas de tierras bajas (200 mil) marcharon reclamando que las tierras fiscales, las tierras del Estado que hemos expropiado a terratenientes, pasen a manos de solamente los pueblos indígenas de tierras bajas, y que ya no se entregue tierras a los pueblos indígenas de tierras altas que son 6 millones y que tienen menos tierras, porque viven en el altiplano y ahí las propiedades son de una hectárea, media hectárea, y en tierras bajas una extensión para la gente es de cien hectáreas, doscientas hectáreas.

¿Qué hace un gobierno?

Son tus cumpas, son tus hermanos de lucha, has caminado con ellos, has luchado con ellos, pero ellos te dicen: quiero que lo que es de todos solamente sea para mí, es decir, el repliegue corporativo, individualista de la demanda. Los procesos de transición tienen ese tipo de contradicciones, no hay que asustarse frente a ellos. Hay que encontrar la vía democrática, la vía persuasiva, la vía del intercambio mutuo para resolver ese tipo de contradicciones que afectan los procesos revolucionarios y saber que en el mundo popular habrá momentos de lucha generosa y momentos de repliegues particulares, repliegue focalista y luego un momento de universalismo, y luego momentos de repliegue, hay que aceptar que así es la vida, que así es el sector social, que así son los flujos y reflujos de la movilización social.

Cuarta contradicción creativa.

Igualmente, un proceso revolucionario en lo político tiene que tratar de traducirse rápidamente en resultados de carácter económico, distribución de la riqueza, distribución de la propiedad, generación de más riquezas. Generación de riqueza, distribución.

Después de tantos años de pobreza hay un despertar colectivo general, de distribución de riquezas, de satisfacción de necesidades básicas y para satisfacerlas necesitas recursos, necesitas dinero, y es en base al trabajo, a la producción que sale ese dinero. Pero quieres lanzarte a hacer esas cosas y vienen unos compañeros y te dicen, mire compañero, esta represa que tú quieres construir para dar luz al país me va a afectar este bosque, vas a tener que inundar esta área y vas a afectar a la madre tierra y no quiero que lo hagas.

También tiene razón el compañero, también tiene razón, es un tema que no habíamos tratado desde el marxismo, la preservación del medio ambiente; quizás de los pocos que trabajaron fue Enrique, yo me acuerdo de él, en los años ochenta. Por lo general los marxistas no veíamos éste tema y a través de Enrique yo recuerdo la teoría de Marx de humanizar la naturaleza y naturalizar al ser humano, pero ya en gobierno es complicado, necesitas tu represa para dar luz y los compañeros te dicen, no hagas la represa porque me vas a afectar la naturaleza.

¿Qué haces?, ¿qué haces como gobernante? Complicado. Si no haces la represa no vas a tener luz, y con seguridad que te van a romper la columna vertebral a los dos años porque no hay luz, y el pueblo mismo te va a cobrar las cuentas junto con la clase media en las elecciones; pero si haces la represa has afectado el bosque necesario para la reproducción del medio ambiente y para ti como ser humano. ¿Cómo te mueves en esa contradicción?

No hay una salida, es vivir la contradicción, es llevar adelante proyectos de inversión productiva que no afecten la estructura del medio ambiente, que no la aniquilen, que no la depreden, pero la tienes que afectar porque hasta respirar afecta la naturaleza, tienes que afectarla de alguna manera para satisfacer necesidades básicas, pero a la vez tienes que incluirla en tu preocupación diaria, en tu planificación de ejecución de inversión los derechos de la madre tierra.

No en el sentido de los ambientalistas que tienen su celular Blackberry, que viajan en avión, que tienen luz, que tienen agua, que se bañan con agua caliente, que no les falta nada y reclaman por la madre tierra, porque no les falta nada y reciben el financiamiento de alguna organización extranjera. No están peleando por la madre tierra, están peleando por la idea que tienen los extranjeros, de que como ellos han acabado los bosques nos toca a nosotros ser los guardabosque de los depredadores del Norte; eso tampoco tiene que ser así.

Tiene que haber un comportamiento ético, pero al ojo del movimiento indígena se da esta tensión: compañeros que te reclaman ejecución, obras, repartición de recursos y compañeros que te dicen no me toques la madre naturaleza; es una contradicción interna, creativa que un gobierno revolucionario no puede eludir, no puede mantenerse al margen, tiene que recoger las dos vertientes. De hecho, el socialismo en el siglo XXI tiene un rostro ambientalista, tiene un rostro de protección de la madre tierra, pero también de necesidades básicas (aplausos).

Contradicciones creativas al interior de los procesos revolucionarios. He mencionado estas cuatro, seguramente habrá muchas más: monopolio, democratización; núcleo duro, expansión y radiación hegemónica; interés general, interés particular; desarrollo que satisfaga necesidades básicas, preservación de la naturaleza; cuatro contradicciones del proceso revolucionario, las estamos viviendo hoy, las seguiremos viviendo y emergerán otras en el futuro. No importa, es así la vida, son así los procesos revolucionarios,

Decía Marx

Los procesos revolucionarios avanzan, retroceden, se caen, vuelven a levantarse, vuelven a caminar, vuelven a caer, hasta que en algún momento se podrán consolidar; estamos en esos momentos de avanzar, de retroceder, de caer, de levantarse, no hay una ruta especial.

Los clásicos no nos han dado una fórmula que eluda, al contrario, nos han dado la fórmula de entender que toda revolución verdadera engendra contradicciones, es lucha permanente, es lucha continua, por eso es que los revolucionarios tenemos que asumir que así es la vida, que así son las revoluciones y gracias a Dios que son así, lucha, lucha y lucha hasta que nos muramos. Muchísimas gracias.



Edición: Miguel Angel Herrera Zgaib, director, Grupo Presidencialismo y participación. UNIJUS/COLCIENCIAS.  Julio 31 de 2013. Bogotá, Colombia.


Subrayados: Justo Soto. Profesor investigador, U. Bolivariana, San Cristóbal (Ven).
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21 de julio de 2013

MARIO LASERNA
  • UN HUMANISTA CONSERVADOR EX RECTOR DE LA NACIONAL
    "Buen conservador es el que renuncia al dogmatismo." Mario Laserna.

    Miguel Angel Herrera Zgaib.
    Ex rector de U. Libre, profesor asociado, C.Política, Unal.

    A los 89 años falleció Mario Laserna Pinzón, nacido francés el 21 de agosto de 1923, quien creyó en la tolerancia lockeana, y, sobre todo, en la urgencia de darle cuerpo y pensamiento a una burguesía ilustrada, después de la experiencia republicana de la generación del centenario, y el bestial trauma de la violencia. 

    Él mismo fue un epígono de "los nuevos", entre quienes prefirió la mentoría política de Alberto Lleras Camargo, cofundador del proyecto politécnico singular que fue en sus inicios la Universidad de los Andes. Por temperamento filosófico su guía fue el ultraconservador aforista Nicolás Gómez Dávila.

    La Universidad Nacional y Mario Laserna

    "(conservador)...no para oponerse a las revoluciones, sino para hacerlas innecesarias." M. Laserna, cofundador de la U. de los Andes.

    El primer presidente del Frente Nacional l nombró a Laserna rector de la Universidad Nacional, a finales de los años 50. Su breve obra es un antecedente inmediato de la reforma Patiño. Esta buscó y a la postre implantó, con algunas variantes, el modelo de la Universidad estadounidense.

    Este proyecto intelectual y cultural estuvo en cabeza del equipo del profesor Rudolph Atcon, de la U. de Berkeley, cuando Cuba revolucionaria puso en crisis la hegemonía estadounidense en América Latina.

    Los Andes y la Nacional, aunque no se crea, son así universidades hermanas, desde el tiempo de la modernización de los turbulentos años 60, y Laserna fue un puente en dicha transformación, cuando ejerció la rectoría de la Nacional al inicio de la experiencia política del Frente Nacional. 

    El modelo estadounidense se consolidó en la Nacional entre los años 90 del siglo pasado, y la primera década del veintiuno, después del hiato de resistencia que se libró a lo largo de los años 70, y que cerró la rectoría de Luis Carlos Pérez. La consolidación de este proyecto, del que Laserna fue pionero, ocurrió a la postre con el concurso de rectores de izquierda, liberales y neocon. 

    Este proyecto modernizador se degeneró hasta llegar al remedo de universidad de perfiles neoliberales que el colega Carlos Medina retrata hoy bajo el nombre " Monster University". Frente a esta degeneración se ha levantado un poderoso movimiento estudiantil, que ha tenido su principal dirección política en la Mane, pero que sigue careciendo de perfiles culturales, intelectuales y científicos superiores al modelo estadounidense que ha conquistado la hegemonía durante la globalización capitalista, y al que es necesario derrotar.

    El legado de Laserna

    La personalidad intelectual de Laserna combinó los perfiles del matemático, el físico y el filósofo político, forjados en la U. de Columbia y Princeton, y en la U. Libre de Berlín, donde se combinaban Kant Y Marx.

    Para 1963, el año de su graduación como doctor, la Freie Universität era cuna de la rebelión estudiantil con la fulgurante presencia de Rudi Dutschke, en abierta rebeldía contra el SPD, y el milagro alemán del canciller Adenauer.

    En materia política, Laserna es autor de un opúsculo que definió su talante conservador, "El estado fuerte", publicado en una de las colecciones de Tercer Mundo. En cierto modo, esta pieza era un contrapunto con la primera etapa del MRL de Alfonso López Michelsen.

    Con él, Mario Laserna compartió la experiencia del Frente Nacional, y el ser antes alumnos ocasionales de la facultad de jurisprudencia del Rosario. Ambos empezaron derecho, Laserna sin concluirlo, y López, sí, pero en Chile.

    Laserna, a pesar de ser cofundador de los Andes, nunca se dejó tentar por la idea de ser rector en propiedad, lo fue en tres veces, en ejercicio de una suerte de "magistratura extraordinaria", dictaduras para conjurar crisis político-administrativas e ideológicas, donde mostró su talante reaccionario.

    Tampoco cayó Laserna en la tentación, que se sepa, de hacer de la Educación Superior, una forma camuflada de acumular fortuna personal, familiar o corporativa, un examen que casi ninguna universidad colombiana supera, tanto la especie de las privadas y públicas, laicas y religiosas. 

    Los Andes son propiedad de una fundación, y el manejo de sus activos, ha logrado paliar en parte la crisis de 2008, acudiendo al patrón Estado, y sacando ventaja de la especulación y expolio inmobiliario que se ha desarrollado en el centro de Bogotá. Pero, esta es harina de otro costal, que amerita un tratamiento especial.

    Por último, Laserna fue capaz de encarar la reforma del proyecto antidemocrático del Frente Nacional, haciendo parte de las listas de una tercera fuerza, de oposición, la Alianza Democrática/M-19. Fue elegido senador, y obtuvo con ellos la segunda votación, y el triunfo electoral más importante conseguido por la izquierda legal. 

    Del otro lado, se alinearon un conservador doctrinal, Álvaro Gómez, y un burgués liberal confeso, Alfonso López Michelsen, padre putativo de las microempresas electorales que prolongaron hasta hoy la agonía del difunto Frente Nacional. 

    Laserna quiso en su propia vida intelectual y política emular con la sentencia del conde Lampedusa, "que todo cambie, para que todo siga igual". A fe que lo logró, y sobrevivió a sus dos coequiperos. Queda, entonces, pendiente, una verdadera reforma intelectual y moral, y una universidad que honre el legado de Córdoba, antes que cumpla 100 años
    .
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UN DOCUMENTO IMPRESCINDIBLE

Un colega de la revista BRECHA nos remite un escrito del que extraemos la carta de Edward Snowden, todavía bloqueado en Rusia, luego que denunciara el espionaje cibernético que conoció, cuando fuera agente activo de la CIA. Es la que sigue una traducción libre del inglés. N d la R.

La Carta que Edward Snowden sobre el ciberespionaje:

Hola. Me llamo Ed Snowden. Hace poco más de un mes tenía familia, un hogar en el paraíso y vivía con gran comodidad. También tenía la capacidad de buscar, capturar y leer las comunicaciones de ustedes sin necesidad de orden judicial alguna. Las comunicaciones de cualquier persona, en cualquier momento. Es decir, el poder de cambiar el destino de las personas.

Es también una grave violación a la ley. La Cuarta y Quinta Enmiendas a la Constitución de mi país, el artículo 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y numerosos estatutos y tratados prohíben tales sistemas invasivos de vigilancia en masa. 

Aunque la Constitución de Estados Unidos marca como ilegales tales actos, mi gobierno afirma que veredictos judiciales secretos, que el mundo no tiene permitido ver, legalizan de alguna manera un acto ilícito. Esos fallos simplemente corrompen la noción más elemental de justicia: que los actos deben estar sujetos a escrutinio. Lo inmoral no puede volverse moral mediante el uso de una ley secreta.

Creo en el principio declarado en Nuremberg en 1945: Los individuos tienen deberes internacionales que trascienden las obligaciones nacionales de obediencia. Por lo tanto, los ciudadanos individuales tienen el deber de violar las leyes nacionales para prevenir que ocurran crímenes contra la paz y la humanidad.

Por consiguiente, hice lo que creí correcto y emprendí una campaña para corregir esos ilícitos. No busqué enriquecerme. No busqué vender secretos de Estados Unidos. No me asocié con ningún gobierno extranjero para garantizar mi seguridad. Lo que hice fue llevar lo que sabía al público, para que algo que nos afecta a todos pudiera ser discutido por todos a la luz del día, y pedí justicia al mundo.
Esa decisión moral de revelar al público un espionaje que nos afecta a todos ha sido costosa, pero fue lo correcto y no me arrepiento de ella.

Desde ese momento el gobierno y los servicios de inteligencia de Estados Unidos han intentado ponerme de ejemplo, de advertencia a otros que pudieran hablar como yo lo he hecho. Me han convertido en un apátrida y un perseguido a causa de mi acto de expresión política. 

El gobierno de Estados Unidos me ha colocado en una lista de personas que no pueden abordar un avión. Exigió al gobierno de Hong Kong que me repatriara dentro del marco de sus leyes, en violación directa al principio de no represión: la Ley de las Naciones. Ha amenazado con sanciones a los países que respalden mis derechos humanos y el sistema de asilo de Naciones Unidas. Incluso ha dado el paso sin precedente de ordenar a sus aliados militares detener en tierra el avión de un presidente latinoamericano, en su búsqueda de un refugiado político. 

Estas peligrosas escaladas representan una amenaza no sólo a la dignidad de América Latina, sino a los derechos fundamentales que comparten todas las personas, todas las naciones, de vivir libres de persecución, y de buscar y gozar de asilo.

Sin embargo, aún a la vista de esta agresión históricamente desproporcionada, naciones de todo el mundo han ofrecido apoyo y asilo. Estas naciones, entre ellas Rusia, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador, tienen mi gratitud y respeto por ser las primeras en oponerse a las violaciones a los derechos humanos perpetradas por los poderosos, más que por los carentes de poder. Al negarse a transigir en sus principios ante la intimidación, se han ganado el respeto del mundo. Es mi intención viajar a cada uno de esos países para expresar en persona mi gratitud a su pueblo y sus líderes.

Hoy anuncio mi aceptación formal de todas las ofertas de apoyo y asilo que me han extendido y todas las demás que se me hagan en el futuro. Con, por ejemplo, la garantía de asilo ofrecida por el presidente Maduro de Venezuela, mi estatus de asilado ya es formal, y ningún Estado tiene fundamento para limitar o interferir con mi derecho a disfrutar de ese asilo. 

Sin embargo, como hemos visto, algunos gobiernos de los estados de Europa occidental y Norteamérica han demostrado disposición a actuar fuera de la ley, y esa conducta persiste hoy. Esta amenaza ilegal me hace imposible viajar a América Latina y disfrutar del asilo que me ha sido concedido allá de conformidad con nuestros derechos compartidos.

Esta intención de estados poderosos de actuar en forma extralegal representa una amenaza para todos nosotros, y no se debe permitir que la lleven a cabo. En consecuencia, solicito la ayuda de ustedes para exigir garantías de salvoconducto a las naciones relevantes para asegurar mi traslado a América Latina, así como solicito asilo en Rusia hasta el tiempo en que esas naciones accedan a cumplir la ley y permitan mi traslado legal. Presentaré hoy mi solicitud a Rusia, y espero que la respuesta sea favorable.

Si tienen alguna pregunta, contestaré lo que pueda.
Gracias.

Publicado originalmente por Reader Supported News (http://readersupportednews.org/opinion2/ 277-75/18387-it-was-the-right-thing-to-do)

Traducción: Jorge Anaya. Edición: Proyecto Ciudad Blanca.
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20 de julio de 2013


PALABRAS  DE  EVO MORALES EN EUROPA, ANTES DEL SECUESTRO QUE AVERGÚENZA A OCCIDENTE.

El maestro Juan Carlos García, coinvestigador del grupo Presidencialismo y participación, quien pronto inicia su doctorado en Historia, en la Universidad Nacional de Colombia, nos envía está selección de la intervención de Evo Morales, que recuerda la personalidad múltiple, indómita, de lo que los conquistadores bárbaros llamaron América. N de la R.

“Aquí pues yo, Evo Morales, he venido a encontrar a los que celebran el encuentro.
 
“Aquí pues yo, descendiente de los que poblaron la América hace 40 mil años, he venido a encontrar a los que la encontraron hace sólo 500 años.
 
“Aquí pues, nos encontramos todos. Sabemos lo que somos, y es bastante.
 
“Nunca tendremos otra cosa.
 
“El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me descubrieron. El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída por Judas, a quien nunca autoricé a venderme.
 
“El hermano leguleyo europeo me explica que toda deuda se paga con intereses aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin pedirles consentimiento.
 
“Yo los voy descubriendo. También yo puedo reclamar pagos y también puedo reclamar intereses. ¡Consta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo y firma sobre firma, que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a San Lucas de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América.
 
“¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque sería pensar que los hermanos cristianos faltaron a su séptimo mandamiento. ¿Expoliación? ¡Guárdeme Tanatzin de figurarme que los europeos, como Caín, matan y niegan la sangre de su hermano!
 
“¿Genocidio? Eso sería dar crédito a los calumniadores, como Bartolomé de las Casas, que califican al encuentro como de destrucción de las Indias, o a ultrosos como Arturo Uslar Pietri, que afirma que el arranque del capitalismo y la actual civilización europea se deben a la inundación de metales preciosos.
 
“¡No! Esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de muchos otros préstamos amigables de América, destinados al desarrollo de Europa. Lo contrario sería presumir la existencia de crímenes de guerra, lo que daría derecho no sólo a exigir la devolución inmediata, sino la indemnización por daños y perjuicios.
 
“Yo, Evo Morales, prefiero pensar en la menos ofensiva de estas hipótesis.
 
“Tan fabulosa exportación de capitales no fueron más que el inicio de un plan Marshalltesuma, para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, creadores del álgebra, la poligamia, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización.
 
“Por eso, al celebrar el Quinto Centenario del Empréstito, podremos preguntarnos: ¿Han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable o por lo menos productivo de los fondos tan generosamente adelantados por el Fondo Indoamericano Internacional? Deploramos decir que no.
 
“En lo estratégico, lo dilapidaron en las batallas de Lepanto, en armadas invencibles, en terceros reichs y otras formas de exterminio mutuo, sin otro destino que terminar ocupados por las tropas gringas de la OTAN, como en Panamá, pero sin canal.
 
“En lo financiero, han sido incapaces, después de una moratoria de 500 años, tanto de cancelar el capital y sus intereses, cuanto de independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta y provee todo el tercer mundo.
 
“Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman según la cual una economía subsidiada jamás puede funcionar y nos obliga a reclamarles, para su propio bien, el pago del capital y los intereses que, tan generosamente hemos demorado todos estos siglos en cobrar.
 
“Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarles a nuestros hermanos europeos las viles y sanguinarias tasas del 20 y hasta el 30 por ciento de interés, que los hermanos europeos le cobran a los pueblos del tercer mundo. Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo del 10 por ciento, acumulado sólo durante los últimos 300 años, con 200 años de gracia.
 
“Sobre esta base, y aplicando la fórmula europea del interés compuesto, informamos a los descubridores que nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 185 mil kilos de oro y 16 millones de plata, ambas cifras elevadas a la potencia de 300.
 
“Es decir, un número para cuya expresión total, serían necesarias más de 300 cifras, y que supera ampliamente el peso total del planeta Tierra.
 
“Muy pesadas son esas moles de oro y plata. ¿Cuánto pesarían, calculadas en sangre?
 
“Aducir que Europa, en medio milenio, no ha podido generar riquezas suficientes para cancelar ese módico interés, sería tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracionalidad de los supuestos del capitalismo.
 
“Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los indoamericanos.
 
“Pero sí exigimos la firma de una Carta de Intención que discipline a los pueblos deudores del Viejo Continente, y que los obligue a cumplir su compromiso mediante una pronta privatización o reconversión de Europa, que les permita entregárnosla entera, como primer pago de la deuda histórica”.
 
Evo Morales
 

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17 de julio de 2013

BUEN TIEMPO PARA REPENSAR A MARX
PRIMERA PARTE

Miguel Angel Herrera Zgaib.
Profesor Asociado, C. Política, Unal
Director Grupo PyP

                                                 El grupo TEOPOCO, que dirige el colega investigador Leopoldo Múnera ha presentado un conjunto de ensayos en el libro 30 de la Colección Gerardo Molina, de UNIJUS, de la Facultad de Derecho. El nombre escogido es "Repensar a Marx hoy". Un nombre que hace buen contrapunto con la serie de seminarios que se llaman "Marx Vive", en los cuales el mismo grupo ha contribuido y participado.

El prefacio lo escribe Julio Quiñones Páez, y es de noviembre de 2011, y el libro aparece en abril de 2013, un desfase que prueba un problema efectivo en la publicación de los trabajos originales, que tiene que ser resuelto, y entre más pronto mejor. Porque, aunque hay libros, como los de teoría, que se afectan menos, hay otros que pierden actualidad, por razones obvias.

¿Rojo contra negro?

El colega Julio Quiñones en "¿Rojo contra negro otra vez?" habla de Marx como el fundador del materialismo crítico contemporáneo, y recuerda como lo hizo Marx con Hegel, que no es ni puede ser un "perro muerto". De hecho, Alemania, líder de la UE, dio éxito literario a El Capital en el año 2009, cuando se vivió la dura, severa recesión del 2008, de la cual los Estados Unidos de Bernanke y Obama nos están pasando la cuenta, a los que no tuvimos velas en el entierro de la especulación financiera.

El libro está dividido en dos grandes apartados, uno centrado en la teoría, y el segundo en la filosofía política. El propósito es doble, lidiar con el legado de Marx en términos de teoría y filosofía. Es un trabajo adelantado durante los años  2009-2011, según parece. 

La escritura del libro la comparten el autor del prefacio, Oscar Mejía, y la nueva generación formada bajo el estímulo y orientación compartida con Leopoldo Múnera. Ellos son  Edwin Cruz, Nicolás Jaramillo, Andrea Mejía y Diego Paredes, Christian Fajardo, Andrés  Parra y Damián Pachón. Todos autores de un ensayo cada uno.

Los escritores no ocultan sus preferencias. Quiñones refiere las contribuciones de Stirner, Proudhon y Bakunin, que él ordena de otra manera, PSB, y centra el contra-fuerte crítico en el Marx de la Ideología Alemana, La miseria de la filosofía, y hay dos autores contemporáneos con los que la interlocución es explícita, Miguel Abensour, La democracia contra el estado, y Maximilien Rubel, tomando como base el libro, Marx sin mito. 
La conclusión es un triunfo teórico de Marx sobre la trilogía del anarquismo con la que él cruzó armas teóricas y políticas en la coetaneidad del siglo XIX. 
Para Quiñones:

 "el paradigma que suscribe Marx es el conflictual...toda política supone una relación de desigualdad de poder o de dominación/servidumbre -punto este último en el que coincide con PSB, con el propio Hegel y con otros anarquistas como Moses Hess., sin embargo para Marx no es lo mismo la dominación pura y dura que la hegemonía, o si se prefiere, no es lo mismo la autocracia que la democracia..."

La democracia

A propósito de la democracia, el giro marxiano está en su reflexión sobre la Comuna de París (1871), "relación de abajo a arriba, con delegación revocable de mandato en todos los niveles.." Para decir, que no está de acuerdo con el paradigma republicano y consensual que defiende Abensour al equiparar a Marx con Maquiavelo. 

De otra parte, el apoyo crítico es Rubel, quien dice que en Marx hay dos concepciones de partido en tanto aparato, partido obrero, y como "partido proletario", es decir, la clase organizada en sí misma que incorpora al partido instrumento. Tal sería el planteamiento maduro de Marx.

De lo leído en el primer y más extenso artículo, páginas 17-81, más la bibliografía consultada y citada, donde Marx  y los anarquistas dialogan acerca de la política, Quiñones acepta que Marx plantea la extinción del Estado burgués; y  lo que se perfila, en últimas, según él es  un comunismo anarquista.

De otra parte, esto no supone la desaparición de lo político ni la política, y sí el ejercicio del auto-gobierno; y aquí el autor acude a Gramsci para entender el significado de la Comuna, ¿cómo es posible dominación de clase y democracia?
"Es posible si se entiende esa dominación como hegemonía en el sentido gramsciano, es decir, como el establecimiento de un orden político democrático que sea la expresión de una dirección económica y cultural de la clase trabajadora."

Cerremos esta reflexión preliminar con una cita del propio Marx:
"El régimen de la Comuna habría devuelto al organismo social todas las fuerzas que hasta entonces venía absorbiendo el estado parásito, que se nutre a expensas de la sociedad y entorpece su libre movimiento...La sola existencia de la Comuna implicaba un régimen de autonomía local, pero ya no como contrapeso a un poder estatal que ahora era superfluo." (La Guerra civil en Francia, ps. 234-236).

Gramsci y repensar a Marx

De ser el anterior aserto válido, se trata de repensar a Marx desde la perspectiva de Antonio Gramsci. Lo cual no ocurre en el resto de los ensayistas que componen este importante libro.  Oscar considera la reconstrucción del materialismo histórico hecha por Habermas, Fajardo atiende a lo escrito por Arendt, Cruz lee a Marx según el Marx analista maestro de la coyuntura política.

Lo mismo hacen Andrea y Diego, pero poniéndole atención al Marx de la Cuestión Judía, y los Manuscritos, no  El 18 Brumario  y la Lucha de Clases en Francia,  para decir ellos que en Marx,  "El comunismo produce esa "unión" entre individuos, una unión necesaria para toda desfeticihización, para que la praxis, en tanto crítica, se oponga y disuelva toda objetividad posible" (p. 235) 

Ellos cierran con esta definición: "Que la revolución sea una praxis significa que no puede ser concebida como una forma total sino como una energía que anima formas cambiantes y que no se deja objetivar definitivamente en ninguna de ellas."

Para seguir con Gramsci, él fue quien recuperando al disidente Antonio Labriola, refirió el legado de Marx en términos de "Filosofía de la Praxis", es decir, una articulación de teoría y filosofía política. Pero, no es ésta ni la línea, ni el horizonte que guía estos importantísimos ensayos que llegan oportunamente, y con los cuales damos inicio a este diálogo, en procura de un pensamiento de ruptura.


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18 de junio de 2013

El colectivo Tejido de Comunicación nos comparte este reporte desde Kokonuco, donde sesiona la comunidad Nasa. Esperamos que los miles que se reúnen consigan provecho de sus reflexiones, y Colombia de las propuestas que se elaborarán en estas intensas y productivas jornadas. N de la R.

Tejido de Comunicación 
 y de relaciones externas para la verdad y la vida
_________________________________________________________

BOLETÍN INFORMATIVO SEMANAL
Comunicamos para reflexionar, decidir y actuar

NUESTRA PALABRA

INICIÓ EL XIV CONGRESO DEL CRIC: “LA CONCIENCIA ES LO QUE HAY QUE DEFENDER”
Autor: Tejido de Comunicación y Relaciones Externas para la Verdad y Vida

Inició hoy, 17 de junio de 2013, el XIV Congreso del Consejo Regional Indígena del Cauca – CRIC, en Kokonuko, Zona Centro. Alrededor de 5000 participantes se instalaron en el “Territorio del duende”, lugar que no había acogido un congreso, máxima autoridad del CRIC, desde el año 1978, con el V Congreso de la organización regional, donde se planteó el mandato de la educación propia. 
 
La apertura fue en primer lugar espiritual, abriendo el camino, pidiendo permiso a los espíritus, con el ritual de rotación en el cual se saludó al padre Sol, a los puntos Sur, Norte, Occidente, Oriente, hacia el centro.  Los mayores y los niños cantaron y danzaron para la naturaleza, para nuestra Madre Tierra. Todos y todas se arrodillaron para acariciarla y sentir sus energías de dadora de vida.
 
Los himnos cantados por los estudiantes del Centro Educativo se elevaron desde la tarima hacia las verdes montañas del territorio del pueblo Kokonuko. Resguardo que desde el nacimiento del CRIC, dio una lucha fuerte para recuperar las tierras robadas por los terratenientes, para que hoy la mayoría de las fincas estén en manos comunitarias. La comunidad reunida también aplaudió las danzas tradicionales de los niños y de las guardias, saltando al ritmo de la música ancestral.
 
El Gobernador de Kokonuko, Darío Tote, dio la bienvenida a las 11 asociaciones del Consejo Regional Indígena del Cauca. “No hemos venido a aprobar por aprobar” expresó, invitando a la comunidad a reflexionar, pensar sin afán, para poder decidir y construir mandatos desde la base. Llamó a defender de manera firme los lineamentos que se plantearon desde el año 1971, cuando se creó el CRIC. Recordó el camino que llevó a tejer, poco a poco, formas de organización propias para no dejarse engañar por las estrategias de cooptación que vienen desde arriba, con las transferencias, los proyectos, el electoralismo, entre otras.
 
Todas las autoridades tradicionales, en los saludos que dieron a la comunidad desde las diferentes asociaciones, retomaron esas preocupaciones, en particular, la necesidad de participación comunitaria para fortalecer las decisiones colectivas. Invitaron también  a recordar la historia, en particular a “los mayores que lucharon y están olvidados”, y evaluar estos 42 años de lucha del CRIC, así como los 13 Congresos que se han realizado hasta hoy.
 
En este sentido, los ex-combatientes del Quintín Lame y del M-19, de igual forma, saludaron al Congreso y recordaron el papel que jugaron en las luchas, denunciando esa “mano invisible que quiere borrar la Historia que nosotros hicimos”. Saludaron la fuerza del proceso indígena regional e hicieron un llamado a trabajar juntos, todos los movimientos sociales, para “sacar adelante a este país”.
 
Tanto en los saludos de las autoridades como en el análisis de contexto presentado por el Consejero Mayor del CRIC Jesús Chávez, el presidente y el secretario de la ONIC, se destacaron temas claves en la actualidad del proceso, así como temas estructurales que afectan el territorio y la autonomía de los pueblos.
 
El territorio es la casa grande, permite la pervivencia de los pueblos, hace parte del ser indígena y el ser indígena hace parte de éste. El CRIC empezó con solo cinco autoridades, cinco bastones de mando, y ahora contamos con 120 autoridades en el conjunto del departamento. Fueron 42 años de recuperación de los territorios. El territorio creció mucho, sin embargo es necesario seguir recuperando más, para garantizar la autonomía de los pueblos y su soberanía alimentaria. Hay que seguirlo recuperando porque el territorio está en riesgo.
 
“Cambió el enemigo pero sigue el mismo interés” planteó el Consejero Chávez. “Ahora el interés económico del gran Capital nos sigue poniendo en riesgo […] y ese monstruo del capital internacional es más peligroso que los terratenientes” dijo. La imposición del sistema capitalista pasa por la entrada de las multinacionales de extracción minera, por las leyes de despojo como los Tratados de Libre Comercio que se imponen por el terror de la guerra. Tenemos que “hacer frente a las multinacionales de extracción” planteó Chávez, y no podemos confundirnos, empezando nosotros mismos a sacar oro, la sangre de nuestra propia Madre.
 
Por su parte, Juvenal Arriera, secretario general de la ONIC, hizo una amplia lectura de contexto sobre los impactos de las políticas externas y de la crisis del modelo hacia nuestros pueblos. Mencionó que debemos avanzar en el debate sobre el modelo económico, pero que no nos podemos quedar sólo en la retórica. "Colombia está firmando 17 tratados de libre comercio con diversos bloques económicos. Gran parte de América Latina está concesionada al extractivismo. En el contexto actual estamos enfrentando una recolonización".  Pues “la plata no es garantía de nuestra pervivencia”, señaló el Consejo Mayor del CRIC, porque la verdadera riqueza es cultural, es la de la huerta, la del pensamiento.
 
La división del movimiento es otra amenaza al proceso indígena. Y es múltiple. No nos podemos dejar dividir ni por el Gobierno, ni por la guerrilla, ni por la implementación de organizaciones paralelas, hijas de los que quieren acabar con el movimiento, plantearon las autoridades. Tampoco podemos dejarnos confundir por los politiqueros, ONG o personas externas que vienen a asesorar el proceso y que “vienen a jugar con las necesidades de la gente”, dejó claro el Consejero Mayor. Y en el contexto actual, que todos miran como histórico, donde se están realizando los diálogos de Paz entre la Guerrilla y el Gobierno, hay que seguir unidos, desde las bases para construir desde abajo. Así mismo se destacó que mientras se negocia en la Habana, el pueblo es él que está pagando la guerra. 
 
Luis Fernando Arias, presidente de la ONIC, expresó por su lado que "es importante que se firme rápido el cese al fuego que se negocia en La Habana, porque así nos quitamos un peso de encima. Pero como en esas negociaciones no vemos cambios estructurales, las transformaciones sociales que necesitamos los pueblos, las debemos hacer nosotros desde nuestros territorios. ¿Por qué será que los terratenientes no han dicho nada frente a la reforma agraria?. ¿No será que no han tocado sus intereses?”. Eso nos conforta en la búsqueda de una paz desde abajo, que no se puede conseguir sólo con el cese al fuego, sino con la participación de los movimientos sociales, una paz desde los pueblos para los pueblos y no desde arriba, para servir los intereses de los pocos que acumulan las riquezas.
 
Y para eso se expresa que el movimiento indígena debe dialogar y conversar con los otros sectores sociales, pues, como se dijo en las ponencias, el CRIC no se opone a la autonomía de los afrodescendientes con los consejos comunitarios, ni a las reservas campesinas. Pero es necesario hablar esos temas con claridad, desde la comunidad, para poder crear y fortalecer las alianzas entre pueblos, elemento fundamental para seguir de pie en lucha.
 
“La conciencia es lo que hay que defender”. Y para eso hay que revitalizar la participación de las comunidades, necesaria para enfrentarse a esas amenazas, pues si la organización solo tiene cabeza, pero ha perdido sus pies, ya no se puede caminar más, ni la palabra, ni la resistencia. En ese sentido, se planteó la necesidad de hacer claridad en el tema electoral y orientar desde las comunidades, las que deciden, para que ese tema no se vuelva una nueva amenaza para el proceso, dividiéndonos aún más por los mismos intereses de poder que los de arriba.
 
No se alcanzaron a abordar las ponencias para evaluar los diferentes temas trabajados en el CRIC: Tierra y Territorio; Económico-ambiental; Político-Organizativo; Derechos Humanos, Conflicto Armado y Paz; Salud; Educación; Comunicaciones, Propuesta CRIC frente a los ODM y el Auto 004. Se espera iniciar con las respectivas ponencias de estos temas mañana, a primera hora.
 
Mientras tanto, los grupos musicales y de danzas llegaron a sembrar la alegría, antes de presentar el documental “PalabrAndando: caminos del saber para defender la vida”, sobre la comunicación que se plantea desde los pueblos indígenas, y en particular, desde el Foro Nacional de Comunicación Indígena, realizado en noviembre de 2012.  
 
Obviamente, los temas expuestos en estas intervenciones serán debatidos por las comunidades de las once zonas en estos tres días, durante los trabajos en comisiones, para que los mandatos de ese XIV Congreso sean el reflejo de lo que opinó, pensó y decidió la comunidad.

VIDEOCLIP: Encuentro de los Pueblos Indígenas - XIV Congreso del Cric http://www.youtube.com/watch?v=U8swo5oh7rA

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16 de junio de 2013

EN CORTO.

CAPITAL, CIENCIA  Y  CAPITANES DE INDUSTRIA EN ESTADOS UNIDOS

Miguel Angel Herrera Zgaib.
Profesor Asociado, UNal.  Grupo Presidencialismo y participación

La República del Capital y sus Condottieri

                                       El canal History, que tiene ahora una dirección latinoamericana, para producir programas que nos intereses en este subcontinente, viene pasando, y repasa una serie sobre los grandes capitalistas estadounidenses que forjaron el poderío de esta nación a sangre, fuego, y corrupción, para colocarla al  comando, después del desenlace de la gran guerra europea, donde sustituyeron a Inglaterra.

Ayer sábado 15 de junio,  y hoy domingo a partir de las 9 pm., continuarán pasando episodios en buena parte fidedignos de los intrígulis del quehacer, por lo pronto, de John Rockfeller, dueño de la Standard Oil Company, que en Colombia tenía como filial la Tropical Oil, que nacionalizada dio existencia a la Ecopetrol, hoy fraccionada, por voluntad ejecutiva del expresidente Álvaro Uribe.

John D. Rockfeller con el cuasi  monopolio petrolero controlaba los hogares estadounidenses, hasta que aparece la competencia por  los ferrocarriles, y la electricidad. En el primer caso, será Andrew Carnegie, con ancestros en Escocia, quien se apoderará de la producción del acero teniendo a Pittburgh como su fortaleza, y a Frick como el presidente  de la acería.

Pittsburg se convirtió en el estandarte de la represión obrera a cargo del capitalismo, sellada con la masacre de Homestead, donde la agencia privada de detectives Pinkerton reprimió a bala, a algo más de 2000 huelguistas atrincherados contra la sobreexplotación, 16 horas y pésima paga, y casi ninguna norma de seguridad industrial.

Ciencia y capitalismo: una puja electrizante

                                             De otra parte, está la pugna del banquero J. Pierpoint Morgan, heredero de Louis Morgan, fallecido en un accidente en Mónaco, por el moonopolio de la producción eléctrica en Norteamérica, episodio en el que se enfrentaron a muerte dos grandes inventores, Tomás Alva Edison y Nicolás Tesla, el uno quien tenía la patente del sistema de corriente DC, y Tesla, el AC, la modalidad de la corriente alterna, para cubrir grandes extensiones.

La consagración del sistema de corriente alterna, AC,  se obtuvo en la feria mundial de Chicago, cuyo contrato le fue otorgado a Westinghouse, capitalista e industrial asociado con el inventor húngaro Tesla. El recinto de la feria fue iluminado con aquel  sistema. Pero, Morgan, sin escrúpulos, intentó maniobras en la bolsa de Wall Street, donde era un corredor poderosísimo, contra el maltrecho capital de Westinghouse, quien vió como sus acciones caían.

Tesla renunció a las regalías pactadas con él, y pudo ganar provisionalmente la puja a Morgan. La disputa era por la construcción de la gran central hidroeléctrica aprovechando las cataratas del Río Niágara.  Esta le fue otorgada a Westinghouse.

Morgan, de todas maneras, amenazó con un pleito  a Westinghouse, cuyas finanzas seguían en dificultades, y éste entregó la patente del sistema AC  a  J.P. Morgan, quien se convirtió en el monopolista de la electricidad, y el constructor de la para entonces más grande central  hidroeléctrica del mundo.  Colocándose  Estados Unidos de América en la delantera del capitalismo mundial, preparado para el gran conflicto interimperialista.

Sobre este último episodio de la serie que aún no termina quedan abiertos ciertos interrogantes, acerca del porqué de la crisis financiera de Westinghouse, y claro, cómo el capital industrial le cede el paso al comando de la fracción del capital financiero, cuyo estudio hizo famoso al economista Rudolf Hilferding, un economista vivo en los tiempos de la República de Weimar.

Pero de estos asuntos tratamos después del programa de este domingo en History Channel, y de darle una lectura a la historia de los Estados Unidos leída desde abajo, desde la perspectiva de los subalternos, y, en particular, de  la suerte vivida por un tercer partido, el Partido Popular. Para lo cual los invito a leer mi texto "(Neo)populismos, Democracia y Multitudes en Colombia, en el libro "El eterno retorno del populismo en América Latina y el Caribe (2013).

Los invito a visitar: www.plataformaparalapaz.blogspot.com


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Etiquetas: capitalismo salvaje república americana subalternos ciencia Telsa y Edison
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