26 de abril de 2013


CONTRIBUCIONES A UNA HISTORIA DE LA SUBALTERNIDAD EN A. LATINA

Sirio López, investigador, filósofo, y militante con la causa de los de abajo, quien reside en Uruguay nos comparte este texto de autoría de Jorge Zabalza, quien da cuenta de unos de los más extraordinarios dirigentes de la causa de los grupos y clases subalternas en el Cono Sur. Por supuesto, como cualquier escrito tiene la exigencia de ser leído con atención, capacidad crítica, y puesto bajo el tamiz ineludible del presente.

Salió en "VOCES": SUEÑOS HEREJES (En memoria de Raúl Sendic, 28 de abril de 2013) por Jorge Zabalza.
                                                                                                                                                                             En memoria de Raúl Sendic (28-04-2013)    
                                     SUEÑOS HEREJES              

Cuenta  el Flaco Beletti que a fines de los ’50 encontró a Raúl Sendic repartiendo unos pequeños volantes en un acto electoral del Partido Socialista. Estaban escritos a mano e interrogaban  imperativamente a quienes los recibían:  “¿Diga si los trabajadores en la URSS participan en la determinación de su salario?”.
Las contradicciones  que agitaban el experimento soviético no estaban a la vista, por el contrario, las velaban un sinfín de complejidades culturales, políticas y hasta socio-sicológicas. Para explorar mares tan procelosos,  Raúl Sendic utilizó como brújula la forma de fijar el monto de los salarios en la URSS. La anécdota sirve para revelar los caminos que transitaba el pensamiento de Raúl, un estudioso de  los clásicos del marxismo y profundamente comprometido con la emancipación de los asalariados. 

El capitalismo transforma al trabajador en un objeto que se compra en el mercado laboral al menor precio posible. No tiene en cuenta sus necesidades vitales y culturales, lo considera una simple cifra de la ecuación económica, le hace perder la naturaleza humana y lo convierte  en instrumento que sólo sirve para generar ganancias. En el acto de fijar el precio de la fuerza de trabajo alcanza su máxima intensidad la alienación;  hasta el propio individuo forzado a venderse actúa como si se considerara  un objeto. 

De ahí que la preguntita del volante casero no tuviera nada de inocente. Entrañaba una crítica muy seria al Partido Comunista de la URSS y al Estado soviético. Por más que el primero se autodenominara representante de los intereses de la clase obrera y el segundo cubriera todas las necesidades terrenales de la población (alimentación, trabajo, vivienda, educación y salud), los trabajadores no participaban en la determinación de su salario y, en consecuencia, seguían siendo considerados una cosa, una cifra en el plan de producción. .

A pesar de este  hecho innegable, quienes en Uruguay se encargaban de hacer apología, sostenían que en la URSS se había avanzado hasta casi tocar el comunismo con la punta de los dedos. En los ’90 estos feligreses fueron sorprendidos  por el derrumbe de la iglesia y recién entonces, rotos los cordones umbilicales  y para explicarse las causas del desastre, se vieron obligados a pensar por sí mismos. En cambio Raúl Sendic, que jamás se dejó encadenar a dogmas y versos oficiales y que siempre fue capaz de percibir lo esencial con su ojo crítico, ya antes de lo ’60  había comprendido que en la URSS las “armas melladas”  estaban empujando hacia la restauración del capitalismo. 

Raúl percibió que el hecho sustancial consistía en que,  por debajo de las versiones y los números “oficiales”,  los asalariados soviéticos estaban tan lejos de su emancipación como antes de  octubre de 1917, mientras que él entendía que los asalariados eran lo suficientemente adultos como para hacerse cargo de la resolución de sus propios asuntos y determinar por sí mismos el monto de sus propios ingresos en función de sus necesidades y las de la comunidad. Y sabía que ésa era la senda de la emancipación social. Como Ernesto Ché Guevara creía que la revolución era esencialmente un fenómeno de consciencia.

El salario, un motivo para laburar    

En la antigüedad se utilizaron argumentos más que contundentes para persuadir a los esclavos que trabajaran hasta el fin de sus días. En el medioevo los siervos también supieron de la fuerza bruta de los señores.  Debieron sucederse varias revoluciones para descubrir que el mejor negocio  era colocar la gente en condiciones que los forzaran a venderse por un salario. Desde entonces la necesidad de ganarlo para consumir, despierta al trabajador cada mañana y lo impulsa a correr para marcar tarjeta en hora. 
Aún con los asalariados constreñidos a venderse,  los dueños de todo debieron tejer una complicada y gigantesca urdimbre de instituciones destinada a lograr el consentimiento pacífico de los sometidos a trabajo forzado. 
La superestructura ideológica inserta en cada persona el microchip de los valores éticos, morales y culturales  que necesita la reproducción del capital, tal es el sentido último de la democracia burguesa, principal escenario de la tramoya que maquilla la ferocidad del sistema y aliena las consciencias. Sin embargo, dado el carácter social de la producción, los asalariados no pueden ignorar que son una clase sometida a explotación, su consciencia se debate entre gruesas contradicciones pero,  al mismo tiempo que viven en la alienación, saben de las consecuencias reales del  sistema capitalista. Sólo les queda por dar el paso siguiente y descubrir la necesidad de tirar abajo el sistema infame. 

Se supone que en el comunismo habrá desaparecido el dominio opresivo de una clase y que trabajar no se sentirá como la maldición de dios o un sacrificio necesario, fenómeno que plantea el problema fundamental y decisivo de cómo impulsar a trabajar y producir sin estímulos materiales. Sin temor a decir un disparate demasiado grande, cabe pensar que el ritmo de la transición al socialismo, estará pautado por la medida en que los estímulos morales y políticos vayan sustituyendo al salario. Los alienados se irán despojando de sus egoísmos, del afán de lucro y del espíritu de competencia, a la par que incorporarán los valores éticos y morales que motivan a trabajar conscientemente en beneficio de la comunidad. 
 Uno imagina que las mujeres y hombres del comunismo  trabajarán a pura conciencia, que los impulsará la cultura de la revolución social.  La lucha revolucionaria ya era un inicio en ese camino. El espíritu insurrecto de los revolucionarios fue crisol de nuevos valores, de entrega generosa y  desprendimiento total de lo material. Hubo mujeres y hombres que alcanzaron el estadio más elevado de la conciencia social, un proceso maravilloso que en el experimento soviético fue abortado por el surgimiento de la “nueva clase” que parasitó el Estado. Pasaron a vivir del trabajo ajeno como antes hacía la clase propietaria e hicieron  prevalecer sus intereses de casta sobre los del pueblo asalariado.

La epidermis revolucionaria de Raúl Sendic fue alérgica a esa imagen de sociedad adocenada, cuya vida política se reducía a obedecer las “líneas” bajadas desde el vértice partidario.  En todos sus escritos se trasunta la apuesta a la conformación de un sujeto político masivo, integrado por mujeres y hombres erguidos, insurrectos, altamente ideologizados, que han decidido individualmente transitar hacia  el socialismo y no necesitan estímulos materiales ni empujones para aportar generosamente su esfuerzo a la comunidad.  Quizás el tránsito al socialismo haya que verlo como un proceso de transformación del espíritu de cada uno de los constructores de la nueva sociedad, una práctica colectiva que va creando en cada individuo nuevas formas de relacionarse con los demás.

 Mujeres y hombres que asumen su responsabiliad individual frente a la comunidad, se vuelven capaces de conducir por sí mismos el proceso revolucionario y desarrollan al máximo su potencial intelectual, todos trabajadores, poetas y filósofos, todos artistas y científicos, pensadores y creadores al mismo tiempo. Esta visión de la sociedad es una conclusión de la crítica a los resultados de los experimentos revolucionarios del siglo XX, donde se condenó  los asalariados a una infancia  perpetua. 


Un  pueblo acampado
José Batlle y Ordóñez vivió en París los días de la Comuna de 1870 y fue contemporáneo de la insurrección de los soviets en  1917. Esas experiencias de poder popular y revolucionario marcaron a fuego sus propósitos políticos, toda la acción del batllismo estuvo dedicada a levantar barreras sanitarias para impedir que el virus de la revolución internacionalista contagiara al pueblo trabajador. Los Batlle no vieron en el Estado solamente una máquina de dar palos, comprendieron que además podía ser empleado como amortiguador para absorber rebeldías y adormecer consciencias. Estatizaron cuanto pudieron, incluso la vida política. Lograron enredar los cuadros políticos en las redes de las estructuras estatales, los transformaron en funcionarios públicos de la política, más preocupados por la defensa de su cargo que por la vida que llevaba el pueblo.

La fisiología del Estado funciona en base a burocratizar individuos...  Es el fenómeno que se tragó a buena parte de los movimientos revolucionarios del siglo XX. Ocurre hoy mismo en este país.
El Estado aborrece todos los cambios radicales, es contrarrevolucionario. Quizás por ello terminaron en desbarranque general los experimentos que quisieron gerenciar el tránsito al socialismo desde el Estado, errónea concepción que creó rígidas estructuras de ordeno y mando y cortó de raíz las formas soviéticas de autogobierno. 
Quizás para hacer revoluciones haya que irse bien lejos del Estado, es más, tal vez lo más saludable sea ubicarse en franca oposición a su aparato burocrático para no dejar que el estado se trague el movimiento de los de abajo, autoconvocarse y autoorganizarse para crear un nuevo orden totalmente separado del estatal, un orden sin imposiciones externas, surgido desde las entrañas del pueblo. La autorganización popular vista como el poder de una multitud acampada en calles, plazas y centros de producción o de estudio,  dándose esas micro-formas que se reproducen a sí mismas una vez liberada la fuerza de la iniciativa popular. El movimiento caótico a nivel molecular pero ordenado como sistema político. El orden que derriba los muros subjetivos que impiden hermanarse a los individuos, como bien dice Raúl Zibechi, una dialéctica en que el campamento reactúa sobre sus organizadores, revolucionando estructuras mentales, conciencias y valores morales, animando a organizar nuevos campamentos.

Quizás éste fuera el modo de impedir que una casta surgida de las entrañas del Estado haga abortar el nacimiento del ser humano de nuevo tipo. La cuestión es reconstruir lo subjetivo, crear una cultura de participación masiva en las decisiones políticas. Una cultura irreductiblemente opuesta  a la de votar cada cinco años y luego sentarse a mirar la política en la televisión. No es simplemente cuestión de aceitar y cambiar engranajes organizativos oxidados. El problema es cómo recuperar esa capacidad de gobernarse a sí mismos que los pueblos muestran donde sobreviven comunidades primitivas o en los momentos estelares de la lucha de clases. 
Las armas en manos del pueblo
Para apoderarse de las tierras, del trigo almacenado y de las mujeres, los más fuertes despojaron de sus armas a los más débiles y, para defender esas nuevas propiedades suyas se organizaron en ejércitos. La desigualdad nació de ese matrimonio por conveniencia entre la propiedad privada y el monopolio de las armas, pues mientras cada cual tenía su lanza, arco o espada era poco menos que inevitable el trato de igual a igual. 
Es con la división de los hombres entre quienes portan armas y quienes no las tienen que surgió la capacidad para disuadir, amenazar, coaccionar, coercionar y reprimir, o sea, la razón de ser del Estado y de sus instituciones (los parlamentos, el gobierno ejecutivo, la administración de justicia) . Sin ejércitos que los respaldaran, Montesquieu no habría tenido “poderes” que separar. El tan mentado Estado de Derecho es el derecho de los protegidos por las armas a dominar los desprotegidos que el ejército vegila y controla.      
Diez mil años de represión armada hacen que se vea como muy natural vivir sometidos a vigilancia  policíaco militar. Es un hecho universalmente aceptado. Nadie imagina formas no monopólicas para el uso de las armas, sólo se concibe la exclusividad en manos de un aparato verticalizado. ¡Cómo si ello fuera alguna garantía de paz y felicidad!  La gente recién cobra consciencia de la naturaleza real de los ejércitos cuando sufre en carne propia su terrorismo o el del  imperialismo y sus mercenarios. 

El verticalismo absoluto es el modo de ser de la pirámide de mandos, obedecer las órdenes superiores sin pensar, por reflejo automático. Por eso resulta incomprensible que algunos políticos de la actualidad uruguaya se digan “soldados” de fulano o de mengano, equivale a vanagloriarse de no pensar. La vida cuartelera funciona en base al miedo a la democracia y a la igualdad, por eso mismo su sola existencia pone límites a cualquier forma de libertad. Mientras los embriones de autoritarismo se mantengan vivos donde existe la disciplina militar, la democracia sólo llegará hasta las puertas de los cuarteles y estará siempre bajo tutela. 
El monopolio estatal de las armas perderá todo sentido una vez abolida la propiedad monopólica de las tierras y de los medios de producción, los pueblos sólo serán libres si recuperan las armas que les fueron arrebatadas en los albores de la historia y que hoy están en manos totalmente irresponsables e inescrupulosas.Es un verdadero contrasentido pensar formas de poder popular y autogestión con las miras de los fusiles apuntando desde los cuarteles. 
El poder popular es el poder del pueblo armado y organizado.
En las comunidades primitivas las lanzas no estaban sujetas a monopolio pero, sin embargo, los asuntos se resolvían en asamblea, pacíficamente, sus integrantes no se asesinaban entre sí hasta exterminarse.... la violencia ha sido el modo de vivir de las sociedades cuyos  pueblos fueron expropiados de su derecho inalienable a usar armas. El comunismo no podría ser una sociedad  desarmada, pues ello no sería jamás una garantía de paz e igualdad.
 Por el contrario, el alto grado de consciencia social que predominará en el comunismo, capacitará la gente para emplear las armas de manera racional y responsable en beneficio de la comunidad. Al estar todas y todos armados en el campamento del pueblo organizado nadie podrá imponer nada a nadie. La democracia armada exige un esfuerzo permanente de diálogo, intercambio y coordinación, la base imprescindible de la autogestión popular. Las armas en manos de milicias populares quizás sean la mayor garantía posible de que reine la paz entre las mujeres y los hombres. Un territorio libre de violencia.
 Abolición del patriarcalismo
El patriarcalismo es tan antiguo como los ejércitos. Durante milenios se ha educado a las niñas y los niños  para que lo masculino sea el ejercicio del poder y el rol femenino sea aceptarlo sin chistar. Esas diferencias se incorporan al comportamiento con la misma naturalidad que se aprende a caminar, hasta parece que vinieran codificadas en el ADN humano, que fueran instintivas. Milenios de impunidad  han hecho de la cultura patriarcal una lápida muy pesada que aplasta los sentimientos de justicia e igualdad y explican que la doble moral y del doble discurso hayan tardado tanto en cobrar visibilidad política. 
Pese a los esfuerzos realizados por Federico Engels, los movimientos revolucionarios  demoraron más de un siglo en descubrir que para alcanzar la emancipación social es preciso  abolir definitivamente el patriarcalismo. Los cambios en la propiedad no eliminan al bichito  patriarcal ni la doble moral ni  la discriminación. ¿Cuán democráticas pueden ser las organizaciones del poder popular si en la intimidad de la pareja reina la hipocresía patrircall?  El fin de la dominación de clases es el fin de  todas las formas de discriminación,  en particular y especialmente, el sometimiento de lo femenino a lo masculino. 
La lucha por desarraigar de las mentalidades las tradiciones del machismo y patriarcalismo será, quizás, el desafío más trascendental del tránsito al socialismo. El proceso debería conducir a nuevas formas institucionales, tal vez un inicio de elllo sea el retroceso de la homofobia frente a la aceptación cultural del matrimonio igualitario. También estamos hablando de relaciones afectivas entre padres e hijos que nada tendrán que ver con las actuales, determinadas por la propiedad privada. La familia burguesa es una forma de relación que parece invariable y eterna, pero que, simplemente por ser producto de la historia es una institución que será transformada en el curso de la revolución social. . 

Una nueva subjetividad diferenciará las mujeres y los hombres del comunismo de los seres deformados por la alienación y la violencia que produce la sociedad burguesa. Una revolución en las sensibilidades. Las emociones y los sentimientos de amor y solidaridad  nacerán naturalmente en las personas, no serán más obligaciones culturales  o el cumplimiento de  roles predeterminados por las reglas sociales.
Los paradigmas de belleza no serán más modelos impuestos por el consumismo forzoso o la publicidad mediática, una revolución estética en los conceptos de femineidad  y  masculinidad, en los  atributos que se valorarán para cada uno de los géneros y.que pautarán las aspiraciones y proyectos personales.  Un cambio radical en las relaciones entre géneros en el trabajo, la amistad y la política. Quizá por ser la revolución más profunda de la subjetividad será la más difícil de acometer y de concretar.

La ley del aparatismo 
En el batallar por sus reivindicaciones específicas, los trabajadores azucareros del norte uruguayo descubrieron la necesidad de  superar  formas de lucha que ya habían agotado, y el sindicato se propuso ocupar las 33.000 hectáreas de un latifundio para reclamar  “tierra para trabajar”, consigna  netamente política y nueva demostración de que no existe lucha social en estado puro.  Ese  campamento de “peludos” en el arroyo Itacumbú (1962) fue un hervidero de ideas; de juicios, valores y sentimientos, algunos que surgían de la experiencia propia y otros que llegaban junto con las noticias y relatos de las luchas campesinas lideradas por Julião en el norte de Brasil y por Hugo Blanco en el Perú. También soplaban vientos que venían de una lejana isla del Caribe. Ideas dispersas e inconexas, sentimientos de bronca y rebeldía, un revoltijo que circulaba de fogón en fogón, que despertaba la curiosidad e inducía a reflexionar. 
Las tradiciones del marxismo, expuestas en pocas y sencillas palabras por Raúl Sendic y otros luchadores, ayudaban a explicar y entender los porqué de los acontecimientos que estaban viviendo, cuáles eran las causas de la miseria, de dónde provenía la riqueza de los gringos y los estancieros, a qué juego jugaban los jueces,la policía y los políticos junta-votos.  
Al prepararse para tomar las dos estancias y defenderlas del previsible ataque policial, se hizo necesario pasar en limpio el borrador. Las ideas se fueron ordenando de forma elemental y espontánea para darle sentido a la práctica. 
Una teoría revolucionaria en ciernes, el anticipo de otra que vendría luego, más global y completa, un instrumento de orientación para sacudirse de encima y para siempre patronales, jueces y policía, sobre la cuestión del poder en una palabra. Con sus  “ 30 preguntas” de 1968, Raúl Sendic le puso letra a la música que ya sonaba en los oídos de los trabajadores, tanto de los organizados en el sindicato UTAA  como de los agrupados en el barrio montevideano de La Teja. La tendencia  espontánea a insurreccionarse, ya existente en esos sectores populares, fue la fuerza que dió  origen al movimiento tupamaro. Los primeros documentos del MLN(T) sólo  pretendieron encauzar hacia un horizonte socialista y revolucionario las luchas sociales que surgen por sí solas de la opresión y la explotación. El movimiento guerrillero de los ’60 se gestó en la lucha de los asalariados, pensaba y actuaba como una especie de intelectual orgánico del movimiento de esas masas insurrectas. 

Tiempo después las cosas cambiaron. Los documentos del MLN(T) en 1971 y 72  se parecen más a un invento intelectual que a una lectura del pensamiento que circulaba en bruto por el abajo en movimiento. Se perdió la conexión entre lo que surgía espontáneamente y el trabajo intelectual de la organización guerrillera. El trabajo intelectual fue haciéndose orgánico del aparato militar y dejando de ser orgánico del movimiento de masas. A partir de entonces las acciones armadas fueron dejando de ser comprendidas de inmediato por los destinatarios de su mensaje, no las reconocían como propias sino que las sentían ajenas. Paulatinamente se fueron convirtiendo en simples espectadores de la lucha guerrillera y se cayó en el mano a mano con las fuerzas represivas, el camino más corto hacia la derrota. 
Hubo otros factores determinantes por supuesto, pero a mi entender personal, el elemento decisivo de la derrota fue el abandono por parte del MLN (T) de la anterior organicidad de su pensamiento con sectores  asalariados en lucha. En esas condiciones  los integrantes de la organización se transforman forzosamente en predicadores del dogma partidario, revestido de infalibilidad y cientificismo, pero no por ello menos dogmático y sectario. Desprenderse del entendimiento popular fue la antesala ideológica del aparatismo militarista.

¿Es irremediable que degenere en aparato verticalizado de ordeno y mando lo que nació pensante, crítico e insurrecto?. ¿Es irremediable que el ser nacido en las entrañas de la clase asalariada, termine en aparato cuyos intereses sustituyen los  populares?  No, de ninguna manera, no es un destino inevitable.  No debía haberlo sido para el movimiento tupamaro.  Después de tantas derrotas inapelables, se está obligado a repensar tanto las relaciones con el movimiento de masas como las formas organizativas que los revolucionarios  se darán a sí mismos. La cuestión es encontrar una vía de escape a la ley del aparatismo que parece haber regido durante todo el siglo XX y en todos los continentes.

El horizonte y las tradiciones autoritarias. 
En el horizonte más lejano se vislumbra una sociedad donde las mujeres y los hombres no deberán vender su fuerza de trabajo y se asociarán para producir al impulso de su conciencia social. Habrán olvidado completamente las costumbres y la cultura del patriarcalismo, las funciones del Estado se habrán ido traspasando hacia el poder del pueblo organizado, que tendrá en sus manos la administración de las armas así como la planificación central, la  gestión y el control de la producción, el modo más directo de extinguir el Estado para siempre y de vivir pacíficamente en el comunismo, la democracia entre iguales.  
Parece obvio que los movimientos y partidos que proclaman la intención de hacer la revolución, deberían adecuar sus formas organizativas a los rasgos esenciales de ese horizonte comunista hacia el cual navegan. Sin embargo, por lo general copian esas estructuras verticalizadas propias del Estado burgués. Una verdadera paradoja porque en su discurso ideológico proclaman un rechazo frontal a esas formas que adoptan. ¿Cómo extrañarse entonces que el centralismo democrático derive en verticalismo y que la autodisciplina consciente se deforme en obedezco y mando?. 
¿Qué clase de revolución se puede pretender si los revolucionarios se organizan imitando al Estado que se proponen destruir?

Cada varios años se convoca a un congreso donde se discute el informe –revestido de cientificidad, por supuesto- que presentan los más destacados mandarines  Luego de aprobados los documentos por las bases del partido, el congreso  elige un parlamento denominado “comité central”, que a su vez designa el organismo ejecutivo que dirigirá la acción política de los organismos de base. Más que instancia democrática de elaboración de concepciones y estrategias, el rol de los congresos parece reducirse a legitimar el elenco que conducirá a la organización partidaria y que lo hará en base al precepto que subordina los organismos inferiores a las decisiones tomadas por los superiores. 
Teóricamente de esa manera se asegura que el partido actúe con eficacia y potencia pero, en la práctica, a medida que se suman errores en el vértice de la pirámide, la desconformidad y la disidencias van ganando el ánimo de la base. Rápidamente se pierde la capacidad de golpear como un puño único y el partido entra en crisis hasta desplomarse como castillo de naipes. Apoyado en esta historia de derrumbes, uno se atreve a mirar críticamente la regla clásica que regula la fisiología de los movimientos revolucionarios, y a pensar que quizás sea necesario deshacerse también de tradiciones organizativas ya obsoletas, por lo menos para no navegar con los ojos abiertos hacia una muerte anunciada: el aparatismo. 

Totalmente disciplinado por los actuales parámetros autoritarios, por mucho esfuerzo que haga uno no logra imaginarse en concreto el comunismo, le parece una utopía inalcanzable, tan difícil de concebir como el espacio-tiempo. La emancipación social es también una revolución total en el sistema de coordenadas mentales, un esfuerzo cultural tan tremendo como el ya realizado en la física de las partículas elementales y en las ciencias del cosmos, el esfuerzo de cambiar radicalmente el modo de concebir las relaciones entre los revolucionarios y de éstos con el pueblo...  ¿porqué entonces permitir resabios autoritarios que luego nos empujarán en caída libre hacia el aparatismo? 

Apostamos a la conformación de un movimiento de revolucionarios cuya teoría sea la síntesis orgánica de las corrientes de pensamiento que fluyen de las luchas sociales, un tejido más del pueblo armado y organizado, una red de múltiples centros de decisión anudados entre sí, todos ubicados en un mismo plano organizativo y abiertos al aire que respiran las masas en movimiento. Para ello quizás los revolucionarios deban olvidarse completamente del Estado hoy mismo. Cambiar la estrategia “toma del aparato burocrático-militar” por la de “estimular la organización consciente del poder popular” hasta que se apropie de las funciones del Estado y lo extinga para siempre. Es más largo de decir, pero tal vez refleje con mayor aproximación las concepciones históricas del marxismo. 


Brevísimas disculpas 
Tanto en lo nacional como en lo internacional hay temas muy candentes y de urgente consideración a los cuales hay que hincarle el diente. Tal vez uno debiera ahorrarle a los lectores estos “sueños herejes” y dedicarse a encarar cuestiones  de mayor interés. Uno se interroga si no está cayendo en ensoñaciones inventadas, en elucubraciones abstractas que se apartan de la vida social.  Sin embargo, está claro que no son sólo sueños, sino también  conclusiones extraídas de la experiencia revolucionaria del siglo XX, de la que triunfó en varios países y de la que fue derrotada en otros; que otro análisis más de ideas que hace medio siglo circulan entre la masa militante, entre esos amplios sectores que conservan el ojo crítico, la inquietud  intelectual y el espíritu insurrecto, aún después de sentir como resbalaba entre sus dedos la arena de castillos que creían muy sólidos. Sacarle punta al mundo futuro es más necesario que nunca, es un trabajo orgánico a los que pretenden  seguir navegando entre sombras y temporales. No existe otra forma de dar cuenta del presente que oteando el horizonte. 
En tiempos de calabozos microscópicos y horas infinitas, solíamos perdernos en  divagues  a través de cartitas clandestinas.  Fueron los días en que Raúl Sendic escribió su libro,  también  clandestino,  “Reflexiones sobre economía”,  sacado de contrabando de los cuarteles  y publicado en México con prólogos de Mario Benedetti y Ruy Mauro Marini. Privados del mundo sensorial nos refugiamos en el pensamiento abstracto para seguir vivos y, para no enloquecer del todo. Discutíamos arduamente sobre ese socialismo por el cual seguíamos luchando porfiadamente en las catacumbas. 
Raúl Sendic fue un hombre de pensamiento que, además de expresarlo muscularmente con “remolinos de hechos”, los dejó documentados por escrito, en decenas de artículos, cartas, poemas y entrevistas donde abordaba los problemas concretos del socialismo hacia el cual intentaba mantener firme el timón de su nave. Ellos revelan que sus mayores preocupaciones tenían que ver con los valores éticos y morales que impulsan a luchar contra las consecuencias sociales del capitalismo y transitar firmemente hacia el socialismo. Por eso mismo entiendo que intentar reflexionar sobre estos temas es el homenaje más adecuado a Raúl Sendic, el del pensamiento revolucionario,

25 de abril de 2013


SE RAJÓ EL CONGRESO, A REVOCARLO !!!

miguel angel herrera zgaib
Director Grupo presidencialismo y participación
Proyecto Ciudad Blanca, Ciudadanías Juveniles y Pedagogía de Ruptura

Una de las minorías más vapuleadas y estigmatizadas de la historia universal, y de Colombia en particular, vió ayer como se cumplió su sospecha, que las mayorías del Congreso, dizque liberales, y las conservadores con el procurador como portaestandarte, le dieron entierro de segunda a una reivindicación que tiene que ser resuelta más allá de los poderes legislativo y judicial, aunque queda la alternativa de segunda, a manos de los notarios y jueces, que estarán a partir de junio dándole figuración institucional a este nuevo tipo de familia.

De todos modos, urge limpiar el congreso de "augías", diría el revolucionario visionario que prendió la chispa de la transformación social. Urge poner en su sitio al poder de la iglesia católica, que en forma hipócrita quiere tapar el sol con las manos, y no solo negar que es alrededor de este dizque se mueve la tierra. Ese fue el cuento de Galileo Galilei reforzado por el demonio polaco Nicolás Copérnico (perdón, ¿Maquiavelo?).

Pues, bien, tod@s, somos LGTBI, será, probablemente, el canto que se entone en las calles y plazas de Colombia cuando nos animemos a impulsar la constituyente social, donde concurrirán las inmensas minorías a reivindicar su verdad.  Claro, no acompañarán los trinos de AUV, ni las letanías hipócritas del incinerador de libros. Qué alivio !!!

Y un acto en esa dirección será revocar al Congreso actual, y producir, construir como respuesta  una revolución (no revolcón) legislativa, eligiendo una representación de abajo con mandato revocatorio. Seremos capaces. Hoy están invitados a apoyar la iniciativa escuchando al joven congresista Camilo Romero, para cobrar responsabilidad política y humana, a l@s que tienen huevo!

19 de abril de 2013


HIPOCRESÍA OLIGÁRQUICA,  PRESIDENCIALISMO  Y ELECCIONES


Miguel Angel Herrera Zgaib.

Profesor Asociado, Ciencia Política, Unal.

Director Grupo PyP.
presid.y.partic@gmail.com



La ley del embudo
                                  El expresidente Andrés Pastrana reclama a Santos, y a su canciller, que se haya hecho reconocimiento del triunfo del presidente Nicolás Maduro, ante el hecho que hay un reclamo de recontar el total de los votos. Según él, la estabilidad regional está en peligro de prosperar la proclamación hecha por la mayoría de los rectores del Consejo Nacional Electoral.


La auditoría ciudadana reclamada, y aceptada por los dos candidatos, al día siguiente tuvo otro tratamiento, porque Maduro no lo aceptó. Las cifras que ofrece el conteo oficial al público son cifras globales, y no discriminadas, es lo que alegan.



Hoy se discute en Colombia  la legitimidad de la elección en Venezuela, pero, la hipocresía de la oligarquía nacional, y la que gobierna a España, es no aplicar este mismo criterio, de ser cierto, en la elección estadounidense, por ejemplo, del año 2000. Entonces se disputó el resultado electoral que eligió a George W. Bush.

Allí  no se aceptó el conteo voto a voto en el estado de la Florida, donde se realizó el alegado fraude. La Corte Suprema de Justicia avaló el no conteo, y quedó pendiente el reclamo de fraude. Nada dijeron Andrés Pastrana y cía. No hubo ninguna exigencia, y menos una acción moral o política para aquella elección trucada.


Igual pasó con el caso de México, desde el tiempo de la elección de Carlos Salinas de Gortari. Hubo reclamo por fraude del perdedor, Cuauthémoc Cárdenas,  hijo de Lázaro Cárdenas, en la elección de 1988. Luego se repitió contra el candidato del PRD, Andrés López Obrador enfrentado a Felipe Calderón.

En México se auditó el 51/54 por ciento de los votos, y no aceptaron más. En el caso de la elección de Salinas de Gortari, no ocurrió esto. Pero, la oligarquía gobernante en Estados Unidos, Colombia, y en España también se calló, y tampoco dijo Andrés Pastrana y su hermano Juan Carlos, airado ante el recorderis de lo que pasó en la elección de su padre Misael contra Rojas Pinilla, el 19 de abril de 1970.

La Ley Venezolana y la historia colombiana 


"La comparación es cobarde. Una puñalada trapera. No me parece válida." Reacción de Juan Carlos Pastrana a los comentarios y observación hecha por Felipe Zuleta en Blu Radio, Colombia.


                                         A contrario de lo que pasa en la actual Constitución de Colombia, que se autoproclama democrática, la de Venezuela permite  el auditaje del 54 por ciento de los votos emitidos, y lo realizó de oficio en esta oportunidad, con la presencia de la veeduría internacional.  Para que, en cambio, ocurra  un reconteo del 100 por ciento, que es distinto de la auditoría, ello tiene que ser demandado formalmente.


Lo que en  efecto pasó el día miércoles 17 de abril, es que Henrique Capriles y el MUD solicitaron  ante el Consejo nacional electoral, CNE, que se realice el auditaje del 46 por ciento restante de los votos emitidos. Lo cual ya fue aceptado por el CNE, y tardará 30 días en conocerse el resultado. 

Ahora, en su reclamo al gobierno nacional, escrito y verbal, el  expresidente Andrés Pastrana perdió la memoria de cómo resultó elegido su padre, Misael, quien ganó la elección por 64.000 votos, sobre el “incumbente” de entonces, el general Gustavo Rojas Pinilla. La protesta popular fue reprimida con el toque de queda decretado a las 7 pm., por el entonces presidente Carlos Lleras Restrepo.


Años después se dieron los testimonios del gobernador de Nariño, y del tigrillo Noriega, quien fuera el ministro de gobierno, cuando hubo tal “chocorazo”, el fraude reclamado. El decir popular es que el embuchado ocurrió en el Departamento de Nariño que hizo posible el triunfo del candidato del Frente Nacional. Será la ciudadanía del sur, la que lo avale cualquier día. Pero lo que nadie olvida aquel 19 de abril es la ida de la luz, y la suspensión intempestiva del conteo, que solo se reanudó en todo Colombia alrededor de las 10 de la noche.

En esta comparación subsiste una diferencia numérica entre la elección de Colombia y la actual de Venezuela está en la siguiente proporción. Aquí el supuesto fraude se expresó en 64.000 votos, mientras que en Venezuela la diferencia en votación entre Maduro (7.575.506) y Capriles (7.302.641)  fue de 272.865.


Conviene recordar que hasta el día de hoy se sigue insistiendo en que la elección de Pastrana fue válida, pero no había representación paritaria de Anapo en el Consejo Electoral de Colombia, ni cosa que se le parezca. La mayoría la tenían liberales y conservadores, quienes eran los dueños del Frente Nacional que excluía a tercera fuerzas por sanción plebiscitaria.
Peor aún, aquel arreglo político había hecho nugatoria la democracia liberal en el país hasta la promulgación de la Constitución de 1991, y casi todos tan campantes, incluido el expresidente al que le cabía el país en la cabeza, que lo que en verdad rechazaba con el MRL era la alternación partidista, porque coartaba la libre competencia bipartidista. 


La protesta,  las irregularidades alegadas y la solución 


“Hemos acordado en el marco de lo permitido en la norma electoral, ampliar la auditoría de la verificación ciudadana en su fase dos que se inició el día de hoy (jueves 18.04.13) para realizar la auditoría sobre el 46 por ciento de las cajas de resguardo que no fueron auditadas el día de la elección.” Tibysay Lucena, presidente del CNE, Venezuela.


“La embajada de Estados Unidos es la que ha financiado los hechos de violencia… ¿Qué tiene usted que estar hablando de Venezuela? Nosotros hemos decidido ser libres y vamos a ser libres e independientes, con ustedes o sin ustedes…” Expresiones de las autoridades gobernantes en Venezuela.


                                 En Venezuela, Colombia, y en cualquier lugar del mundo tiene que existir una auditoría de votos,  cuando menos del 52 o 53 por ciento, atendiendo a lo que las estadísticas señalan. De modo regular, en términos de tendencia  ello garantiza una prueba realista de que no hubo fraude.
En las condiciones de Venezuela por acuerdo entre la oposición y las fuerzas de  gobierno el auditaje cubre el 54 por ciento de la votación, hecho sobre puestos de votación escogidos en forma aleatoria con la presencia de testigos de las diversas candidaturas, y con la presencia de la ciudadanía que quiera asistir a presencia este tipo de “conteo”.


Colombia no aplica esta fórmula, y lo que sí ocurre es que en caso de impugnación de elecciones se realiza un reconteo de los votos, que aquí es todavía manual y con el cotejamiento de lo consignado en las respectivas actas de votación que son firmadas por los jurados de las mesas respectivas.
Los partidarios de Capriles conocían de antemano dicho trámite, y asistieron al auditaje y lo avalaron en su momento. Sin embargo, Capriles hizo el llamado a la protesta callejera y al cacerolazo, reclamando un fraude electoral a favor de su contendiente. El resultado está contabilizado a la fecha, hubo ya 8 muertos, y cuando menos 61 personas heridas.
La última persona falleció el 17 de abril, Rosiris Reyes, militante del PSUV, herida de bala por la espalda. Ella fue atacada cuando defendía el Centro de Diagnóstico Integral (CDI) de La Limonera, en el municipio de Baruta, Estado Miranda, donde el gobernador elegido fue Henrique Capriles, y donde el MUD es la mayoría. Allí murieron también Luis E. García, José Luis Ponce del PSUV.
Hasta la fecha el MUD no reportó la muerte de ninguno de sus simpatizantes o militantes, y tampoco ha dicho que alguno de los demás fallecidos, Ender Bastardo, el niño Rey David Chacín, Henry Rangel , asesinado en su propia casa, en el estado Táchira, el indígena wayúu José A. Hernández , o el policía Keller Guevara, lo fuera.
En cambio, el ministro de comunicaciones, Ernesto Villegas, acompañado del canciller Elías Jaua, sí desmintieron públicamente a  Capriles, cuando denunció fraude en el Municipio de Carache, Estado Trujillo, en el puesto de votación del Liceo Saldivia. Sostenía que el acta de votación acreditaba 712 votos, superiores a lo permitido según el respectivo listado. Aparecían según la denuncia 712 votos contabilizados, y lo autorizado era 530.
La verdad probada por los funcionarios del gobierno señaló que la denuncia omitía que  las mesas de votación eran dos y no una; sumadas tenían la capacidad, respectivamente de 530 y 536 votos, así que el total  de votos depositados era de 712 votos, repartidos entre ambas mesas con capacidad de 1066 votos posibles.
No es un nuevo escrutinio
“La impugnación se da luego de la proclamación del candidato electo”. Tybisay Lucena
“Esta lucha fue de ustedes y no ha terminado”. Henrique Capriles.
“Ustedes fascistas odian y odian, llenaron de violencia el país (y) ahora dicen Yo No Fui…” Nicolás Maduro.
                                                           El jueves 18 de abril, en reunión extraordinaria convocada por el presidente Ollanta Humala quien preside temporalmente a Unasur, concurrieron 20 jefes de Estado, y todos dieron aprobación a la elección del presidente Nicolás Maduro, de conformidad con los trámites establecidos y cumplidos por la ley electoral de Venezuela.
Se ha dicho, igualmente, que hubo voces de los presidentes de Chile, Colombia y Perú en el sentido de señalar la conveniencia de hacer el auditaje, que no el reconteo, de los restantes votos, y condenar los actos de violencia ocurridos.
Enterado Henrique Capriles, con anterioridad al pronunciamiento de los presidentes reunidos en Lima, que el CNE hará la auditoría del 46 por ciento restante, hizo pública su aceptación. Y hoy viernes se realiza la posesión oficial del presidente Nicolás Maduro. A la cual concurre el propio presidente Juan Manuel Santos, en lugar del vicepresidente, acompañado de la canciller.
El pretexto era que Santos tenía que ir a la sesión de clausura de la reunión de alcaldes reunida en Cartagena, donde los ministros del interior y de vivienda, el día anterior fueron objeto de abucheos, reclamos y censura de sus actuaciones por los burgomaestres asistentes.
Antes, la cuenta twitter de Maduro fue hackeada 48 horas, y se adujo que el bloqueo se hizo desde Bogotá. Se realizó el saboteo del sistema eléctrico en los estados de Vargas, Miranda  y Aragua. Se cortó la luz como pasó en la elección presidencial colombiana de 1970.
Ahora bien, si la oposición hecho el auditaje acordado sobre el 46 por ciento restante no acepta el resultado, podrá realizar entonces una impugnación ante la sala electoral del Tribunal Supremo de Justicia, para que se produzca el reconteo de la totalidad de los votos. Ello podrá  hacerlo a partir de la proclamación del candidato electo.
Lecciones para todos
                                         Después de la tragedia vivida en Venezuela, encendida por una oposición que no confió en el uso de los mecanismos institucionales frente al resultado adverso obtenido, está en cuestión la confiabilidad del uso de medios electrónicos en la elecciones, y el uso de la  auditoría regular sobre le 54 por ciento de los votos.


Colombia acaba de vivir la experiencia de aplicar el voto electrónico en la elección atípica del Huila, donde hubo un solo candidato enfrentado al voto en blanco, para reemplazar a la gobernadora removida. Triunfó Camilo Iriarte, pero, en cambio, hubo una abstención del 72 por ciento, a que se suman los 79.000, y tantos votos en blanco.  
Cualquiera podría preguntarse, ¿cuál es la legitimidad de esta elección?. Peor aún, a diferencia de Venezuela, Las minorías votantes han sido la constante en las elecciones colombianas, incluyendo la elección de delegados para la asamblea constituyente, 1990-1991, como se recordará.
En el caso actual de Venezuela, esta vez, votó algo menos del 79 por ciento de la ciudadanía. En comparación con nosotros, o con Estados Unidos, o España, cuál es el orden político legítimo, el de Colombia o el de Venezuela. De ahí que, para las democracias liberales, y las que no lo son siquiera, la fórmula de la legitimidad legal racional teorizada por Max Weber haya sido hasta nuestros días la opción más socorrida y acatada.

Violencia y revolución informática

                                              Sin embargo, estamos en presencia de la cuarta revolución técnica, la informática. En materia de confiabilidad electrónica, hay, parece, la disputa en torno a la manipulación de los programas de computación, y se alega tercamente también que no hay posibilidad de prueba de su validez. Y de paso se pone en entredicho la estadística que da sustento y rigor a los auditajes regulares.


Pero, ¿qué decir, y concluir, entonces de la información contenida en los discos duros, memorias capturadas y empleadas en contra de las Farc-ep, las Auc, y los congresistas para-políticos, y los inversionistas ladrones? Es ella confiable, ¿con cadena de custodia, y todo lo dicho, incluidos?

Es muy importante que al respecto respondan los expertos, empezando por el Registrador Nacional del estado civil, para hacer claridad de una vez por todas, en la utilización confiable de las cifras electorales en Huila y en las elecciones por venir.


En ningún caso, hay razón para el uso de la violencia, de parte del partido gobernante, ni tampoco de la oposición, para resolver la exigencia de verdad en el proceso electoral venezolano.
Ahora es, como efecto no querido,  la oportunidad para que Venezuela muestre que, en efecto, avanzamos con ellos  hacia la necesaria construcción de una democracia real en América Latina. Por lo pronto, el resultado definitivo del auditaje queda en suspenso, pero no la elección presidencial proclamada el viernes 19 de abril, 203 años después de la independencia de Venezuela del poder colonial español.
Se ha producido la ratificación por del presidente elegido del auditaje, y seguramente no se opondrá, en el caso que se presentara una impugnación del resultado general de la elección, por Capriles y el MUD. Se trata de  respetar la palabra empeñada, cuando pronunció su discurso de victoria, y darle inicio a un nuevo gobierno, que sin duda no es el de Cdte Chávez.

Responder a los desafíos nuevos, tomando lo útil del legado chavista, y mostrando sus condiciones de estadista, y lo aprendido en su función de canciller de la república bolivariana de Venezuela, es lo que sigue para el nuevo presidente, sin tener que vivir la suerte de Nicolás de Maquiavelo, segundo secretario de la cancillería de Florencia, quien derrotado, se dispuso a escribir las lecciones aprehendidas contenidas en De Principatibus. De hoy a entonces apenas pasaron 500 años, y nos siguen ofreciendo lecciones.
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10 de abril de 2013

UNA MARCHA POR LA HEGEMONIA


UNA MARCHA POR LA HEGEMONÍA: CIFRAS  Y  OPTIMISMO DE LA VOLUNTAD
Miguel Angel Herrera Zgaib.
Profesor asociado, Ciencia Política, Unal.
Director Grupo presidencialismo y participación
                                                    
                                                           Los que estuvimos en la movilización de ayer, en apoyo del proceso de paz, que tiene como puntal la negociación de la paz entre el gobierno y las Farc-ep, tenemos prueba efectiva en Bogotá, que se hicieron presentes representaciones de los grupos y clases subalternas venidas de los cuatro puntos cardinales de la Colombia de los muchos, quienes viven las zozobras de la guerra, la miseria, la pobreza extrema y la exclusión. Para llegar aquí, el ex Álvaro Uribe calcula que fueron alrededor de 500 buses y transportes similares los que los transportaron con capacidades diferentes.
Las cifras conocidas
                                                              Opositores al proceso de la paz con la Farc-ep,  como a la marcha de ayer, porque infieren que es un apoyo directo o indirecto a la reelección de Santos, o a la prolongación de su periodo de gobierno, sin acudir a la reelección, lo cual supondría un procedimiento extraordinario se devanan los sesos, y hacen cuentas para agrandar o achicar los números de la gente movilizada por diferentes razones y motivos, pero con el entendimiento que todos tocaban con la paz de Colombia, en caso de atreverse a manifestarse en público.
Tomando como referente a Bogotá, la secretaría general del Distrito y sus funcionarios calculan que aquí se movilizaron entre 900.000 y algo más de 1 millón de personas. Se utilizó como unidad de medida la Plaza de Bolívar, en la cual, históricamente midió fuerzas Jorge E. Gaitán, en febrero de 1948, para darle acogida a la marcha del silencio, y quedaron como testimonio pocas fotografías de aquel acontecimiento.
Hoy con el apoyo de Google Earth se ha trazado la medida de la Plaza de Bolívar, que se asemeja a un cuadrado con la siguiente dimensión: 118X110 mts, lo que es igual a 12980 metros cuadrados. A lo cual se añade el siguiente cálculo que por metro cuadrado caben 16 baldosas de 25 cms. Esto permite calcular que en él cabrían 8 personas, teniendo cada una un espacio vital de 50 cms para moverse.
Ahora, si multiplicamos 12980 por 8, el resultado es que la Plaza le da una cabida razonable a 103640 que se encontraran quietas, y con mínimos movimientos, incluida la circunstancia de sentarse. Si en lugar de 8 personas por metro cuadrado le damos cabida a 4, que tendría el doble de espacio para moverse tendríamos la mitad de ocupantes en la plaza, esto es, 51320 personas.
Por último, si pensáramos que el interés de la gente movilizada fuera llegar hasta la plaza de Bolívar como meta final, hubo un momento en la movilización, a eso de las 11.30 am, habiendo arrancado las diferentes marchas entre 9.30 y 10 am., en que el grueso de la movilización por la carrera 7 se detuvo prácticamente a la altura de la calle 27, donde aun no se han terminado las obras de arreglo de las vías.
La llegada de gente prácticamente culminó en buen número a las 2.30 pm. Luego, el cuadrado de la plaza bien pudo haberse llenado y vaciado por lo menos cinco veces, lo cual indicaría entre  515.000 personas, o 260.000 personas, según tomemos el referente de 8 o 4 personas por metro cuadrado, en movimiento o paradas al llegar a su destino.

La movilización estudiantil y las universidades bogotanas
                                                            
                                                         La presencia universitaria en la movida del 9 de abril fue poca, pero significativa. Testigos presenciales, por ejemplo, calculan que de la ciudad universitaria salió un grupo de manifestantes que no superó las 500 personas, en su inmensa mayoría estudiantes, y una escasísima, insignificante presencia de docentes y de trabajadores y empleados.
De una universidad privada como la Javeriana, que estaba en la ruta de la movilización, los que se unieron a la marcha no superaron las 100 personas. Hubo luego la presencia de otras universidades públicas como la Pedagógica y la Distrital que juntas no superaron las 500 personas, y otros grupos de representaciones de las universidades privadas.
Así que los cálculos más optimistas pueden llegar a las 3.000 personas, juntándolos con los estudiantes que desfilaron con organizaciones participantes distintas a las estudiantiles, que para el caso, las más visibles fueron la FEU  y la ACEU, junto con independientes, y algunos grupos de activistas..
Entre las calles 27 y 36 hubo una cierta movilidad, y un atasque, que dio lugar a que los estudiantes provenientes de las universidades con la Nacional a la cabeza, en un número no superior a las 700 personas, y otros contingentes tomaran la carrera 13, bajando por la calle 39, ante la circunstancia que la marcha estaba detenida, y así procedieron para subir luego a la carrera 10, y continuar por una vía paralela hasta llegar a la Plaza por el costado occidental, esto es el contiguo al Palacio Liévano.
Los reportes de Policía y otras fuentes concluyen que hubo manifestaciones públicas en Bogotá y 94 municipios, siendo los principales lugares de concentración fueron Bogotá y Medellín, y Barranquilla fue la gran ausente. Sumados los participantes este segundo núcleo de participantes pudo llegar a 60 mil personas. En lo internacional fue emblemática la presencia colombiana, y solidaria en la ciudad de Madrid, en los demás casos los reportes son mucho menores, pero en ningún caso superaron a los 150 asistentes.

Un comparativo aproximado.
                                                                   
                                                                            La movilización de ayer nos ha permitido en retrospectiva histórica darle cierta confiabilidad a las manifestaciones inducidas o queridas de los grupos y clases subalternas al llamado de sus liderazgos políticos entre  febrero de  1948 y el 9 de abril de 2013.

En  el primer caso, convocados por Gaitán, en lo que era la Plaza de Bolívar de entonces, a lo sumo pudieron asistir alrededor de 50.000 personas, habitantes de Bogotá, y de los municipios cercanos de Cundinamarca y Boyacá, como consta en algunos estandartes visibles en las fotografías de la época.
Luego en las concentraciones realizadas en Bogotá, para condenar el secuestro, en el añ0 1997, por una iniciativa de la sociedad civil, donde el presidente no fue la voz cantante en el liderazgo de la movilización, no se superaron las 250.000 personas. 
En la movilización que más enorgullece, y de la cual más se ufana el ex Uribe Vélez, bajo el grito del "No Más", contra las Farc, en Bogotá, cuando se movilizó  personal de todas las oficinas públicas nacionales con sede en Bogotá,  y significativos grupos de la clase media bogotana, incluso representaciones burguesas del norte de la ciudad.
Lo anterior no ocurrió esta vez, pero sí hubo una presencia significativa de los empleados y funcionarios de la alcaldía de Gustavo Petro. La movilización animada a viva voz contra las Farc,  en aquella oportunidad, en el mejor de los casos, no logró superar en la capital las 400.000 personas participantes. Pero, en cambio, en el resto del país, y en el extranjero la participación fue superior a la que ocurrió este 9 de abril, y en ningún caso sumados todos los demás pudo superar el 1 millón de participantes.
Estas son las cifras, que a hoy y ayer definen en las calles el entusiasmo obligatorio o voluntario para respaldar o rechazar la continuación de la guerra por otros medios. Dicho lo cual, la animosidad y la acerbidad desafiante del partido de la guerra, que ha mostrado sus dirigentes a campo traviesa, con Uribe Vélez como el porta-estandarte. Él rechaza que el presidente Santos legitime al movimiento político de las Farc-ep, esto es, la Marcha Patriótica, que por segunda vez ha mostrado su presencia regional, donde los pobres y proletarios de todos los colores y culturas la acompañan, haciendo para estar en Bogotá tremendos esfuerzos y sacrificios, como los que le tocan a los muchos que habitan la  Colombia de los de abajo.

Optimismo de la voluntad contra la barbarie y la exclusión

"...podemos cambiar la historia; así como la cambió para mal el asesinato de Gaitán hace 65 años, hoy la podemos cambiar para bien." Juan Manuel Santos, Discurso en la Plaza a los Caídos, 9 de abril, delante de 15.000 soldados uniformados, y la plana mayor del Ejército nacional.
"¡El país necesita paz!". Estribillo que cantó  la gente al cierre de la movilización en la Plaza de Bolívar, 9 de abril de 2013 .
"Queremos que este 9 de abril este holocausto inicie su fin". Gustavo Petro, discurso en. El Centro de Memoria, en los predios del Cementerio Central.
                                                  
                                                             Aquí estuvieron presentes representantes de  las multitudes de pobres, trabajadores, estudiantes, mujeres y miserables que animan lo que algunos llaman insurrección democrática, a pesar de todas las bestialidades padecidas en 65 años de una guerra civil larvada y devastadora.
La Otra Colombia  vuelve a tener vocería y representación y cobijo en Bogotá, cuya ciudadanía ha elegido representación de izquierda a su máximo puesto de gobierno. Ahora en los espacios políticos como los de la Marcha Patriótica, luego del exterminio de la dirigencia de la UP,  el Congreso de los Pueblos, y el movimiento Progresista, así como otros contn igentes políticos más tradicionales y menores en cuanto a militantes y simpatizantes, se juegan en la liza por liberarnos de la guerra.
 El gran ausente fue el PDA, que al día siguiente con su principal vocera, Clara López reiteró que la paz no puede ser pretexto para darle carta blanca a la aspiración de reelección que acaricia Juan Manuel Santos y sus partidarios, con el liberalismo en primera persona, y con el ex Ernesto Samper reencauchado.
 Los liberales, en un cierto sentido, juegan en las dos orillas, porque en la otra está Piedad Córdoba,  una liberal de izquierda, una gaitanista de hueso colorado, que ha sido el puente efectivo en el conflicto armado con las Farc-ep, y en el virulento litigio con Venezuela, a donde según parece será destinado  Horacio Serpa, el coequipero de Samper, si el ganador es Nicolás Maduro, como parecen señalarlo la mayoría de las encuestas, que tendrán confirmación relativa en las grandes manifestaciones de cierre de campaña que ocurrirán este jueves en Caracas.

La disputa por la hegemonía  y el fin de la guerra
                                                                    
                                                              El partido de la paz tiene sus alas políticas. Al comando de la iniciativa sigue el bloque dominante recompuesto, en la persona del heredero de Eduardo Santos, y su Partido de la U, por un lado; y por el otro, en su retaguardia, el legatario de López Michelsen, el ex Ernesto Samper, en el nombre del liberalismo, que tiene dos capitanes, Piedad y Horacio.
Ahora, de nuevo, vuelve y juega, Andrés Pastrana, quien ha dicho que ahora sí están todos los que están, esto es, la dirección completa de las Farc-ep, tal y como él la conoció en la anterior tentativa de paz abortada por la continuación de la guerra oligárquica. Así desmarca al Conservatismo filo-ospinista de la "mala compañía" del (puro) centro democrática con su campeón Álvaro Uribe Vélez.   
En el campo de la izquierda que hace política electoral, y dio un no a las armas desde 1991, las fuerzas están divididas, y con diferencias a flor de piel. No se resuelven los conflictos entre el PDA, el disidente movimiento Progresista, que ahora tiene la voz cantante desde Bogotá, y un emisario rotante, Antonio Navarro, con una iniciativa presidencial que todavía no cuaja.
Estas son vocerías de las clases y grupos subalternos de Colombia, porque la otra, la tienen las guerrilas históricas, con raíces en el campo, y en las periferias de las principales ciudades, que también mantienen sus diferencias, pero están de acuerdo de ensayar de nuevo la fórmula de paz, y a las que el bloque dominante quiere tratar por aparte.

Está, por último, el abigarrado contingente de la sociedad civil de arriba y de abajo, donde, arriba, muestra el asentimiento del poderoso núcleo empresarial de Antioquia, que le dio visto bueno al presidente Santos ayer, con el liderazgo de Nicanor Zabaleta, y los representantes corporativos que hacen presencia en la mesa de negociaciones. Por fuera, y en disidencia está el grupo agro-industrial y ganadero, con asiento en Valle-Cauca, y en la Costa de Colombia.
Y mediando entre ambos, el capital financiera transnacional, donde hacen cálculos el grupo Aval y el Santodomingo, dispuestos siempre a caer de pie, encendiendo velas a diestra y siniestra. Claro de cara, a enfrentar al partido de la paz que aúin no se revela y descubre en su entera fortaleza, el que anima la revolución democrática, el cual está interesado en ponerle fin a la guerra social, lo cual supone construir un orden social y político diferente.
La lucha por la hegemonía  pasa por la necesidad de una Constituyente Social.  Esta es la vértebra que suelda un nuevo bloque histórico, donde los grupos y clases subalternas tienen la voz cantante. Por lo pronto, estos ofician como el coro de la paz, pero están advertidos de la tragedia inmediatamente anterior, que ha segado la vida de millones.
Peor aún, el mismo día  9 de abril cobró una nueva víctima, en uno de los nidos del conflicto, Valencia, en el Departamento de Córdoba. Allí fue asesinado, Éver Antonio Cordero Oviedo, Él era presidente de la mesa municipal de desplazados, y fue acribillado por dos sicarios que dispararon desde una moto.
Así las cosas, conviene seguir por ahora los dictados de Antonio Gramsci, optimismo de la voluntad, pesimismo de la inteligencia de cara a la situación de esta transición en tiempos de cólera y degeneración democrática.
Los invito a visitar y participar el blog: PLATAFORMAABIERTAPARALAPAZ, un proyecto de la Revista  CONTRAVÍA.

29 de marzo de 2013

INTERLOCUCIONES CON A. NEGRI

Conferencia final de Antonio Negri en el Auditorio León de Greiff : Lo Común: Más Allá de lo Público, el 21 de noviembre de 2012

6 de marzo de 2013


APUNTES PARA LA HISTORIA POLÍTICA Y SOCIAL DE LA SUBALTERNIDAD

ARCANA Y POLÍTICA. UN DURO DESENLACE EN VENEZUELA.

                          "la verdad es revolucionaria". Antonio Gramsci.

Miguel Angel Herrera Zgaib.
Director Grupo Presidencialismo y participación
Profesor Asociado, CPolítica, Unal.

                                        El día de hoy, marzo 5, es una fecha significativa para la salud del régimen político reformador de Venezuela, que ha liderado Hugo Chávez contra viento y marea, a todo costo, empezando por la propia salud del presidente, quien ha ganado, quizá, el más alto número de elecciones en la historia de América Latina.

Hugo, el comandante de una sublevación contra los estragos del neoliberalismo producidos en la patria de Bolívar, y que se rindió cuando vio que la insurrección fracasaba; y después, amnistiado por el presidente Rafael Caldera ganó el gobierno de su país por la vía electoral, y avanzó en la transformación de Venezuela por tres periodos, triunfando en catorce contiendas electorales. 

Después del triunfo

                                 Pronto el entonces coronel desmontó el Pacto de Punto Fijo, que puso fin a la dictadura militar desarrollista de Marcos Pérez Jiménez, y animó lo que es hoy conocida como la Constitución Bolivariana, que deja en el recuerdo la experiencia fracasada de la Constitución de Bolivia, en cuyo utópico ejercicio murió asesinado el mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, en las montañas de Berruecos. 

Es esta misma carta, la pieza constitucional quizá más democrática del elenco de las producidas en América Latina a lo largo de los años 90, ya que data del 15 de diciembre de 1999. La que aplicada hubiera conjurado el drama político actual. Pero, no ha sido así, porque el partido en el poder y sus aliados no lo han permitido. 

Esta Constitución después de 1999 fue objeto de una reforma de su art. 230, que fue modificado para permitir reelecciones sucesivas, por periodos de 6 años, cuando en el original sólo admitía una. De haber mantenido su sabiduría inicial no viviría Venezuela, su ciudadanía, el predicamento que en esta semana de marzo parece precipitar un desenlace no querido por causa de la muerte del presidente Chávez.

¿Qué dice la Constitución Bolivariana?

                                             Hoy la constitución venezolana, refrendada democráticamente por el pueblo venezolano; y que en su articulado incluye hasta la revocatoria del propio presidente, en casos específicos, permite en su diseño y disposiciones, a pesar de todas las interpretaciones y disputas, que haya una sucesión presidencial sin contratiempos.

El título V. De la organización del poder público nacional, Capítulo II. Del Poder ejecutivo nacional, permite acotar la salida posible ante la inminencia de un fallecimiento o una falta definitiva del presidente reelecto, quien según lo establece el art. 231, debió tomar "posesión del cargo...el diez de enero del primer año de su periodo constitucional, mediante juramento ante la Asamblea Nacional". 

Ello no ocurrió hasta ahora, acudiendo a la representación popular mayoritaria del PSUV en la asamblea nacional. El partido en el poder político se vale de lo dispuesto en el art. 233, tomando en consideración las situaciones contempladas; y en particular, que hasta la fecha, el Cdte Chávez no padece "la incapacidad física o mental permanente certificada por una Junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con la aprobación de la Asamblea Nacional". 

Un desenlace doloroso

                                                   Con sigilo y secretismo, al inicio de esta semana, los estudiantes ha salido a las calles de Caracas a solicitar que haya un parte oficial de la situación del presidente, aquejado de un cáncer que lo consume. Hicieron coro con un grupo de más de 50 que se encadenaron en la vecindad del palacio para protestar por el silencio del grupo gobernante.

Hace dos semanas que el presidente Chávez regresó al país, y se señala que está al cuidado en un hospital militar, o en una isla vecina a la capital. Pero, hoy martes, ni los voceros más caracterizados del gobierno o la oposición dicen nada, como si estuvieran "cuidando" el lecho de un moribundo.

Por lo que, la dirigencia del PSUV, con el vicepresidente Maduro, indicado a dedo por Chávez como su sucesor, se enfrenta históricamente con lo dispuesto en el art. 233, puesto que el presidente no ha tomado posesión en forma, desde su tratamiento de urgencia en la Habana. Episodio que se salvó con un pronunciamiento del Tribunal supremo que “obvió” lo dictado por la Constitución vigente.

Ha quedado bloqueada la nueva elección, que de modo general debió ocurrir dentro de los 30 días consecutivos siguientes. Por lo que la sucesión no se ha resuelto normalmente. Tampoco se hizo uso del encargo de la presidencia en cabeza de Diosdado Cabello que presidía la Asamblea Nacional para entonces. 

Además, el parágrafo 3., del mismo articulo 233 establece que cuando se produzca la falta absoluta, y puede serlo por incapacidad física o mental permanente, si no la muerte, entre otras circunstancias, se procederá a "una nueva elección universal y directa dentro de los 30 días consecutivos siguientes..." 

Si lo anterior ocurre, mientras se elige y toma posesión el nuevo presidente, se encargará al vicepresidente mientras la transición se perfecciona sin sobresaltos. 

Para esta circunstancia ocurre y pasa, que si Maduro fuese el presidente elegido, concurriría antes en él, una doble condición que contravendría el texto constitucional vigente, y cualquier ejercicio democrático efectivo.

Por último, si un "milagro" médico prolonga la agonía del presidente Chávez, el art. 234 establece un límite a la falta temporal del presidente, cuando se prolonga por más de 90 días. La asamblea nacional decidirá por mayoría si la falta es absoluta. 

En la condición actual de silencio, y puesto que se especula que Chávez fue trasladado de urgencia a La Habana este domingo, la Asamblea nacional tiene que autorizarlo, si se prolonga por más de 5 días consecutivos. Hoy miércoles, después del anuncio del deceso del Comandante, ocurrido a eso de las 4.30 pm.,  se pone a prueba el entramado constitucional venezolano, y la voluntad constituyente de las multitudes que hicieron posible el gobierno continuado del coronel que transformó y cambió el rumbo de la Venezuela que estuvo en manos y bajos los abusos de adecos y copeyanos.

Ahondar la revolución democrática

Se trata ahora de cerrar o no con un broche democrático el liderazgo promisorio de Hugo Chávez, un reformador social y político con inocultables rasgos autoritarios. Se trata de consolidar un quiebre efectivo a la tradición no democrática del continente y el mundo actuales. 

Es una tarea gigantesca y urgente en cabeza de la ciudadanía de Venezuela toda, incluida la oposición. Salvo contadísimas excepciones tan solo hemos conocido en el último medio siglo del mundo ejercicios democrático liberales y pare de contar. 

Un buen colofón para sostenerlo, con más veras en el siglo XIX, esto es la no democracia efectiva, es lo revelado a medias en la película dedicada a los últimos meses de vida de Abraham Lincoln, quien acudió al clientelismo para abolir la esclavitud. 

Lo establecido en este filme resulta ejemplar para fijarle un curso comparativo, a los últimos cuatro meses de un presidente que se esforzó por aclimatar una nueva república, en Venezuela después el pacto burgués terrateniente sellado en Punto Fijo. En procura de lo que llaman el socialismo del siglo XXI, que no puede aplazar más la democracia de los muchos, participando, diciendo más allá del fetiche de la representación, unipersonal o colectiva.
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VII SEMINARIO INTERNACIONAL ANTONIO GRAMSCI

DEMOCRACIA, GUERRA Y NUEVA REPÚBLICA, 1512-2012.

GRUPO DE INVESTIGACIÓN PRESIDENCIALISMO Y PARTICIPACIÓN.

UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

Carlos Bohrt; Sandro Mezzadra, Justo Soto, Francisco Hidalgo, Miguel Angel Herrera