29 de octubre de 2011

Debate con el proyecto de Ley de Educación Superior y Reforma Intelectual y Moral

Después de la movilización nacional del pasado jueves, y la audiencia pública en el Congreso de la República, conviene revisar y reflexionar sobre los documentos que se vienen produciendo antes y después, que enriquecen la perspectiva crítica al proyecto gubernamental de reforma a la Ley de educación superior. Aquí incluimos con subrayados y resaltados el importante trabajo reflexivo de autoría del profesor investigador Leopoldo Múnera, quien acompañó durante dos periodos la gestión académica de la rectoría de Víctor Manuel Moncayo.

La suya es una mirada panorámica, con pretensiones validas de pedagogía política, y que entraña aspectos tanto reveladores como polémicos, no solo en materia de mirada y contraste de las cifras oficiales prometidas, sino también en cuestionamiento a la pretensión de "aparente" construcción sistémica de la educación superior. Lo cual parece embarcarse dentro de la pícara estrategia de los "simulacra", a los que se refiere el último apartado del escrito.

Otro colega, Carlos Medina Gallego, activo en la comisión política, ha intervenido en relación con una aproximación crítica al concepto de calidad, y a su cuestionamiento explícito desde la perspectiva de otro concepto, la excelencia. Ello para problematizar uno de los puntos implícitos en el llamado "programa mínimo" de los estudiantes, que consta de 6 puntos. Este tópico de la calidad aparece tratado aquí, por Leopoldo, sin que en apariencia sea objeto de un cuestionamiento puntual.

La referencia se hace en el interés de potenciar el intéres de toda la comunidad universitaria, local, nacional, regional e internacional en este necesario debate, para que alimente eso que Gramsci llamara Filosofía de la Praxis, y como colofón de lo que propuso pensar y hacer el VI Seminario Internacional A. Gramsci, realizado los días 25 y 26 de Octubre pasados. N d la R.



El XYZ de la Reforma a la Ley 30 de 1992

(Ley de Educación Superior)

1. ¿Para qué y por qué una reforma a la educación superior?

La reforma está dirigida a reestructurar el mercado laboral en función de las nuevas formas de acumulación del capital y de la inserción acrítica y subordinada en la economía global.

Durante la segunda mitad del siglo XX, la baja cobertura en la educación superior colombiana fue compatible con un tipo de desarrollo que no exigía una mano de obra especialmente cualificada. No obstante, los cambios en el proceso productivo, determinados por el post-fordismo y la globalización, exigen en la actualidad la formación de operadores competentes para hacer funcionar la nueva máquina social y productiva del capital en el país. De lo contrario, la competitividad en el mercado global y la capacidad de consumo de los nuevos bienes y servicios continuará siendo muy limitada.

Con este horizonte económico, se pretende que el mercado laboral del futuro esté conformado por una pequeña élite de profesionales con alta formación académica para los cargos directivos y los servicios especializados, un grupo un poco más amplio de profesionales con una formación intermedia y funcional a la máquina productiva, lo operadores calificados, y una gran masa de técnicos y tecnólogos con conocimientos básicos y flexibles, que ejecuten diferentes tipos de tareas cambiantes, sin reflexionar sobre ellas, o que puedan ser los empresarios de su propia pobreza.

Por consiguiente, la reforma a la Ley 30 de 1992 no implica una ruptura del modelo práctico para la educación superior seguido hasta el momento por Colombia, caracterizado por una reducida inversión pública y una educación superior de mediana o baja calidad y pertinencia, sino la profundización y reorientación del mismo, de acuerdo con la nueva fase de acumulación del capital.

Si la propuesta gubernamental es aprobada en el Congreso de la República, seguirán proliferando las instituciones privadas de “garaje” o “condominio” y las instituciones públicas con una pobre financiación estatal, fundamentalmente en las ciudades intermedias o en las capitales de los departamentos con menor presupuesto, al tiempo que se reforzará la mutación de la educación para el trabajo, como la del Sena, en una educación técnica y tecnológica con baja inversión por estudiante y ajena al desarrollo de capacidades críticas o innovadoras.

En términos generales, la educación de las elites se concentrará en unas pocas universidades privadas de alto costo y en algunas estatales con tendencias a asimilarse a aquellas, la de los cuadros medios en el resto de las universidades públicas sumidas en diferentes procesos de privatización o reconvertidas en mixtas y la de la mayoría de la población en la educación técnica y tecnológica de baja calidad, poca creatividad y salarios precarios. De esta forma piensa el Gobierno Santos insertar el país en el mercado global y enganchar la educación superior a las locomotoras del desarrollo.

2. Sin embargo, de acuerdo con la Ministra de Educación, se va a aumentar el presupuesto para la educación superior como nunca antes en la historia colombiana.

Si nos atenemos a las cifras dadas por la Ministra de Educación, sin explicar con claridad la destinación específica de los recursos ni cómo se calcularon, en los próximos tres años se va a incrementar el presupuesto para el sector en 1,5 billones de pesos para generar 600.000 nuevos cupos en el pregrado y 45.000 en el postgrado. Para las instituciones públicas se van a destinar 420.000 millones de pesos “frescos” para generar 95.000 cupos. Además, entre 2012 y 2022 los recursos nuevos llegarán a ser 11.1 billones de pesos.

Sin duda, en términos absolutos el presupuesto va a aumentar. ¿Pero va a suceder lo mismo en términos relativos, es decir en lo que el Estado invierte por cada estudiante, suma que se ha venido reduciendo notoriamente en los últimos años?

Veamos:

De acuerdo con las cifras oficiales, el presupuesto anual por cada estudiante, sumados los de pregrado y postgrado, inscrito en una institución de educación superior, pública o privada, es de $ 4.764.164 (8,06 billones de pesos dividido por 1.691.797 estudiantes) y el de las instituciones públicas es de $4.557.635 (4,24 billones de pesos dividido por 930.307 estudiantes). Ambos son menos de la mitad del presupuesto per cápita mexicano.

En virtud de la reforma se van a destinar 1,5 billones de pesos para los tres primeros años, con el propósito de generar 645.00 cupos nuevos. Es decir, por cada estudiante nuevo se van a invertir $ 2.325.581 para el primer trienio, $ 775.194 por año. Una sexta parte de lo que se invierte en la actualidad. No hay que olvidar que el 76% de los cupos nuevos debe ser ofrecido por instituciones oficiales y que después de 2014 los cupos deberán seguir aumentando hasta llegar a un 64% de la tasa bruta de cobertura.

A las universidades públicas, que tienen un déficit acumulado cercano a los 715.000 millones de pesos, se les asignará un poco más de la mitad del mismo, 420.000 millones de pesos, en los tres años, con el propósito de que ofrezcan 95.000 cupos nuevos: $4.421.052 por estudiante para el trienio, $1.473.684 cada año. Menos de una tercera parte.

Desde luego, estas proyecciones son meramente ilustrativas, pues los 645.000 cupos nuevos son la meta para el tercer año y para llegar a ella se debe seguir un aumento progresivo. Sin embargo, si calculamos el presupuesto per cápita necesario de acuerdo con el que actualmente existe en las instituciones públicas, los 1.5 billones de pesos solo servirían para 329.118 cupos nuevos en un año, conservando una calidad de la educación mediana y baja.

No es necesario hacer más operaciones, aunque desde luego pueden ser afinadas, para deducir que en las instituciones públicas el presupuesto por estudiante se va reducir y que, por consiguiente, si se aprueba la reforma, el presupuesto relativo de las instituciones públicas va a disminuir.

Dos datos más permiten confirmar este cálculo. Si se estima que por cada treinta estudiantes es necesario un profesor de tiempo completo, promedio muy superior al actual, se deberían contratar 21.500 docentes para atender los nuevos cupos. Si se les pagara un salario promedio bajo, comprendidos todos los gastos laborales, de $2.500.000 mensuales, solo la nómina costaría cada año $650.000 millones de pesos. En tres años superaría el presupuesto previsto en la reforma para el periodo comprendido entre 2012 y 2014. No quedarían recursos para laboratorios, proyectos de investigación, aulas, honorarios de los auxiliares de docencia, equipos informáticos, etc.

Para los subsidios de sostenimiento, matrícula y tasas de interés se prevé $915.000 millones de pesos; $472.868 por año para cada uno de los 645.00 cupos nuevos. ¿Con tan pocos recursos se podrá bajar la tasa de deserción del 45%? ¿El gobierno no está haciendo demagogia con cifras absolutas gigantescas que en términos relativos son diminutas?

¿Si se quiere ofrecer una educación superior de calidad no se debe tener en cuenta el presupuesto por estudiante en las universidades públicas y privadas de calidad que hay en Colombia, el cual fluctúa entre 10 y 22 millones por año? ¿No se deberían incrementar paulatinamente los recursos para la educación superior, como un porcentaje del presupuesto de gastos de la nación, teniendo como referencia las instituciones que el mismo gobierno ha considerado de alta calidad?

3. ¿Con este presupuesto se puede ofrecer una educación de calidad, incluso si el único criterio son las competencias laborales?

La reforma no está orientada a crear una educación superior de calidad, sino a convertir el modelo del SENA, cuya educación para el trabajo fue deformada durante el gobierno de Uribe al disfrazarla de educación técnica y tecnológica de calidad, en la principal alternativa de educción superior para la juventud colombiana, especialmente para los sectores más pobres de la población. Así no tendremos derecho ni a una educación para el trabajo pertinente, ni a una educación técnica y tecnológica de calidad.

Para inflar las estadísticas de cobertura, el gobierno de Uribe en un poco más de un año, entre noviembre de 2009 y diciembre de 2010, le dió la certificación de calidad a 72 programas del SENA. Batió así todos los records latinoamericanos y mundiales. Ese es el camino que desea seguir el gobierno actual: hacer una reforma para la educación superior que se fundamente en una educación para el trabajo travestida en educación técnica y tecnológica y en una educación superior articulada alrededor de competencias laborales acríticas que inhiben la capacidad creativa de los estudiantes.

De los 465.00 cupos nuevos para los próximos tres años, 395.000 (85%) deben ser generados por las instituciones técnicas y tecnológicas públicas, incluido el SENA. ¿De dónde van a salir los docentes especializados? ¿Dónde están los recursos para la formación de profesores que permitan la innovación que requiere el país? ¿Cuál va a ser la inversión en los laboratorios indispensables para que este tipo de educación sea de calidad? ¿La infraestructura se va a reducir a salones para jornadas triples?

¿Es esta la educación superior de calidad que no están prometiendo? ¿De esta manera vamos a superar el 13% de programas, el 8% de instituciones de alta calidad y el 13,5% de profesores con doctorado? ¿Se ha reflexionado sobre el tipo de profesional que necesita Colombia para salir de la situación de pobreza y violencia en la que está sumida o solo se está pensando en crear condiciones para la expansión de la inversión extranjera en el país? La calidad implica pensar en la pertinencia social de la educación superior y en los objetivos colectivos que se pretende alcanzar con ella mediante la formación, la investigación y la interacción con el conjunto de la sociedad.

Cualquiera que sea la manera como el gobierno entiende la calidad está engañando a los estudiantes de educación básica o media y a los padres de familia que esperan en el futuro que sus hijos puedan acceder a instituciones que les ofrezcan una educación superior que le sirva a ellos y a Colombia, y no solo a un pequeño número de inversionistas nacionales y extranjeros.

4. Pero de todas formas fueron retiradas del proyecto de reforma las instituciones con ánimo de lucro.

Las instituciones con ánimo de lucro fueron criticadas por miembros de la comunidad académica colombiana, entre ellos por rectores de universidades públicas y privadas, pues son vistas como un negocio en el que con una baja inversión se esperan sacar grandes ganancias, ofreciendo un producto, la educación, que solo puede ser de calidad cuando se asume como una inversión social destinada a generar beneficios individuales y colectivos, pero no ganancias económicas.

No obstante, el conjunto de la reforma conserva la ideología del ánimo de lucro: ampliación de mano de obra con una formación básica y flexible, baja inversión pública que no implique una mayor carga tributaria y ganancias para el capital, mediante la formación de una fuerza de trabajo de bajo costo. Los intereses del conjunto de la sociedad colombiana son totalmente olvidados.

Adicionalmente, a pesar de las declaraciones de la Ministra, la definición poco clara de las instituciones mixtas deja abierta la posibilidad de que el ánimo de lucro se cuele por ellas y de que sean la única alternativa para las instituciones públicas que por la falta de recursos estatales se encaminen hacia la quiebra. En este caso, estas últimas quedarían listas para someterse al Régimen de Insolvencia Empresarial contemplado en la ley 1116 de 2006 y consagrado en el proyecto de reforma, que curiosamente en su articulado exceptúa a la mayoría de las instituciones prestadoras de servicios públicos, por ser una norma aprobada solo para las instituciones con ánimo de lucro.

El ánimo de lucro no ha desaparecido de la reforma.

Para poder sobrevivir, las universidades públicas colombianas cada vez se parecen más a empresas productoras de mercancías: amplían la contratación de profesores ocasionales a bajo costo, sustituyen las investigaciones que sus comunidades consideran pertinentes por consultorías rentables económicamente para las instituciones y los profesores, o reducen la interacción con la sociedad a la denominada “extensión remunerada”. En consonancia con estas actividades, la dirección académica está siendo sustituida por nuevas formas de gerencia, poco compatibles con las actividades académicas, inspiradas en la simple eficacia económica.

De igual manera, los profesores son obligados a comportarse como microempresarios de sus proyectos para poder realizarlos y en medio del mercado de créditos académicos, muchos estudiantes escogen sus asignaturas electivas de acuerdo con un cálculo de costo y beneficio de tipo económico y no del sentido que le desean dar a su formación.

Finalmente, la tendencia a privilegiar dentro de los nuevos recursos el subsidio o el crédito a la demanda, destinado a los estudiantes individualmente considerados, sobre el subsidio a la oferta, destinado a las instituciones, crea una competencia universitaria alrededor de la financiación dominada por la reducción de costos y no por la ampliación de la calidad. La reforma va a agudizar estas características que están deformando la educación superior pública con rasgos propios de las empresas con ánimo de lucro.

5. ¿Acaso en la reforma no se define la educación superior como un derecho?

La primera propuesta de reforma elaborada por el gobierno de Juan Manuel Santos fue criticada por los rectores y las comunidades académicas por reducir la educación superior a su condición de servicio público.

En consecuencia, la Ministra de Educación decidió corregir el error en la nueva versión. La educación superior pasó a ser un derecho, un servicio y un bien público basado en el mérito y la vocación. Sin embargo, el texto de la reforma no desarrolla en ninguno de sus artículos lo referente al derecho.

De acuerdo con la caracterización contemporánea más generalizada, acogida por las Naciones Unidas, el derecho a la educación tiene cinco componentes básicos: la asequibilidad o disponibilidad, la accesibilidad, la adaptabilidad o permanencia de los estudiantes, la aceptabilidad o la calidad y el respeto por la diversidad. Ninguno es garantizado en el proyecto de ley, ni siquiera considerado en sus aspectos más elementales.

¿Cuáles y de qué tipo van a ser las instituciones encargadas de garantizar el aumento de la cobertura de tal forma que se realice el derecho mediante la oferta de diferentes alternativas de calidad? ¿Cómo se le va a garantizar a los estudiantes un acceso en condiciones de igualdad y no de segmentación y diferenciación jerarquizada? ¿Qué políticas públicas de bienestar se van a implementar para evitar la deserción?

¿Quién determina la calidad de la educación superior y mediante qué mecanismos participativos? ¿Cómo se va a garantizar la diversidad étnica y cultural definida por la Constitución Política? Ninguno de estos interrogantes puede ser respondido mediante el texto del proyecto de ley, a menos que se recurra a las virtudes mágicas y azarosas de la fórmula manida: más cobertura con menos recursos relativos.

6. ¿La reforma no estructura por primera vez un sistema de educación superior en Colombia?

El sistema que supuestamente va a organizar la nueva ley es más bien un embrollo o conjunto amorfo donde caben todas las instituciones relacionadas con la educación superior en una unidad sin diferenciaciones internas, sin funciones, sin una estructura jerárquica y sin articulaciones con los otros sistemas educativos.

En este maremágnum educativo solo sobresale la omnipresencia del Estado y de sus dependencias como reguladores absolutos de la amalgama educativa. Todas las IES (Instituciones de Educación Superior) tienen autonomía, sin que nadie se haya preguntado por el origen académico de la misma, basado en la existencia de comunidades académicas productoras de sentido social y societal, y en su fundamento constitucional, limitado a las universidades; la educación terciaria, como la ofrecida por el SENA, que ha servido para aumentar la estadísticas de cobertura y los indicadores de financiación, es rebautizada legalmente como superior; los títulos en los diferentes niveles pueden ser otorgados por todas las instituciones, sin importar los requisitos que debe reunir una comunidad académica para ofrecer programas de maestría y doctorado, siempre y cuando tenga la acreditación de alta calidad, conferida por un gobierno con la obsesión de ampliar la cobertura a toda costa; todas pueden organizarse por ciclos; y los dos organismos sistémicos, el CESU (Consejo Nacional de Educación Superior) y el SUE (Sistemas de Universidades Estatales) son, en el mejor de los casos, cuerpos consultivos sin ninguna incidencia en la adopción de decisiones.

De esta manera, la existencia de comunidades académicas compuestas por miembros con altos niveles de formación (la exigencia mínima del título de maestría para los profesores queda reservada en la propuesta de reforma para las instituciones públicas) y caracterizadas por comprender en su complejidad campos de conocimiento diversos, interactuar permanente con la sociedad y articularse alrededor de la investigación, pierde su relevancia ante cualquier tipo de institución que sea considerada por el Estado como de “alta calidad”. y que en consonancia con tal calificación tenga la patente de corso para expedir todo tipo de títulos

Este embrollo no constituye un simple recurso retórico, destinado a producir una eficacia simbólica limitada dentro de la nueva norma; es decir, a generar reconocimiento dentro de algunos sectores de las directivas universitarias o de la comunidad académica que con sentido pragmático pueden ver en él un gran avance hacia la constitución de un eventual sistema a mediados del siglo XXI. Permite además ampliar los ámbitos de intervención del Estado en desmedro de la autonomía universitaria, seguir jugando nacional e internacionalmente con las estadísticas de cobertura y de financiación, al fusionar toda la educación terciaria y superior en la masa de las IES, y convertir la denominación universidad, que contiene una rica historia social, política e institucional, en una especie de título nobiliario postrevolucionario: inútil y con muy poca incidencia práctica.

7. ¿Tampoco hay una ampliación de la autonomía?

Como se dijo con anterioridad, la autonomía se extiende a todas las instituciones de educación superior (IES) sin ninguna diferencia. Fundamentalmente se trata de una autonomía empresarial, de gestión, para rendirle cuentas transparentes a un gobierno que en forma heterónoma define el derrotero del sector y se reserva la facultad omnímoda de reconocer o no a las instituciones que participan en él.

La exclusión de los consejos académicos, conformados en su mayoría por los miembros de las comunidades académicas, de los órganos de gobierno, para incluirlos posteriormente, mediante un eufemismo, como cabezas de una dirección académica supeditada al consejo superior, con las características de una junta directiva, no es sino el símbolo del desprecio por la autonomía universitaria que campea en todo el texto de la reforma.

La función de inspección y vigilancia, de la cual afortunadamente se suprimió la inconstitucional intervención directa en las instituciones que incluso estaba prevista como medida preventiva, centrada en los compromisos de cumplimiento, y en la tipificación abierta e imprecisa de las faltas[1], tiene más bien las características de una función disciplinaria y de control institucional.

En términos financieros, la reforma mantiene las restricciones presupuestales que atentan contra la autonomía universitaria y, en contra de los fallos reiterativos de la Corte Constitucional, somete los nuevos recursos financieros a condicionamientos gubernamentales.

Al igual que la ley 30, el proyecto del gobierno solo reconoce una autonomía institucional restringida en cabeza de las directivas, que a su vez, en las universidades públicas, seguirán siendo nombradas por Consejos Superiores donde la representación de la comunidad universitaria es claramente minoritaria y la influencia del gobierno nacional o departamental decisiva.

Tampoco se reconoce una autonomía sistémica. En el CESU (Consejo Nacional de Educación Superior) las universidades sólo tienen dos representaciones directas en un conjunto de diez y siete miembros, las del Rector de la Universidad Nacional de Colombia y la del Presidente del SUE, mientras el gobierno tiene seis, incluido el Director del SENA, el denominado sector productivo dos, las asociaciones profesionales uno, y las IES en su conjunto los seis restantes.

El CNA, a su vez, estará integrado por miembros nombrados por el CESU, y la CONACES (Comisión Nacional Intersectorial de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior) por tres miembros del gobierno y uno del sector productivo. Es decir, en la regulación de la calidad de la educación superior no participan las universidades, tampoco el resto de las IES, a menos que lo hagan como invitadas especiales.

Solo el SUE (el retórico Sistema de Universidades Estatales) tiene una composición mayoritaria de las universidades, pero para cumplir tareas operativas y de racionalización y optimización de los recursos. La autonomía sistémica no está ni siquiera en los bordes más lejanos del horizonte de sentido de los reformadores y, por consiguiente, las universidades no van a tener la más mínima injerencia en la formulación de las políticas públicas para el sector o en el gobierno externo de las instituciones.

8. De acuerdo con la Ministra, el último proyecto de reforma fue el resultado de una amplia participación de la comunidad académica en el debate.

Los últimos gobiernos, y también las autoridades académicas de las universidades públicas, han ido institucionalizando lo que en teoría política se denomina una simulacra: la participación de la sociedad en debates destinados a legitimar decisiones previamente adoptadas, la cuales solo sufren retoques en virtud del proceso participativo.

Leopoldo Múnera Ruiz

Profesor Asociado

Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales

Universidad Nacional de Colombia

21 de octubre de 2011

20 de octubre de 2011

GRUPO PRESIDENCIALISMO Y PARTICIPACIÓN

VI Seminario Internacional “Antonio Gramsci”

UNA MIRADA DESCENTRADA: GRAMSCI Y LA CRÍTICA

Fecha: martes 25 y miércoles 26 de octubre de 2011.

Lugar: AUDITORIO LUIS GUILLERMO VÉLEZ. Congreso de la República

Bogotá, Colombia

POR LA REFORMA INTELECTUAL Y MORAL, UNA RESPUESTA GLOCAL

Presentación

El VI Seminario Internacional propone un diálogo maduro y específico sobre algunos de los conceptos, temas y estrategias más relevantes producidas y recreadas por Gramsci y su tiempo, ahora que se experimenta el otoño de la posmodernidad capitalista marcado por las rebeliones en el norte de Africa y el rechazo de los indignados al capitalismo financiero global.

Colombia y los países de la Región Andina Amazónica viven una transición diversa, donde las multitudes subalternas ganan protagonismo político. Los jóvenes son actores de primera línea, con los pueblos originarios, y los pobres del campo y la ciudad, y el bloque dominante experimenta un desafío a su precaria hegemonía. Es en suma un tiempo de Reforma intelectual y moral.

Antonio Gramsci hizo aportes notables, encarcelado por el fascismo y bajo el silencio estalinista, al análisis historiográfico como coyuntural del desarrollo capitalista, así como la formación y la interpretación de los fenómenos y situaciones políticas que lo antecedieron en Italia, el Renacimiento, el Risorgimento, el liberalismo, el fordismo y el americanismo.

Él reinterpretó y tradujo lo extraído del legado de Marx, y recompuso el marxismo contemporáneo con sus propios aportes creativos al entendimiento de la hegemonía, a la emergencia autónoma de los grupos y clases subalternas, y crítico situacionales a los dilemas de la democracia; pensada bajo la estrategia de una guerra de posiciones, antagónica, entre trabajadores y capital.

Objetivo general

Desarrollar grupos desescolarizados de discusión, análisis e investigación en relación con los aportes específicos derivados del desarrollo académico.

Objetivos específicos

· Pensar su obra como herramienta adecuada de interpretación y trabajo de la problemática política y social actual en sus países,

· Revisar la obra de quienes innovan a propósito del mismo pensamiento a la luz de los nuevos acontecimientos.

· Ejercer diálogos por bloques temáticos comprensivos entre las posiciones que critican su interpretación de Marx y el análisis coyuntural que de ella deriva, con las que recurren al legado de Antonio GRAMSCI.

PROGRAMA GENERAL

AUDITORIO LUIS GUILLERMO VÉLEZ. CONGRESO DE LA REPÚBLICA

MARTES 25 DE OCTUBRE

8.15-8.45 am. Inscripciones y registro

Donación sugerida: $ 20.000. Obsequio sorpresa

9 am. Instalación y Saludos

Bloque Temático I: REFORMA INTELECTUAL Y MORAL

9.30 am.-11 am. PONENCIAS

Reforma y Conspiración: Colombia, 1781-1867.

Diálogo entre el historiador Enrique Santos Molano y el Mto. Juan Carlos García, G Py P, UNal.

Juventud, Guerra y Paz en el Caguán

Mto. Camilo Contreras, U.Javeriana

Indignados, Americanismo y Posfordismo.

Marcus Green, IGS, Estados Unidos (por confirmar)


11 am-12 pm. PANEL Y DEBATE.

La ley de víctimas y restitución de tierras. Sen. Luis C. Avellaneda, PDA.

12-12.30 pm. Conclusiones

12.30-1.30 pm. Estreno del documental Alejandra de la realizadora chilena Carmen Castillo. Proyecto Dokumenta/Cineclub Sin Fronteras. Comentarios del Mto Simone Bruno.


AUDITORIO CAMILO TORRES.

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIA POLÍTICA. UNIVERSIDAD NACIONAL, BOGOTÁ.


Tarde. BLOQUE TEMÁTICO II: SUBALTERNIDAD

PONENCIAS

2- 2.30. Presente de la Subalternidad.

Miguel Angel Herrera Zgaib, G Py P, Unal.


2.30-3. Ética, estética y política. El M-19 y Afranio Parra.

Mto Hugo Ardila, U.Sto Tomás.


3-3.30. Gramsci y Spinoza , un diálogo sobre la Subalternidad.

Camilo Hernández/Diego Zabaleta (GPP).

3.30-4. Universidad, Estudiantes y Cultura Subalterna.

Ana María Gamboa/July Paola Ramírez. Estudiantes de Ciencia Política.

PANELES Y DEBATE

4-4.30. Subalternidad y Desplazados en Ecuador.

Grupo de Estudios Subalternos/Flacso Quito (Videoconferencia)

5-7pm. Contra-reforma y Lucha Estudiantil

Colombia-Ecuador y Chile. MANE

Coordina: Ana María Gamboa (GPP)

7-7.30. Conclusiones.


MIÉRCOLES 26 DE OCTUBRE

BLOQUE TEMÁTICO III: HEGEMONÍA

Mañana. PONENCIAS

9-9.30. Contra-hegemonía, Memoria y Participación en Colombia

Mta. Yolanda Rodriguez Rincón, ESAP/GPyP.

9.30-10 am. Juan de la Cruz, tierra y resistencia campesina.

Elkin Gallego, Historia, Unal.


10-10.30. Hegemonía y Discurso. Laclau/Gramsci.

Pedro Karczmarczyk, U. Nacional de la Plata (Videoconferencia)

10.30-11. Los Indignados contra el Capital

Mto. Dario Ghilarducci, Italia (Videoconferencia).


PANEL Y DEBATE

11-12. Reforma y Disputa por la Justicia

Mto. César Manrique, UD/PDA.

12-12.30. Conclusiones

12.30-1.30 pm. Receso.


BLOQUE TEMÁTICO IV: ESTADO AMPLIADO Y AUTONOMÍA

Tarde. PONENCIAS

2-2.30. Ecuador: Reinvención estatal y Autonomía.

Mto Francisco Hidalgo, U.Central, Quito.

2.30-3. Elecciones 2010-2011 en Colombia.

Julián Bonilla, maestrante, IEPRI/Unal, Bogotá.

3-3.30. La revolución Bolivariana Hoy.

David Mariño/Justo Soto, U. Bolivariana, Venezuela (Videoconferencia).

3.30-4. Estado ampliado y sociedad civil en Bolivia

Luis Alfredo Moreno, U.Central.

PANEL Y DEBATE

4-5.30. Guerra de Posiciones, Trabajo y Capital. Un diálogo indignado.

Carlos Medina (GSD), Ginneth Narvaéz(GPP), Santiago Castro (Poli).

5.30-6.30. CONCLUSIONES y CIERRE.

Entrega de Certificaciones para participantes plenos.

INFORMACIÓN GENERAL

seminario.internacional.gramsci.blogspot.com

transpolitica 2011@gmail.com

presid.y.partic@gmail.com. TELEFAX: 3165000 EXT. 10968.

12 de octubre de 2011

PARO NACIONAL UNIVERSITARIO
Contra el proyecto de reforma a la Ley 30: Mantener la universidad abierta, deliberante y movilizada

CARLOS MEDINA GALLEGO
Docente-Investigador

Universidad Nacional de Colombia

En una nutrida y multitudinaria Asamblea Triestamentaria, en el Auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional de Colombia, la comunidad universitaria, después de haber escuchado los informes y las decisiones tomadas en cada una de las Asambleas de Facultad, la opinión de los trabajadores y de los maestros afiliados a la Asociación de Profesores Universitarios – ASPU- , y de haber desarrollado amplios y argumentados debates al respecto de las implicaciones de la reforma en la vida futura de las universidades publicas y del ejercicio del derecho a la educación superior, la Asamblea tomó la decisión de impulsar y participar en el paro nacional universitario a desarrollarse a partir de este doce de Octubre.

El Paro Nacional Universitario persigue tres objetivos centrales en medio de las múltiples problemáticas que tienen las universidades públicas del país:

1. Que el proyecto de Ley sea retirado del Congreso de la República y se abra una discusión nacional en la que participen todos los sectores de la sociedad colombiana en la definición de un proyecto de ley que consulte las necesidades del país en materia de educación superior y se revista por la dinámicas de su elaboración y pertinencia de la mayor legitimidad social posible.

2. Un sistema de financiación publica de la educación superior que dote a las universidades publicas de presupuestos suficientes, adecuados y oportunos que le permitan a las instituciones cumplir con la función social que les ha sido asignada con excelencia académica y calidad.

3. Defender la Autonomía Universitaria como fundamento esencial de la vida de las instituciones de educación superior en la definición de sus formas de gobierno, la administración de sus recursos, la renovación permanente de sus programas y la definición de la pertinencia de sus investigaciones, así como de sus sistemas de control y evolución institucional.

A estos puntos pueden sumarse muchos otros que hacen parte de las agendas reivindicativas de las distintas universidades y facultades, pero en su esencia son los puntos centrales de la movilización universitaria.

Para la comunidad universitaria el proceso de privatización sigue en marcha en una nueva envoltura de instituciones mixtas e involucramiento del sistema financiero en el sector en el marco de los requerimientos y condicionamientos que le impone al sistema educativo las dinámicas de expansión del modelo neoliberal que se ha fijado como propósito la mercantilización de los procesos educativos.

La Ministra de Educación María Fernanda Campo en un discurso cargado de evidente contradicción señala que se ha retirado el articulo que posibilitaba la creación de instituciones con animo de lucro, pero de paso hace explicito el propósito de entregar la posibilidad de acceso a la universidad publica de los distintos sectores sociales al sistema financiero cuando señala la existencia de subsidios a la educación, siendo absolutamente claro que se subsidia a los consumidores que no pueden cubrir los costos de demanda de un servicio, y se otorgan prestamos- becas por la misma razón, condicionados de paso a los rendimientos de los estudiantes y, prestamos con intereses blandos o cero interés para estudiantes pobres. Si préstamos, becas y subsidios no es el lenguaje de la privatización entonces cuál es…

El paro busca salirle a las sutilezas del proceso privatizador rechazando los créditos financieros como el principal instrumento para que los jóvenes accedan a la educación superior y exigiéndole al gobierno la financiación suficiente no del servicio educativo si no del DERECHO A LA EDUCACION y evitar que por la vía de las instituciones mixtas las instituciones publicas pasen de lo publico al derecho privado.

La ministra María Fernanda de manera cínica viene señalando a la comunidad universitaria de estar desinformada desconociendo las largas reflexiones, seminarios y posturas criticas que se le han hecho al proyecto, no solo por parte de la comunidad universitaria, si no, en cabeza de los rectores de las universidades publicas y privadas del país, que han mostrado la improcedencia del mismo.

Señala la ministra que el nuevo proyecto de Ley lejos de disminuir los recursos para las universidades los incrementa de manera significativa entre 6 y 7 billones de pesos…Aun siendo así - lo que la comunidad educativa no termina de creer por su permanente situación de déficit presupuestal- en la práctica el proyecto de reforma, empeora la crisis financiera de las universidades públicas, porque las cargas que les impone son muy superiores a los recursos que se les trasladan.

La política de ampliación de cobertura y aumento de cupos (600 mil) requiere de un largo procesos de adecuación de las instituciones educativas en materia logística y operativas que obliga entre otros aspectos a:

1. la incorporación de nuevos maestros de la más alta calidad a las universidades, porque no se puede funcionar con una nomina que hace más de tres décadas que no crece al ritmo de las necesidades de la instituciones y que esta saturada de actividades académicas en docencia, investigación y extensión, respondiendo adicionalmente con la proliferación de programas postgrado;
2. La adecuación y modernización de la infraestructura universitaria en aulas, laboratorios, bibliotecas, centro de computo, espacios públicos… que han hecho crisis ya en las universidades del país y,
3. la ampliación significativa de los servicios de bienestar universitario y estudiantil de manera que se creen las condiciones esenciales para que no se sacrifique la calidad en la masificación y el hacinamiento…

Con la declaratoria del Paro Nacional Universitario, el sector estudiantil tiene una gran responsabilidad con el país consistente, en lo esencial, en dar muestras de disciplina en la defensa de la educación publica, en estar abierto al dialogo con el gobierno y dispuesto a llegar a acuerdos y, sobre todo, en sostener las universidades abiertas, deliberantes y movilizadas y en oponerse de manera abierta y franca a todo intento de violencia que pretenda romper la movilización.

Igualmente, esta es una importante oportunidad para avanzar en la construcción de estructuras organizativas que le permitan pensarse al sector estudiantil como un autentico movimiento social en el futuro.

Este es el tiempo de la movilización democrática, responsable y ejemplar y en ella no tiene ningún lugar la violencia.

VII SEMINARIO INTERNACIONAL ANTONIO GRAMSCI

DEMOCRACIA, GUERRA Y NUEVA REPÚBLICA, 1512-2012.

GRUPO DE INVESTIGACIÓN PRESIDENCIALISMO Y PARTICIPACIÓN.

UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

Carlos Bohrt; Sandro Mezzadra, Justo Soto, Francisco Hidalgo, Miguel Angel Herrera